Sed dulces en la humildad y sereis capaces de conocer la verdad entera
Bto. Fr. Enrique Seuze
Blog de: Sixto Castro Rodríguez, OP

El que es grande, lo es en todo

domingo, 30 de septiembre de 2007 | Hay 2 comentarios

Rehaciendo una serie de notas, papeles y folios que andaban danzando por mi ordenador, para dar cumplida cuenta de una tarea que tengo encomendada, me he encontrado con esta joya que yacía olvidada, ya no en polvorientos anaqueles, sino en desorganizados documentos informáticos: “quienes investigan la raíz de la verdad y quienes enseñan deben mostrar cómo es verdadero lo que dicen; de lo contrario, si el maestro no hace más que apuntalar sus tesis con meras autoridades, el que oye confirmará que es así, pero no adquirirá ninguna ciencia ni comprensión nueva, quedará vacío como antes”. Vacío como antes. ¿Quién se habrá atrevido a afirmar tal desatino? ¿Cómo es que no se adquiere comprensión ni ciencia nueva sólo por recurso al argumento de autoridad? ¿Cómo es que hace falta explicar las cosas, pensarlas, repensarlas, debatirlas, dialogarlas, ponerlas en duda, en entredicho, en crisis? Nadie soporta hoy el “porque yo lo digo”. Eso no prueba nada, no sirve de nada, no convence a nadie. Sólo si el que lo dice es alguien en quien se confía nos hace participar de lo que dice. Pero alguien en quien se confía no logra nuestra confianza “porque él lo diga”. Esto… ¿quién habrá sido el desmelenado ese que pide “pruebas”, pensamiento, no vacua autoridad para autorizar lo dicho? Pues Tomás de Aquino, hombre (Quodl. IV, a.18, para más señas). ¡Qué suerte tenemos con él!



El chico

sábado, 29 de septiembre de 2007 | Hay 2 comentarios

Hay una escena en una de las mejores películas de Chaplin (“El chico” –nadie que no la haya visto tiene excusa a partir de este momento–) en la que Charlot trabaja de cristalero y el chico, su compañero de fatigas, va rompiendo los cristales de las casas. Cuando sale la señora de su cocina a ver qué ha pasado, se echa las manos a las mejillas y se mesa los cabellos, Charlot pasa por allí con sus bártulos y la madame, aliviada, le encarga la reparación del cristal. Todos contentos: chico, cristalero y señora. Más allá de su ternura y simpatía, esa película (que vuelvo a insistir en su pertinencia), delinea el programa de nuestro mundo hodierno. Alguien crea un problema que no existía (tiene la intención de crearlo) y casualmente, hay un alguien por allá que se ofrece a solventar el problema. Curiosamente ambos, el problematizador y el desproblematizador, son de la misma ralea, es decir, de la clase política. Esa, y no otra cosa, es la que está sucediendo desde tiempo inmemorial, desde que mis neuronas aún estaban en formación: un tipo crea un problema (yo soy más guapo que tú, tengo un Rh más sabroso que el del mono Rhesus hacia el que me encamino, y por eso quiero más dinero, más autonomía, más mujeres, más, más…) y otro aparece para apagar el fuego (yo te daré, pero calla, no digas nada, que los dos saldremos ganando, porque donde no había problemas ni necesidades, ahora los hay y dependen de nosotros). Juan Palomo: yo me lo guiso, yo me lo como. Y encima, son los más inútiles, burros e incultos. ¿Cómo han podido sobrevivir tanto tiempo? ¿Cómo es posible que a estas alturas de la evolución sobrevivan esos especímenes? No me lo explico, pero garantizo que de aquí a un año, aquí en España, vamos a estar hablando de quién la tiene más grande, y si no al tiempo.



