Sixto J. Castro.
Soy fraile dominico, nacido en Cangas del Narcea (Asturias) en el feliz año de 1970. Soy doctor en filosofía y bachiller en teología, además de titulado en órgano. Soy profesor de estética y teoría de las artes y de teodicea del departamento de filosofía de la universidad de Valladolid. Soy profesor invitado en la universidad alemana de Bayreuth, a la que acudo todos los años. He publicado tres libros, y diversos artículos de filosofía en diferentes revistas. Dirijo también la revista de filosofía Estudios Filosóficos.
De más está decir que me gusta leer (¿a qué filósofo no?) y la música, sobre todo la polifonía española del Renacimiento y toda la música de órgano (deformación profesional), aunque no le hago ascos a contemporáneos como Arvo Pärt. El cine es otra de mis pasiones. Y tengo la suerte de viajar mucho a congresos, conferencias y cosas por el estilo, lo que me ha permitido conocer diversos países. Aquí estoy para servirles.
sábado, 11 de julio de 2009
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Da pereza ponerse con esta canícula a escribir algo, pero por si a alguien le sirve de consuelo y solaz veraniego, le recomienzo que vea la película “Still Walking”, una reciente película japonesa que ha conseguido entrar en los circuitos comerciales y que es una joyita: tiene de todo y revela muy bien las dinámicas relacionales en el seno de una familia con sus tragedias, sus alegrías, sus dramas y sus esperanzas. ¡Qué bien contado está todo! La verdad es que el otro día, cuando me puse a verla, era bastante tarde y mi intención era ver la mitad y dejar la otra parte para el día siguiente, pero no pude. Tuve que acabarla. Y ese es un buen criterio, a mi entender, para decir que estamos ante una buena película (aunque no sea el único, también el Código Da Vinci engancha, pero no cumple otro criterio que considero indispensable para que una obra de arte sea buena: que uno esté dispuesto a verla/leerla/escucharla otra vez: no me pillará Dan Brown en otra). Y le vendrá bien, seguramente a nuestro reelegido provincial, porque del buen arte se aprende y las dinámicas provinciales en algo se asemejan a las familiares. Pero si ve el provincial que la cosa se pone cuesta arriba, le aconsejo que escuche esta tarantella, que se me ha metido en la cabeza y no hay manera de que la pueda echar. Es que es bellísima y yo desconfío bastante de los churros que se llaman arte. Sí, soy bastante esteticista, qué le voy a hacer.