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Sixto Castro Rodríguez, OP

de Sixto Castro Rodríguez, OP
Sobre el autor

29
Abr
2012

Catalina y las "monjas"

8 comentarios

No me acabo de aclarar muy bien qué es lo que pasa entre el Vaticano y las “monjas” (así dicen los medios, monjas in toto genere suo). He ojeado varios lugares de Internet y no sé exactamente qué está pasando, así que no sé muy bien qué decir. Pero en el día de Santa Catalina de Siena, que no es que fuese monja precisamente, aunque la mutabilidad de esas categorías también nos debería dar que pensar, conviene al menos recordar a la mayoría femenina de la Iglesia. Porque sólo hay que ver quiénes se involucran más en prácticamente todas las actividades que constituyen la vida eclesial, desde catequesis, acción social, acción caritativa hasta la gestión de buena parte de las universidades que, al menos en EE.UU, tiene la Iglesia. He tenido la suerte de conocer a muchas “monjas” estadounidenses, donde hay de todo, como en todos los sitios y especialmente en la botica (desde luego, ese saco de progres y no progres sólo le sirve a quien maneja el término), pero sí he constatado que la mayoría de ellas (de las que yo conozco) tiene una formación superior a buena parte del clero masculino y no encajan en el estereotipo, tan caro a los escribanos, por otra parte, de "monjitas". Y eso, sin duda, es lo mejor que nos puede pasar.

No sé por dónde va la polémica, y me cabe poca duda de que una vez que se inicia, cada quien coge su tea para orientar el fuego en función de sus intereses. Pero también Santa Catalina puso al pontífice en un brete en su día, y hoy es santa y bien santa y bien doctora. No sé si son “los tiempos” los mismos, pero no creo que el siglo XIV fuese especialmente fácil para el debate. Habrá que escuchar los signos de los tiempos. Y a los que nos han alimentado, cuidado y enseñado las "monjas", pues qué quieren que les diga: que nos van a tener siempre a su lado. Que Santa Catalina las bendiga (y a nosotros, de paso, si puede ser).

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JM Valderas
29 de abril de 2012 a las 21:25

Carísimo, en una cosa estoy de acuerdo hoy: tantos tipos de monjas como albarelos en botica. Ocurre, sin embargo, que no todos sirven para preparar la triaca. Desgraciadamente, no son siquiera placebo, sino ponzoña monda y lironda. No me refiero sólo a las dominicas (y no dominicas) del "derecho a decidir", eufemismo del derecho a asesinar, que tienen resonadas epígonas en nuestros lares. El espíritu de la santa, si leemos sus escritos editados por Briva, traasciende todo claustro. Lo veo representado, cierto, en monjas, pero en no pocos casos también en mujeres de nuevos movimientos dedicadas en cuerpo y alma la Iglesia. Frente a la palabrería abortista de `pseudoteólogas a la violeta, hay catedráticas de universidad que se dejan la piel defendiendo el derecho a la vida. No lo hacen demagógicamente como aquéllas, sino ahondando en los mecanismos biológicos de la vida. Quien dice aborto, dice eutanasia, dice reparto justo, dice cerebro y espíritu, dice hermanéutica bíblica... En la vida profesional nos hemos encontrado con mujeres mucho más capacitadas que los varones. También ocurre en la vida eclesial. Y lo mismo que en la profesión, la farfalla mediática suele estar en proporción inversa con la eficacia. Conocer esas mujeres es una bendición de Dios. Porque te arrastran con su inteligencia, su palabra y su tesón. Con su amor a la Iglesia.

felicidades, catalinas !
29 de abril de 2012 a las 22:16

Con la elegancia de siempre apunta la situación de algunas monjas que han abierto camino en la Iglesia. Palo y tente tieso. Y aviso a navegantes para que no se desmande el rebaño. Por muy formadas que estén. El poder eclesiástico no difiere mucho de otros poderes en lo que al trato a las mujeres se refieren.

Unas murieron para que hoy en día otras puedan votar. No todas las contemplativas pueden acceder a formación universitaria teológica. Más que techos de cristal, siguen existiendo muros de contención. Dentro de quinientos años pedirán perdón por ello. Para entonces, don Sixto, estaremos disfrutando del Risus Eternus. Que Dios bendiga a todas las Catalinas, Teresas, Hildegardas, Ettys, que nos dejaron su voz y testimonio, yendo más allá de misoginias e incomprensiones. Y cantando las cuarenta a quien ha hecho falta. Las precursoras tachadas de heterodoxas, son, pasadas unas generaciones ejemplo a seguir, incluso canonizadas. Felicidades a la familia dominicana en la festividad de Santa Catalina.

queja y denuncia
29 de abril de 2012 a las 22:51

al blogger Fr Sixto Castro:

atendiendo a las normas del blog en cuanto al contenido y forma de los comentarios le envío mi queja y denuncia sobre la misoginia, el trato denigrante que en el uso del lenguaje hace el primer comentarista refiriendose a un grupo de mujeres. Dicho comentarista ya es conocido en otros foros por el mismo motivo. Se define como lo que es.