Iguales, y un cuerno

miércoles, 26 de septiembre de 2007 | Hay 1 comentarios

Diarios de hoy. Páginas de deportes (algunos han tenido el buen criterio de colocar esta parida en las páginas de sociedad o de borricadas, que dicen en mi pueblo). Al presidente de un club de fútbol le retienen en el aeropuerto de Nueva York porque parece ser que su apellido, cualquiera, es sospechoso. Hasta aquí, nada extraño. Nos puede pasar a cualquiera (independientemente del juicio que eso merezca, que es otro cantar). Pero le pasa a un VIP, y entonces es noticia. Y de deportes (no puedo ni imaginar cuán interesantes han de ser las páginas centrales de los periódicos deportivos, que seguro que no tienen nada que envidiar a la prensa rosa). Y tal VIP, o su mujer, que las versiones varían según qué periódico se lea, llamó al ministro del interior español, amigo suyo. Ya quisiera yo poder hacer eso, en el caso de que me pasase. Pero no confundiría los cargos y las amistades, me imagino. Seguramente llamaría a mi provincial, que no creo que pudiese hacer mucho más que darme ánimos y aconsejarme buenas lecturas para el tiempo que pasase allí retenido. Y se supone que vivimos en una sociedad en la que todos somos iguales ante el ejecutivo. Es mentira. Es lo que los economistas y politólogos, si no me equivoco, llaman el “efecto Mateo”: al que tiene se le dará, y al que no… Me da que la máxima evangélica tiene una interpretación que no es estrictamente ésta, pero bueno. Seguro que, si a mí me retuviesen varias horas, al final alguien de la embajada intervendría a ver qué pasa. Pero es que ése es el procedimiento habitual. Dentro de poco me toca aterrizar por los EE.UU. Dado que mi apellido es Castro, a lo mejor me confunden con un pariente de Fidel (aunque yo no suela llevar chándal). ¿Me atenderá el ministro si le llamo, o tengo que tener muchos activos financieros?



Gregoriano ecuménico

lunes, 24 de septiembre de 2007 | Hay 1 comentarios

Hace un par de días, en la iglesia de San Pablo de Valladolid, hubo un espléndido concierto de música en el que, dada la estructura de la obra, se mezclaba polifonía renacentista con gregoriano. El resultado fue excelente. El coro gregoriano, la Schola Antiqua, dirigida por alguien a quien tengo la suerte de tener por amigo, Juan Carlos Asensio, interpretó un gregoriano precioso, dulce, sutil. Y a algunos nos atacaba una cierta nostalgia, el dolor por la pérdida. Ciertamente es difícil hoy, en España, recuperar el canto gregoriano en nuestra liturgia, porque somos pocos, viejos, tenemos muchas tareas, no podemos dedicar tiempo al ensayo, etc. Mas, de vez en cuando, lo hacemos: capítulos, ocasiones especiales en la que nos juntamos muchos… Y entonces resuena algo que, en otras partes del mundo, hacen de manera cotidiana. Ahora bien, lo que me llama la atención es cómo valora la gente esas manifestaciones litúrgicas. La Schola Antiqua, cantando las letanías, procesionó por la iglesia, y el silencio era total, reverencial, y –¿por qué no?– litúrgico, seguramente orante, para algunos. Una conocida, después del concierto, me decía: hemos escuchado misa y rosario. Seguramente tiene bastante razón, ¿no? Los grupos musicales que rescatan una tradición a la que nosotros no podemos echarle mano me recuerdan el pasaje de Mc 9, 38: cuando Juan le dice a Jesús que uno anda expulsando demonios en su nombre, y, al ver que le pisaban el terreno, quiso impedírselo, Jesús le responde: el que no está contra nosotros está por nosotros. Ésta, creo, es la raíz de todo ecumenismo.



¡Un premio!

sábado, 22 de septiembre de 2007 | Hay 4 comentarios

Uno de mis lectores, Pelayín, tiene un blog excelente sobre mi pueblo, Cangas del Narcea, llamado La Puerta del Paraíso, y me ha premiado con el Thinking Blogger Award, un premio que va circulando por ahí y que tiene la función de reconocer los blogs que le gustan a un lector (que le hacen pensar, para ser exactos) y de hacer que la red ruede, porque yo, a mi vez, se lo tengo que conceder a otros cinco blogs. Lo agradezco mucho, porque sabía que tenía un lector, pero no sabía quién era, jajaja. Ahora ya lo sé. Y para que este logo que ahora figura en el mío pueda figurar en otros de tanto interés, o más, os recomiendo los siguientes. ¡Qué buen invento! Mira que si así alguien llega a conocer los blogs estos que voy a indicar. Definitivamente, quien inventó esta cosa (la circulación del don, lo llaman los antropólogos) tenía buena vista. Los blogs que recomiendo son:  
Con otros ojos, Blog de Sor Lola, de la comunidad de dominicas de Toro
Nihil Obstat, blog de Fr. Martín Gelabert, de Valencia
El atril, blog de Fr. Antonio Praena, de Granada
CríticasJLPA, blog de José Luis Palacios
Fratelly, blog de mi hermano Mauro
 
 

Una vez nombrados los premiados, tienen todo el derecho a usar esta imagen:


Y para todos ellos, y una vez se sepan conocedores del galardón, rigen ciertas normas del premio, que son:

1.- Sí, y solo si, alguien te da el premio escribe un post con los 5 blogs que te hacen pensar.

