Sixto J. Castro.
Soy fraile dominico, nacido en Cangas del Narcea (Asturias) en el feliz año de 1970. Soy doctor en filosofía y bachiller en teología, además de titulado en órgano. Soy profesor de estética y teoría de las artes y de teodicea del departamento de filosofía de la universidad de Valladolid. Soy profesor invitado en la universidad alemana de Bayreuth, a la que acudo todos los años. He publicado tres libros, y diversos artículos de filosofía en diferentes revistas. Dirijo también la revista de filosofía Estudios Filosóficos.
De más está decir que me gusta leer (¿a qué filósofo no?) y la música, sobre todo la polifonía española del Renacimiento y toda la música de órgano (deformación profesional), aunque no le hago ascos a contemporáneos como Arvo Pärt. El cine es otra de mis pasiones. Y tengo la suerte de viajar mucho a congresos, conferencias y cosas por el estilo, lo que me ha permitido conocer diversos países. Aquí estoy para servirles.
domingo, 21 de junio de 2009
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Hay 1 comentarios
Me estoy enterando de que es el día de la música por la turra que llevan dando unos músicos (por así decir) que cerca de la plaza están dando una barrila, a base de ritmos repetitivos y chundachunderos, que me tienen medio loco. Parece, pues, que bajo el concepto de música cabe casi cualquier cosa que suene (y hasta que no suene, véase si no el 4,33’’ de John Cage). Mas dejémoslo estar, porque si nos ponemos a definirlo, seguro que se nos escapa entre las manos: habremos puesto un conjunto de condiciones “necesarias y suficientes” fuera de las cuales quedarán un montón de cosas que, hasta entonces, se llamaban música y para las que ahora habremos de inventar otro término. Y es verdad que quien maneja el lenguaje maneja mucho, pero no todo. Hay un salto enorme, gigantesco, de decir por ejemplo, que una cara bonita es un buen reclamo para esparcir los propios genes (seguramente se puede dar una correlación estadística) a decir que una cara bonita es meramente un buen reclamo para esparcir los propios genes. Aquello quizá sea científico. Esto es mala ideología. Por eso, decir que la música es un ruido agradable (Kant, dixit) puede pasar, pero decir que la música es meramente un ruido agradable es falso, sin más. Por eso, con la que está cayendo, se podrá decir que a las que x semanas de embarazo tenemos x células, pero no que a las x semanas de embarazo tenemos meramente x células… La diferencia no es sólo de palabras. Por eso, cuando oigo meramente, en casi cualquier espacio, salgo huyendo como si me persiguiera el demonio del reduccionismo. Mientras tanto, y esperando algún "meramente", seguiré aguantando esa cosa que suena.