No voy a entrar en polémica.

saludos cordiales

Elih
30 de abril de 2012 a las 00:52

Comparto la queja....si como mujeres nos alegra que la reflexión teológica hable hoy de Dios como "Padre-Madre", nos agradaría también que algunos abandonen su limitada y machista visión de la mujer, desde miembros de la jerarquía hasta algunos usuarios de este blog, que rebajan y denigran a ciertas mujeres sólo porque no piensan como él.

JM Valderas
30 de abril de 2012 a las 10:34

Con tu permiso, Sixto caro, y muy a mi pesar porque el post es sobre santa Catalina y la tarea de la monja en la Iglesia. Se guardó Ramírez en el tintero un frase cortante sobre uno de los epígonos de Ortega que no entendía lo que el fraile exponía. "Petrus in cunctis, nullus in toto", o quien mucho abarca poco aprieta. En homenaje a otro gran dominico cuyo funeral celebramos hoy, que bautizó a mis hijos, les dio la primera comunión y casó a mi hija, intentaré morderme la lengua. Me remito a mi escrito. Y a los hechos: dejé al frente de la empresa (dedicada a la alta divulgación) a una doctora en física cuántica, trabajo en lo que puedo con una especialista en cerebro y ayudo a una directora de cursos de bioética; sin salir de casa, tengo una mujer de curriculum difícilmente equiparable, no diré superable. Lo de menosprecio a la mujer es atribución gratuita. Pienso, además, que necia y malévola. Pero una cosa es discrepar en si la sede de la fe es la inteligencia o es la voluntad y otra muy distinta es ser proabortista (de la manera que se quiera). Mis palabras van contra las monjas que, sin formación científica ni filosófica, claman contra la doctrina de la Iglesia en el aborto, eutanasia, hermenutica bíblica, etcétera. Como en otras ocasiones me he exporesado contra frailes. Santa Catalina era doctora, no por estudios sino por la profundidad de su saber divino. Abomino de la demagogia, preefiero desenvuelvo en el terreno de la biología, la filosofía. De la teología. Y en ese terreno, como entre los tarros de la farmacia, hay quienes no sirven para la triaca, ni de placebo, sino que son pura ponzoña. Sean monjas, frailes o pueblo común. Dice éste que la bandera es el refugio de los villanos. Tú que eres esteta, de facto y de iure, recordarás el arrebato patriotero que siente cierto déspota cuando se denuncian sus tropelías en una obra dels Joglars, que no cito para que no me llamen anticatalán. Otros se refugian en un antifeminismo inexistente. Allá ellos.

Felicidades JMValderas
30 de abril de 2012 a las 13:14

Como siempre, quien no está a su altura usa del insulto. Bravo por sus dos comentarios. Y felicidades a usted y a las mujeres que cita.

Elih
1 de mayo de 2012 a las 06:21

.Desgraciadamente, no son siquiera placebo, sino ponzoña monda y lironda. No me refiero sólo a las dominicas (y no dominicas) del "derecho a decidir", eufemismo del derecho a asesinar, que tienen resonadas epígonas en nuestros lares.....
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"Pero es necesario distinguir entre el error, que siempre debe ser rechazado,y el hombre que yerra, el cual conserva la dignidad de persona incluso cuando está desviado por ideas falsas o insuficientes en materia religiosa. Dios es el único juez y escrutador del corazón humano. Por ello nos prohibe juzgar la culpabilidad interna de los demás" Con. Vat.II Gaudium et spes, 28

Al buen entendedor.....

Fagop
6 de julio de 2012 a las 22:06

Estoy perplejo. Ahora me explico la razón porqué en la Iglesia no se acepta el sentido de igualdad entre los dos géneros humanos. Pero, todavía no han descubierto que el mero dominio del varón, históricamente, es pura arrogancia de cuando la estaca del poder era predominio de la fuerza...? No se dan cuenta que la intransigencia de sus razones, lo es, sencillamente, por no saber "ser mujeres". No se dan cuenta que la mayoría de la Iglesia son ellas y que si se las dejase hablar, formarse y decidir todos los problemas de la Iglesia y, por ende, del mundo se solucionarían...? Para cuando la democracia dentro de la Iglesia.
Un dominico excepcional, psicólogo de la primera hornada de este país, hablaba de la necesidad de tres experiencias vitales para llegar a la madurez: la del dolor, la de "ser mujer" y la de la muerte...

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