Bitácora Véritashttp://bitacoraveritas.dominicos.org/Es doctor en filosofía y bachiller en teología, además de titulado en órgano. Trabaja como profesor de estética y teoría de las artes y de teodicea.esCopyright 2026 Orden de Predicadores. Todos los derechos reservados.Wed, 04 Feb 2026 00:00:00 +010020Hora del reparto, fin de los estiloshttps://bitacoraveritas.dominicos.org/articulos/hora-del-reparto-fin-de-los-estilos/ <![CDATA[ <p>&nbsp;<br />En una serie de cuyo nombre me he olvidado aparece un personaje bendiciendo la mesa con estas palabras: &ldquo;Se&ntilde;or que est&aacute;s en los cielos, bendice estos alimentos que recibimos de tu generosidad a trav&eacute;s de Jesucristo nuestro Se&ntilde;or&rdquo;. El programa de traducci&oacute;n o el traductor acab&oacute; produciendo una frase un tanto gn&oacute;stica que muchos calificar&iacute;an como ofensiva para o&iacute;dos p&iacute;os. Lo importante no es, en este caso, debatir si hemos recibido los alimentos a trav&eacute;s de Jesucristo proveedor, recolector o repartidor o si, m&aacute;s bien, Jesucristo es mediador, o sabe Dios qu&eacute;. Esa frase tan rara saca a la luz cosas de mucho calado. Lo que llama la atenci&oacute;n en este caso es la falta de cuidado. Cualquiera que tenga un m&iacute;nimo de cultura religiosa &ndash;hasta el programa de traducci&oacute;n la tiene, a su modo&ndash; comprende que el <em>&ldquo;through Christ Our Lord&rdquo;,</em> que seguramente es lo que se recita en el original, est&aacute; perfectamente traducido al castellano como &ldquo;por Jesucristo Nuestro se&ntilde;or&rdquo; desde hace ya unos cuantos a&ntilde;os, eones incluso. Basta con haber ido a misa en alguna ocasi&oacute;n o haber rezado alguna vez para darse cuenta, y si no se ha hecho nada de esto &ndash;cosa que cae dentro de los posibles metaf&iacute;sicos&ndash; conviene preguntar a alguien que sepa de qu&eacute; va el asunto, quiz&aacute; un exseminarista versado en latines &ndash;<em>per Christum dominum nostrum</em>&ndash;, a alguien que hubiese estudiado en un colegio religioso &ndash;es posible que le sonase la cosa&ndash;, o a casi cualquiera de una generaci&oacute;n en la que estas cosas formaban parte de la cultura cotidiana y popular de cada quien, fuese religioso o no.<br />No es, empero, una desidia solo con lo religioso, aunque en esta &aacute;rea alcanza cotas alarmantes. Los correctores de estilo existen en el recuerdo, quiz&aacute; en un limbo inaccesible. Pocas son hoy las editoriales que no los consideran un lujo y encomiendan a los autores hacer de lectores de s&iacute; mismos. Tampoco se salvan los peri&oacute;dicos. El otro d&iacute;a aparec&iacute;a un &ldquo;exclavitud&rdquo; en El Pa&iacute;s que quemaba los ojos.<br />El cuidado en el lenguaje no es una cuesti&oacute;n menor. Tiene que ver con el cuidado en general del otro, con un respeto que, a priori, se considera debido a quien nos va a leer o escuchar. Los propagandistas han dado tantas vueltas al lenguaje como elemento de dominaci&oacute;n que han olvidado por completo su car&aacute;cter de elemento fundamental de la caridad para con el otro, de donaci&oacute;n verdadera de lo real. Si el Logos es lo que es en el cristianismo, por algo ser&aacute;. Habr&aacute;, pues, que prestarle los cuidados que merece para no hacer de Cristo un repartidor de comida a domicilio, aun cuando, qui&eacute;n sabe, pueda hacerse presente en el que llega en bici con la cena.