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Sixto Castro Rodríguez, OP

de Sixto Castro Rodríguez, OP
Sobre el autor

28
Nov
2006

El zapatero formal

2 comentarios
El zapatero al que suelo llevar a arreglar mis zapatos (me acostumbro a ellos y sólo los tiro cuando no hay fuerza humana que pueda hacer que recuperen la compostura) tiene escrito en una pizarra, a la vista de todos los clientes: “que Dios te conceda el doble de lo que me desees”. La verdad es que difícil encontrar un principio de acción más adecuado para la vida cotidiana, por muy formal que sea éste. Es la ventaja y el inconveniente de las éticas formales, a diferencia de las materiales. Éstas prescriben lo que hay que hacer, mientras que aquéllas sólo nos dan la forma de la acción. Así son las máximas kantianas, pero también lo es la regla de oro del Evangelio: no hagas a otros lo que no quieras que te hagan a ti, o a la inversa, desea para los demás lo que desearías para ti mismo. El zapatero (no soy aún tan devoto de las series americanas ni tan cool como para llamarle “mi zapatero”, porque hoy todos tenemos hasta “mi antenista”, o al menos eso nos quería hacer creer la Sexta cadena: consulta a tu antenista. Vaya bobada) sin duda sabe que es bien fácil dar principios concretos de la acción. El decálogo se reduce, en último término, a dos máximas, como aprendimos de niños: ama a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a ti mismo. Oiga, ¿y eso en qué se concreta? Ahí es donde entra cada uno. La libertad de los hijos de Dios, que pueden y a veces hasta deben equivocarse buscando el camino y la concreción de eso. Mañana iré a recoger mis zapatos y pensaré qué le puedo desear al zapatero.
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JMValderas
29 de noviembre de 2006 a las 18:59

Querido Sixto Se adivina entre sus pajaritas desenfadadas y lúdicos una voluntad doctrinal. Recojamos el guante. A propósito de su distinción entre éticas materiales éticas formales, parece conveniente acercarse a otra partición, la que hoy manejan el grupo nutrido y creciente de cuantos defiende la equiparación entre el hombre y otros primates. El asunto no es nimio y trasciende la posible estructuración jurídica de las ideas que sustentan el proyecto Gran Simio. Se basan en la distinción establecida por Edward O. Wilon en Consilience (1998). Separa éste las éticas “trascendentalistas” de las éticas “empiristas”. Desde la óptica de Wilson, los trascendentalistas defienden que las normas morales existen fuera de la mente humana”, en tanto que los empiristas proponen que los valores morales proceden sólo del hombre”. En su horizonte, Dios sería el punto de apoyo y referencia de los primeros, y la genética modificada por la cultura el punto de apoyo y referencia de las éticas empiristas. No se trata tanto de buscar un apuntalamiento racional de la ética cuanto de expulsar a Dios del dominio de lo humano. Se silencia de intento que la ley natural, suprema norma ética, abarca la naturaleza humana en su integridad, que la biología es fuente de muchos de sus preceptos.

Un tendero de Cangas
29 de noviembre de 2006 a las 22:05

"La libertad de los hijos de Dios, que pueden y a veces hasta deben equivocarse buscando el camino y la concreción de eso"

Sr. D. Sixto deseo contarle una experiencia personal en relación con esta frase que usted escribe.Hace poco tiempo en mi trabajo de tendero, hablando con uno de mis clientes hice un comentario sobre una persona,no para criticarla,sino para ensalzar su sacrificio en el trabajo para procurar bienestar a su familia. Días despues esa persona sobre la cual hice el comentario vino a comprar a mi establecimiento y me dirigió unas palabras muy sencillas para denunciarme discretamente a mí interior que, a pesar de no abtuar yo de mala fe, fui indiscreto al comentar a otra persona aspectos de su vida personal que me había confiado. Me dí cuenta enseguida de mi error,la indiscrección en el hablar, y me arrepentí de ello y aunque esta persona nunca me pidió explicaciones, yo en mi interior le pedí perdón por mi comportamiento. Pero lo que más aprendí con esta situación fue que durante varios días estuve reflexionando sobre lo acontecido y comprendí que los errores tambien forman parte del plan de Dios, necesitamos la equivocación para encontrar el camino y seguirlo.
UN SALUDO CORDIAL

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