2.- Enlaza el post original para que la gente pueda encontrar el origen del premio.

3.- Opcional, enseña el botón del premio enlazando el post que has escrito dando tu premio.

 



Disputa de oficios

viernes, 21 de septiembre de 2007 | Hay 0 comentarios

En el tercer libro de Historias, Heródoto cuenta el sacrilegio cometido por Cambises, el rey persa, cuando pasó por Menfis y entró en las tumbas, donde anduvo hurgando en los cuerpos, y fue al tempo de Hefesto para mofarse de la estatua del dios. También fue al templo de Camiri, donde sólo podía entrar el sacerdote, y se burló de las imágenes que encontró allí, incluso quemó una de ellas. Para Heródoto, la única explicación posible de ello es que estuviese loco. Sólo así podía burlarse de lo que era sagrado en Egipto. Sólo el loco. Y hoy, supuestamente, el artista transgresor (para que vean la "novedad" del asunto). Cuentan la historia del artista de performances de la posguerra Tomislav Gotovac, que se dedicó a caminar desnudo por Zagreb con la intención de ofrecerse como metáfora a los transeúntes, que también estaban desprotegidos ante el estado totalitario, por mucho que se taparan con ropa. Cuando lo detuvieron dijo: “Soy artista, y mi oficio consiste en desnudarme, y en caminar”. A lo que los jueces contestaron: “Claro, y nuestro oficio consiste en meterle en la cárcel”. Pues hale, ya saben los jueces lo que tienen que hacer con el garrulo del que hablábamos ayer.

 



Porque tienes cinco años

jueves, 20 de septiembre de 2007 | Hay 2 comentarios

Una exposición en Ibiza ha causado un gran revuelo. Publicidad gratuita para el hacedor de la misma. Dicen que es arte, pero yo no lo creo. Son simplemente collages que explotan temas que, sin duda alguna, herirán la sensibilidad de mucha gente. Y eso es tan arte como darle un tortazo a uno, gratis, sin pensarlo, pero queriéndolo. Luego vendrá la caterva de críticos a justificar que ese tortazo es la síntesis de la sindéresis autoanalítica de la performatividad descontenta, venderán libros y generarán comentaristas, pero el que se ha llevado el guantazo sabe distinguir entre el guantazo y sus lecturas. Por una vez me voy a autopublicitar, aunque un poco antes de tiempo. Dentro de un par de semanas, o tres, saldrá un libro del que esto escribe titulado Viutperio de Orbanejas. En él también yo me pongo sesudo para tratar de hacer ver que estas paridas surgidas de la febril mente del “artista” son sólo eso, paridas (categoría que hay que recuperar para la crítica artística e intelectual). Y estoy convencido de ello. Por eso no me molesta mucho la exposición de ese “artista”. Sólo es un intento de dar un capón de un niño de cinco años enfurruñado. Y, como tal hay que tratarle y, como decía Andrés Ibáñez en un espléndido artículo del ABCD de hace un par de semanas (o tres) hay que decirle simplemente que no. ¿Por qué no? Porque tienes cinco años.



Otra olla más

miércoles, 19 de septiembre de 2007 | Hay 8 comentarios

Desde luego que hoy hay noticias más importantes que ésta, pero, al echar un vistazo a la prensa digital es la que me ha entrado por los ojos: los príncipes de Asturias han presentado a su hija a la Virgen de Atocha. Como siempre, los frailes en el banco y el cardenal Rouco Varela el protagonista de la fiesta. Hace mucho, creo que con motivo de la entrega del ramo o de la presentación de la primogénita o de algo por el estilo, que ya no reacuerdo, decía lo que pensaba. Básicamente era que si los príncipes presentan a su hija en una iglesia en una ceremonia eclesial (de la Iglesia), y si los titulares de esa iglesia no pintan nada en la ceremonia, podemos concluir que a los ojos de la Iglesia (jerárquica) no pintan nada en la Iglesia (ojo a l juego de Iglesias e iglesias, que tiene su miga y su aquél). Ya no me voy a preguntar por qué el cardenal tiene que ser el tocino de todas las ollas, que a mí me da absolutamente igual en qué ollas quiera meterse. Pero me da que pensar que cuando la gente que no pisa nunca la iglesia se mete con la Iglesia, a lo menor se está metiendo con él y no conmigo. Lo que me fastidia es que, por participación platónica (lo que, en lenguaje de hoy en día diríamos ”porque nos salpica”) nos toque, sin comerlo ni beberlo, tragar lo que no nos corresponde. El Vaticano II, al que la liberalización del misal de San Pío V le ha dado una buena colleja, es un texto por estrenar. Y aunque a muchos les pese, también es Magisterio, y bastante sabio, a fe mía.