<br />&nbsp;<br />&nbsp;</p> ]] Sixto Castro Rodríguez, OPWed, 04 Feb 2026 00:00:00 +0100https://bitacoraveritas.dominicos.org/articulos/hora-del-reparto-fin-de-los-estilos/A Holmes no le consta que no le constehttps://bitacoraveritas.dominicos.org/articulos/a-holmes-no-le-consta-que-no-le-conste/ <![CDATA[ <p>Estamos a punto de acabar un a&ntilde;o en el que podemos dar por finiquitada la epistemolog&iacute;a holmesiana. Sherlock Holmes &ndash;y en general cualquiera de los detectives que se han prodigado por la literatura, el cine&hellip;&ndash; aplica un razonamiento a veces deductivo, otras inductivo y en muchos casos abductivo. A partir de principios generales extrae una conclusi&oacute;n particular, llega a una general a partir de particulares, o concluye que, de ser cierto algo, lo que nos parece extra&ntilde;o dejar&iacute;a de serlo. Naturalmente, la pistola humeante, cuyo estampido acabamos de escuchar, en la mano de una persona que mira un cad&aacute;ver a sus pies le parecer&iacute;a al menos un indicio a tener en cuenta a la hora de considerar un hecho. Hace tiempo que esta manera de entender nuestras certezas dej&oacute; paso a una epistemolog&iacute;a que renuncia a cualquier trascendencia que vaya m&aacute;s all&aacute; del yo: no me consta, no me reconozco en esa grabaci&oacute;n ni en esa imagen, esas cuentas a mi nombre no son m&iacute;as&hellip; Y as&iacute;, poco a poco, como venimos haciendo desde hace algunos siglos, quedamos m&aacute;s presos en ese yo epist&eacute;mico que, supuesta y falazmente, garantiza nuestras certezas. Y todos tan contentos. En realidad, el yo no garantiza nada, pero en fin.<br />Richard Swinburne, en <em>La existencia de Dios,</em> trata de probar este hecho a partir de la probabilidad bayesiana, que no es una cosa que surja de su mag&iacute;n, como el yo al que no le constan las cosas, sino que es una herramienta usada en muy diversos campos: medicina, IA, gen&eacute;tica, detecci&oacute;n de spam y sabe Dios qu&eacute; m&aacute;s. Bayes a veces se equivoca, c&oacute;mo no, y nos cuela una propuesta de inversi&oacute;n que nos har&aacute; ricos en un par de d&iacute;as como correo leg&iacute;timo o nos hurta el mensaje que esperamos de nuestra amada porque considera que es demasiado untuoso y se parece a la propuesta de inversi&oacute;n anterior. Pero acierta tantas veces que parece l&iacute;cito tenerlo en cuenta. De hecho, tambi&eacute;n Sherlock Holmes aplica esta probabilidad, hasta para demostrar &eacute;l mismo la existencia de Dios a partir de argumentos est&eacute;ticos. Pero el yo que niega toda realidad que no haya puesto &eacute;l mismo, el yo al que no le consta o no se reconoce, tratar&aacute; de mostrar que todo eso es falaz, una construcci&oacute;n que le resulta molesta y violenta.</p> <p>Este yo autonfalosc&oacute;pico (que se mira el ombligo y dir&aacute; lo que sea para presentar ese ombligo como el centro y el generador de la realidad), magn&iacute;fico subproducto de las redes sociales y dem&aacute;s artilugios hodiernos, meter&iacute;a en la c&aacute;rcel a Sherlock acus&aacute;ndole de construir lo evidente como evidente. A ver si para el a&ntilde;o que viene... Feliz comienzo.<br />&nbsp;<br />&nbsp;</p> ]] Sixto Castro Rodríguez, OPMon, 29 Dec 2025 00:00:00 +0100https://bitacoraveritas.dominicos.org/articulos/a-holmes-no-le-consta-que-no-le-conste/El gladiador moralhttps://bitacoraveritas.dominicos.org/articulos/el-gladiador-moral/ <![CDATA[ <p>En una b&uacute;squeda casual en un diccionario hist&oacute;rico me encontr&eacute; con esta magn&iacute;fica cita de Balmes: &ldquo;La irreligi&oacute;n y la inmoralidad, cuando est&aacute;n abajo, despiden un vapor mort&iacute;fero que mata al poder p&uacute;blico y, cuando est&aacute;n arriba, son una lluvia de