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Sixto Castro Rodríguez, OP

de Sixto Castro Rodríguez, OP
Sobre el autor

3
Jul
2013

¡Qué magnífico habría sido ser un fraile dominico!

5 comentarios

 

Qué desatendido está este paraje bloguero. Pero tengo tantas cosas que son sólo cosas y que me llenan hasta que encuentro una no-cosa (qué bien funciona esto en inglés y qué mal en castellano: thing y no-thing) que no es nada, pero lo es todo. Hay muchas no-cosas, pero ya no voy a seguir con esta jerga de no-x, como no-lugares, no-personas o no sé qué más, porque acaban convertidas en una palabrería huera al poco tiempo. En fin, entre esos asuntos que me ocupaban estaba George Santayana, un pensador español radicado en Harvard y que toda su vida fue materialista, naturalista, no creyente y, sin embargo, católico. Una categoría más para los filósofos de la religión. En un momento de la lectura me he quedado sorprendido al leer que en su “Breve historia de mis opiniones” afirmaba: “qué magnífico habría sido ser un fraile dominico”. Me he encontrado con muchos otros escritores que afirmaban algo parecido. Hoy mismo escuchaba a Timothy Radcliffe dar gracias por su vida dominicana, por todo lo que la Orden le ha dado y le ha hecho ser. A veces, cuando uno decae, tiene que mirar al lado brillante de la cosa, como decía aquella canción que cierra “La vida de Brian” y, sobre todo, a las personas brillantes, como es el caso de Timothy, gente que emana luz por donde pasa. El sufrimiento, la desgracia, el mal en cualquiera de sus formas nos atrapa y nos impide mirar a otra parte, pero este brillo de lo auténtico no es menos poderoso, aunque enseguida se nos vaya la atención hacia la cara oscura, que tiene mejor fama. Hagamos la prueba: ¿qué congreso (filosófico, teológico, antropológico, etc.) atraerá más gente, uno que se titule algo así como "el imperio del mal" u otro que hable de "el poder del bien"? Un amigo, experto en estas lides, me decía que proliferan los congresos sobre el demonio (donde se habla de Dios) y se llenan de gente, que probablemente no iría a un congreso sobre Dios.   Me quedo con la luz que emanan las palabras de Santayana.

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1
Sí,¿y?
4 de Julio de 2013 a las 00:10

Si tan maravilloso es no entiendo que haya que estar constantemente justificando lo grande, maravilloso y magnífico que es ser fraile dominico. Los funcionarios seguro que también están encantadísimos con ser lo que son.

2
Luis Maldonado. Almagro, España
4 de Julio de 2013 a las 02:05

Soy Dominico seglar, conozco la Orden desde que nací y cada día doy gracias a Dios por haber despertado la vocación dominicana en mi porque me siento tan dominico como cualquier miembro de la Orden, sea religioso o seglar. Santo Domingo nos legó algo más que una Orden: nos transmitió una forma de ver el mundo, una manera de servir al mundo, una forma de amar a Dios.

3
Elih
5 de Julio de 2013 a las 07:13

Y para los que hemos conocido ya muy tarde la vida dominicana, los que la vivenciamos sólo desde el sentir de los dominicos que nos son cercanos, desde los maravillosos libros de Fr. Timothy y otros muchos frailes ......para nosotros también queda eso de exclamar: ¡qué maravilloso habría sido pertenecer a la Orden de Sto. Domingo!

4
Fca. Coherencia y perdurabilidad
6 de Julio de 2013 a las 15:28

Como turista ocasional de esta web quiero felicitar lo bien que se entiende y lo útil que esta siendo para aclarar ideas y construir tesis de pensamiento. Entiendo muy bien el mensaje de satisfacción por la Orden y esto seguro que no se hace desde la pretensión sino desde la honestidad intelectual y reivindicación de una manera milenaria y actualizada de entender esta vida.

5
JM Valderas
9 de Julio de 2013 a las 23:50

Me cuesta mucho, Sixto caro, decidirme a entrar en tu post de hoy. Conozco respuestas intemperantes, juicios aventurados (falsos) y ataques ad hominem. Fue gozoso haber habitado en tus lares. Uno cree, además, que ese paso imprime carácter. En las páginas de Science, tiempo atrás, se atacó a Ayala por su juventud claustral. Cuando se le quería detraer objetividad se aludía al sacramento del orden. Curiosamente, cuando se le pondera, en libros o artículos, su perspicacia intelectual, se le reconoce su formación dominicana. (En mi opinión, por otro lado, sus planteamientos se han alejado a menudo del pensamiento dominicano.)

Leía estos días el libro reciente de Dodds sobre la acción divina, una suerte de diálogo entre ciencia y fe de acuerdo con la investigación contemporáneas (física y biología en particular) y el pensamiento tomista. Está dedicado a sus hermanos "frailes y monjas de la OP". Otro que está contento de su opción.

A ti te entusiasma el antiguo maestro general. A mí me `produjo una hónda impresión el joven O Connor, prior de Blackfriars,de Oxford, que estudió ingeniería eléctrica antes de hacerse fraile. Son esos modelos de dominico que movieron a no pocos intelectuales a admirar la Orden, desde Santayana a Wittgenstein. Dominicos sencillos, con un formidable bagaje intelectual, sin concesiones a superficialides pseudomísticas (pastorales las llaman algunos), abiertos y con quienes puedes hablar del plan de Dios, del multiverso o del libre albedrío sometido a un determinismo biológico, sin producir la vergüenza ajena del que habla sin trascender el significado vulgar de esos términos. De la pobreza.

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