Por cierto, Fr. Ángel Maestro sale sonriente en todas las fotos.



Tómese la libertad

lunes, 17 de septiembre de 2007 | Hay 0 comentarios

Es de San agustín, no es algo que me saque yo de la manga. Y si es de San Agustín, será bienvenido: “In necessariis unitas, in dubiis libertas, in omnia caritas”. Eso es lo que debe presidir la vida de la Iglesia, de cada comunidad, las relaciones interpersonales: unidad en lo necesario. ¿Y qué es lo necesario? Lo básico, lo que constituye la matriz y el núcleo del cristianismo, es decir, pocas cosas, el kerygma: que Jesús murió y resucitó. Es puro San Pablo. Después hay un montón de cosas que se pueden discutir, y ahí, dice nuestro Santo, hemos de actuar con libertad. Y todo presidido por la caridad. El problema es cuando la unidad que propugna Agustín, la unidad en lo necesario, se intenta convertir en unidad en lo accidental: todos han de pasar por este aro (el aro del que tiene la sartén por el mango) si se dicen cristianos. No es cierto. Y eso tiene grandes consecuencias. Nuestro amigo Vattimo, fervoroso creyente, católico, dice que es cristiano porque es débil, pues el cristianismo es de esencia kenótica. Y a partir de ahí elabora todo su proceso de debilitamiento de la metafísica. Sí, ya sé que esto es un rollo, dicho así, pero lean a Vattimo y verán que es más divertido. La cuestión es que la unidad ha presidir sólo lo necesario. En lo demás, libertad. A muchos les suena mal, lo sé. Será por el miedo a la libertad del que hablaba Erich Fromm. Por eso, siguiendo a San Agustín, conviene tomarse la libertad.



Contra los nuevos cátaros

sábado, 15 de septiembre de 2007 | Hay 3 comentarios

Miguel Ángel del Río, OP, al que no se le escapa una, me ha mandado el enlace a un periódico digital que nunca había leído y al que me he acercado con caución. Si quieren léanlo, pero yo les advierto de que tiene menos ideas que el bicho al que hace referencia su título. En él, un señor con poca idea de todo, pone a caer de un burro a Fr. Timothy Radcliffe, anterior maestro general de la OP, sobre todo por dos cosas: por plantearse hablar del celibato en la Iglesia y por defender a los homosexuales. Y detrás, va toda la OP por haberle elegido, que vamos, en sus términos, al suicidio. Y como Timothy es una excelente persona, un fraile de los que ya no quedan, un hermano, y lo que es tan o más importante, un amigo, voy a repetir las palabras de Fr. Fernando Vela, OP, cuando alguien empieza a hablar por boca de ganso y descuida el argumento: “¡Alto ahí!” Por partes y sin extenderme. Como decía un teórico del XVIII a propósito de cuestiones estéticas: “parece mentira que en tanta ignorancia quepa tanta presunción”. Una cosa es el celibato y otra la castidad. Y habrá que plantearlos por separado, ¿no cree, eminencia? Segundo. Los homosexuales son personas, vamos creo yo, y tendrán algo que decir, como los heterosexuales, los asexuales y los postsexuales (que calificar a las personas por su sexo, o su tendencia sexual, lo haga quien lo hiciere, tiene el mismo sentido que calificarlos por su color de panza o por el tamaño de su dedo meñique). Tercero. La OP nunca ha sido, como tal, defensora de la ortodoxia. Vamos, nuestro lema reza “Veritas”, no “Ortodoxia”. Y si usted busca en nuestra historia, verá que ha habido ortodoxos, heterodoxos, heterodoxos condenados por la Iglesia, que, años después los ha rehabilitado y les ha dado el capelo cardenalicio (Congar, por ejemplo, lo cual, si usted lo mira con un poquito de frialdad, tiene bemoles). Santo Tomás, ese al que no lee nadie, fue condenado en 1277 por hereje. Así que no nos atribuyan méritos (o deméritos) que no nos corresponden. Y, quizá, que dije que no quería extenderme, eso de andar con maricones, putas, mujeres, borrachos y demás de esos que usted desprecia, ¿no era la acusación que le lanzaron a ese a quien supuestamente usted reza y de quien se nos narra su aventura en los evangelios? Lea “El gran inquisidor”, si sabe leer, claro. Oraciones.