fuego que todo lo convierte en polvo y ceniza&rdquo;. Leyendo el peri&oacute;dico poco despu&eacute;s me apareci&oacute; una entrevista a Russell Crowe, el protagonista de la pel&iacute;cula <em>Gladiator,</em> en la que cifraba el &eacute;xito de la cinta no en la historia narrada o en la espectacularidad de las escenas exhibidas, sino en la dimensi&oacute;n moral de personaje. Quien haya visto la pel&iacute;cula recordar&aacute; la profundidad moral de M&aacute;ximo D&eacute;cimo Meridio. Asimismo, hemos conocido estos d&iacute;as a individuos <a href="https://estudiosfilosoficos.dominicos.org/ojs/article/view/941/2839" target="_blank" rel="noopener">muy de andar por casa elevados a la categor&iacute;a de h&eacute;roes </a>precisamente por la dimensi&oacute;n supererogatoria de sus actos, como el se&ntilde;or que se abalanz&oacute; sobre el tirador en la playa de Sidney. Y as&iacute; podr&iacute;amos seguir indefinidamente.<br />Nuestra &eacute;poca se caracteriza, entre otras muchas cosas, por problematizar lo que est&aacute; bien y lo que est&aacute; mal, introduciendo en ocasiones matices &ndash;bienvenidos para arrojar luz sobre las sombras del asunto&ndash;, en ocasiones falacias, para oscurecer esa distinci&oacute;n, haciendo pasar por definitiva y &ldquo;objetiva&rdquo; la tesis de que es imposible distinguir el bien del mal. La historia ha dejado claro que hay cosas, actos, holocaustos que no admiten matices, y acciones heroicas que tampoco se dejan reducir, por requiebros ling&uuml;&iacute;sticos, a una duda razonable. Estos elementos indiscutibles son tales porque hay una estructura moral que los fundamenta, que va mucho m&aacute;s all&aacute; del acuerdo intersubjetivo. Cuando desde arriba se socava la moralidad, alegando que no hay ilegalidad alguna &ndash;lo cual es perfectamente posible&ndash;, el resultado balmesiano es polvo y ceniza, exactamente lo contrario de la &ldquo;fuerza y el honor&rdquo; que preconizaba el gladiador. Eladio Ch&aacute;varri dec&iacute;a que lo que desde el punto de vista est&eacute;tico y festivo es un valor magn&iacute;fico &ndash;un bello traje de novia, con corpi&ntilde;o bien cosido y una cola kilom&eacute;trica&ndash; es un contravalor en el campo del deporte: no es una vestimenta &uacute;til ni valiosa para correr los cien metros lisos. Lo legal y lo moral tambi&eacute;n juegan en ligas distintas, aunque a veces echen partidos amistosos.</p> ]] Sixto Castro Rodríguez, OPTue, 16 Dec 2025 00:00:00 +0100https://bitacoraveritas.dominicos.org/articulos/el-gladiador-moral/El texto que usa el pretexto, que es lo que cuentahttps://bitacoraveritas.dominicos.org/articulos/el-texto-que-usa-el-pretexto-que-es-lo-que-cuenta/ <![CDATA[ <p>&nbsp;Cuando el siglo XVII ya corr&iacute;a por su segunda mitad, se publicaban los <em>Pensamientos</em> de Pascal. Todos ellos son de una actualidad que pasma. Uno de los que tengo anotados parece describir nuestro comportamiento hodierno en las redes, en los bares, en el trabajo&hellip; en todo lugar donde hay una relaci&oacute;n en la que uno puede atisbar una posibilidad de colocarse, siquiera m&iacute;nimamente, por encima del otro. As&iacute; reza el texto del franc&eacute;s: &ldquo;Curiosidad no es m&aacute;s que vanidad. La mayor parte de las veces no se quiere saber algo sino para hablar de ello. Sin esto nadie viajar&iacute;a por mar si no pudiese contarlo y por el solo placer de verlo, sin esperanza de comunicarlo jam&aacute;s&rdquo;. En eso, seguimos siendo bien modernos. La postmodernidad en la que vivimos solo ha cambiado las formas y los medios, pero esa chispita de inmodestia que brilla cuando uno cuenta d&oacute;nde ha estado, qu&eacute; ha hecho, con qui&eacute;n ha salido &nbsp;&ndash;incluso cuando escribe este blog, supongo&ndash; nos sit&uacute;a en la misma &oacute;rbita en la que detectaba Pascal que estaban en los hombres de su &eacute;poca.