Reinas del baile

jueves, 13 de septiembre de 2007 | Hay 1 comentarios

San Gregorio de Valladolid, el convento en el que vivo, comparte edificio con la residencia de estudiantes Felipe II, antes gestionada por nosotros, pero de un tiempo a esta parte, alquilada a un particular. Este señor, como es obvio, quiere rentabilizar su inversión, por lo que alquila las habitaciones durante el verano, cuando no albergan estudiantes, a músicos, deportistas, etc., que hacen estancias cortas en Valladolid y a los que les viene bien no pagar demasiado por su alojamiento. Así, los frailes compartimos paredes con la gente más variopinta. Estos días hay unos brasileños/as que forman una especia de comparsa que baila por las calles de Valladolid (estamos en fiestas). Según nuestro subprior, Paco Villacorta, se visten sólo con plumas y sólo en la cabeza. Raro para mí, no me he dado cuenta. Sucede que sus horarios de salida a la rúa coinciden con los de entrada a las misas de la iglesia de San Pablo, lo que provoca que una parte de los feligreses muestre su descontento por tanta carne sin cubrir. A mí, personalmente, no me molesta nada cómo vistan, y más sabiendo cuál es su trabajo, pero comprendo a la gente que se queja. Y ahí se queda la cosa. Habrá que tratar de arreglar la situación para contento de todos, y ya se verá cómo. Lo importante no es el hecho, sino, precisamente, el que nos comprendamos unos a otros y tratemos de buscar algo juntos. Suena tierno, quizá fácil, ya lo sé. Mas no lo es. Es mucho más fácil gritarse y ponerse a escurrir, lo puedo asegurar. Pero eso deja huella. 



Madeleine

miércoles, 12 de septiembre de 2007 | Hay 2 comentarios

No sé qué pensar sobre el caso Madeleine. Cualquier europeo sabe de lo que estoy hablando: la niña inglesa desaparecida y que, presuntamente, podría haber muerto a manos de sus padres, los McCaan. Al menos eso es lo que los medios de comunicación nos hacen ver, cada día de modo más pesado y pesante. Cuando todo empezó, los medios se volcaron con los padres, apoyándolos en todo para tratar de encontrar a esa niña de rostro angelical. Pero estos mismos medios nunca actúan gratis: siempre se cobran sus servicios. Y es lo que sucede hoy, que el siguiente plato de su menú son los McCaan, de los que, dentro de un par de meses, no quedarán ni las raspas. Porque es la dinámica de la comunicación: hoy por mí y mañana por mí. Los grandes medios de comunicación son autotélicos (tienen su fin en sí mismos), y si, por casualidad, ayudan, ello es accesorio. Son como los bancos, que buscan hacer dinero, y los políticos, que buscan conservarse en el poder. Todo lo que, a mayores, salga de un político o de un banco, es tangencial y accidental. Personalmente, no puedo creer lo que nos tratan de hacer tragar: que esos padres se cargaron a su hija y montaron un circo para ocultarlo. Es la noticia más aberrante que se puede dar y, sin embargo, la prensa nos la transmite como si una gallina hubiese puesto un huevo verde, algo extraño, pero no tanto. El refranero español es sabio a este respecto: “a perro flaco, todo son pulgas”, o “del árbol caído todo el mundo hace palillos”. A los McCaan se los van a comer, de eso no hay duda. Pero yo me resisto a creer en su culpabilidad. Lo cierto es que, pase lo que pase, tras esta damnatio memoriae, nunca se recuperarán. Lo único que podría salvarles es que Madeleine apareciese y aquí no ha pasado nada. Mas nadie crea que, aún en ese improbable caso, la prensa pediría perdón. Eso queda para el Papa, la Iglesia y el caso Galileo, que ya son ganas de rascar la bola, porque si algo nos enseña la experiencia cotidiana es que el que camina mirando hacia atrás acaba por estrellarse contra lo que tiene delante. Y después de esto, sigo sin saber que pensar, y mira que he pensado. Ah, y siento que el Vaticano, ante el giro de los acontecimientos, haya borrado el enlace a la página de Madeleine. Para esto sí han corrido, hombre.



Jesús y la pecadora

martes, 11 de septiembre de 2007 | Hay 0 comentarios

No sé por qué razón, hoy, en la mesa, Paco Villacorta nos recordaba un chiste que creo que la mayoría conoce: Es la escena en que Jesús está con la adúltera y dice aquello de “el que esté libre de pecado, que tire la primera piedra”. Y una pedrada se carga a la pecadora. Jesús mira hacia atrás y dice: “Mamá, tú no”. Es un chiste antiquísimo que dentro de poco mucha gente no va a entender. El chiste supone una cierta cultura, el conocimiento de ciertas realidades comunes a una sociedad y a una civilización. Hay chistes locales, que sólo se entienden en un lugar, porque hacen referencia a “juegos de lenguaje” propios de una zona, o a personas que sólo son famosas en una localidad. Sin embargo, el chiste antedicho supone una cierta cultura religiosa que hasta hace poco se consideraba un hecho. Dentro de un tiempo habrá que explicar el dogma de la Inmaculada Concepción (complicado, pero fácil de entender en la cultura común) y, lo que es peor, la historia de Jesús para que alguien entienda el chiste, con lo que lo mejor será no contar el chiste salvo a un grupo de “iniciados” que se reirán, mientras el resto mirará de reojo por sentirse excluido, como cuando los matemáticos cuentan chistes sobre teoremas, y los demás pensamos que maldita la gracia que tiene el teorema de no sé qué. Y es un hecho que, según me comentaba un ex-alumno de historia del arte, buena parte de la carrera consiste en explicar iconografía e historia religiosa que, hasta hace poco, eran del dominio público. Si la gente dejase de saber multiplicar, de modo generalizado, nos echaríamos las manos a la cabeza. Pues, hale, que vamos de cabeza hacia el vaciamiento del intelecto.



Viajeros

jueves, 06 de septiembre de 2007 | Hay 1 comentarios

Hace un tiempo quise cancelar una tarjeta en el banco, y para que no lo hiciese, me regalaron dinero (un tanto por ciento sobre lo gastado) y la suscripción a una revista. Pensé para mí mismo: vaya morro. ¿Por qué no me lo dieron desde el principio? Los que no sabemos demasiado cómo funciona la economía, solemos pensar que si nuestro banco gana dinero, España va bien. Ya. Quizá España sí, pero los españoles no. Mas ese es otro cantar. A lo que iba. Leía esta revista, que es de viajes, y me daba cuenta de las bobadas que hacemos los viajeros. Todo el mundo quiere ser un viajero original, tener un cierto ámbito de exclusividad que al mismo tiempo se compagine con el conocimiento de lo que todo el mundo conoce. Nadie puede considerarse buen viajero si va a La India y no ve, por ejemplo, el Taj Majal o algo equivalente. Pero una vez que se ha visto lo que se supone que todos deberían ver, empieza el delirio. Hay quien se baña en el Ganges o va a Benarés por aquello de la religión. Otros renuncian a cualquier tipo de referencia que no sea su propia exclusividad (vaya usted a saber qué es eso) y se internan en territorios en los que lo mejor que les puede pasar es que les coma algún león o se caigan por una catarata. Allá ellos (siempre y cuando no graben demasiadas horas de película que luego obliguen a ver a sus amigos y visitantes). Pero los que me llaman la atención son los que siguen las guías de viaje no como guías, sino como “la cosa”: miran la pieza, la gárgola o la Virgen renacentista y, como si esa fuese la excusa para volver a la guía, se sumergen en la lectura y olvidan lo que habían venido a ver. A veces, en la vida cotidiana, me siento como uno de estos viajeros tontos. Resulta que la “teoría” de la que recubrimos la vida (idea tan postmoderna), que no es sino una guía, nos hace olvidar que detrás de la construcción hay una cosa que pide ser vivida, es decir, la pieza que vinimos a ver. Quizá el viajero vuelva a su casa y cuando le preguntan qué ha visto muestre la guía de viaje (como si no hubiese salido de casa). Pero en la cotidianidad no hay guía que valga, si acaso algún consejillo para seguir mirando con más riqueza y deleite la obra.



Las casullas ecológicas

martes, 04 de septiembre de 2007 | Hay 1 comentarios

¡Qué nos queda ya, si hasta al ABC se le escapan las cuestiones litúrgicas! Jejeje. Ayer, en la portada de este periódico, aparecía una foto del Papa con unos cuantos cardenales, curas, obispos, etc., en una celebración en la que el Pontífice insistió en la importancia de la ecología. Evidentemente, dado que estamos en tiempo ordinario, todos vestían casullas verdes. Pero, hete aquí que el pie de foto era ambiguo, tan ambiguo como que daba a entender que las casullas verdes eran debidas precisamente al tinte ecológico de la celebración. De liturgia sé muy poco (con perdón de Miguel Ángel del Río, OP, que siempre me echa la bronca por mi magna e indocta ignorancia), pero hasta los colores llego. Y el periodista del ABC debería haber llegado también, si no, que le manden al apartado de vida social o de “la fiesta nacional”. Si en una cuestión tan básica de cultura religiosa fallan los cimientos, ¿qué no sucederá cuando nos metemos en cuestiones de más calado, como la influencia, por poner un ejemplo imaginario, de las religiones mistéricas en el cristianismo primitivo? Bueno, de eso no hablan los periódicos, ¿o sí? No me extraña, visto lo visto, que la liturgia acabe cosificada y haya quien considere que no se debe tocar absolutamente nada, por miedo a pervertirla. En muchas ocasiones, esa actitud mistérica (el ordenador no me deja escribir esa palabra: me la cambia por histérica, lo cual no es del todo desacertado) procede de una profunda ignorancia. Y cuando no se conoce, lo mejor es no tocar, por si acaso. Pero cosificar la vida, la destruye. El día 8, cuando los celebrantes se pongan (donde aún lo hagan) la casulla azul celeste no será, a tenor de la prensa, porque es una fiesta de la Virgen, sino seguramente porque estén preocupados por los cetáceos marinos (lo cual es muy noble, desde luego, pero no tiene mucho que ver aunque todo sea azul). El signo cosificado no es signo, es cosa.



La noche oscura en el aeropuerto

lunes, 03 de septiembre de 2007 | Hay 0 comentarios

Mientras volvía ayer a casa leí en un periódico de tirada nacional una vuelta de tuerca más a la cosa de la Madre Teresa, en este caso desde un punto de vista encomiable. Hoy Juan Manuel de Prada escribe en el mismo periódico un artículo con su buena pluma habitual. La verdad es que, para mi sorpresa, este tema (quizá porque en verano no hay noticias de verdad, parece ser) ha dado mucho de sí. Todas las respuestas han ido en la misma línea: la noche oscura del alma. Podía haberse hablado de la nada del Maestro Eckhart, de Silesius, del vacío de los orientales o vaya usted a saber qué. Si uno se propone hacer un tratado de fenomenología de la religión, la experiencia del Deus absconditus le sale no más allá del capítulo segundo. Es tan elemental que me sorprende que se haya hablado tanto tiempo de ello. Pero me agrada, porque la Madre Teresa se merece titulares y más titulares, pero a uno le queda la sensación de que está ahí porque no hay alguien “más importante” (léase más mediático, que se dice ahora) a quien exprimir. Y hablando de importancia: qué mal tratan en todo el mundo a los viajeros, ¿no es cierto? Los aeropuertos y las estaciones son eso que los teóricos postmodernos llaman “no lugares”, zonas intermedias, de tránsito entre mundos, a las que nadie pertenece. Quizá por eso allí se suspenden las leyes normales de educación e higiene. La marea humana que los ha inundado estos días (y quien lo probó lo sabe) ha sufrido, sin duda, un proceso de deshumanización en el que, a poco que uno se siente a reflexionar, aparece también una cierta noche oscura: si Dios es bondadoso, ¿cómo puede permitir que las personas nos convirtamos en rebaños? Bromeo, cierto, pero no deja de ser curioso que, en la época en que más se exalta la individualidad, más se hayan acentuado los mecanismos igualatorios (en el peor sentido del término). Y es que lo mejor que uno puede hacer en un aeropuerto es pasar desapercibido. A lo mejor Dios ha pensado lo mismo.