<br />Poco tiene que ver este contar huero con el <em>contemplata aliis tradere</em> de la tradici&oacute;n aquinateana. Con ese lema, el santo defend&iacute;a que, cuando se ve lo bello, lo bueno y lo verdadero, es mejor comunicarlo sin comunicarse, es decir, se trata de permitir que quien oiga acerca de lo contemplado acceda a esa realidad digna de ser contada, sin obst&aacute;culos. Pascal se daba cuenta de que sus coet&aacute;neos, de hecho, se contaban a s&iacute; mismos, y utilizaban aquello supuestamente magn&iacute;fico, hermoso o digno de ser visto como un pretexto para el texto que, en realidad, eran ellos. Tamb&eacute;n lo somos cuando contamos el chisme, subimos la foto en tal espacio al que solo nosotros (y en realidad otros miles) tenemos acceso o informamos de en qu&eacute; aeropuerto acabamos de comer un sushi horrendo a precio de fais&aacute;n. Cambiar lo bello, lo bueno y lo verdadero por una pose es mal negocio. Ponerse en el medio del camino de lo que hay que entregar, peor a&uacute;n. &nbsp;O al menos as&iacute; lo creyeron durante mucho tiempo.<br />&nbsp;<br />&nbsp;<br />.<br />&nbsp;</p> ]] Sixto Castro Rodríguez, OPFri, 17 Oct 2025 00:00:00 +0200https://bitacoraveritas.dominicos.org/articulos/el-texto-que-usa-el-pretexto-que-es-lo-que-cuenta/Más náutica y astronomíahttps://bitacoraveritas.dominicos.org/articulos/mas-nautica-y-astronomia/ <![CDATA[ <p>Tom&aacute;s de Aquino afirma que los astr&oacute;nomos y los navegantes estudian las estrellas, pero con finalidades diferentes: uno para conocer sus movimientos y otro para poder orientarse. Imagino que nadie considera sensato impedir el juicio sensato del navegante porque el astr&oacute;nomo haya emitido un veredicto tambi&eacute;n atinado. Lo que le parec&iacute;a razonable al de Aquino ya no parece serlo en nuestros d&iacute;as, donde la discrepancia oculta en realidad un deseo de imponer la astronom&iacute;a sobre la n&aacute;utica o de la navegaci&oacute;n sobre la mec&aacute;nica celeste. Uno dice una cosa, pero el otro le rebate arguyendo que alguien, con mayor autoridad &ndash;o una valoraci&oacute;n semejante, que habr&aacute; que ver en qu&eacute; se fundamenta&ndash; ha dicho otra y, por tanto, de modo falaz, trata de acallarlo. Y as&iacute; nos van las cosas en esta sociedad que de plural ha mutado en temerosa.&nbsp;<br />Considerar que hay un saber fundamental al que otros han de someterse es una tesis metaf&iacute;sica. La metaf&iacute;sica ha desaparecido del espacio de las &ldquo;ciencias&rdquo;, pero no de nuestras construcciones sociales, intelectuales, acad&eacute;micas, que est&aacute;n constituidas por principios metaf&iacute;sicos que se toman por autoevidentes. Creo haber citado a Terry Eagleton cuando dec&iacute;a (cito de memoria) que era de una pobreza intelectual y vital sofocante afirmar que una vez que se hab&iacute;a descubierto el telescopio ya no hab&iacute;a por qu&eacute; leer a Dostoievski (el telescopio nos da la verdad de las cosas; el ruso solo un cierto artificio para pasar la tarde, cabe pensar que perdiendo el tiempo) y que, desde la aparici&oacute;n del tostador, un paso de danza no deb&iacute;a ser considerado m&aacute;s que una forma equivocada e inc&oacute;moda de correr para coger el autob&uacute;s. Cuando se le se&ntilde;ala a la metaf&iacute;sica la puerta de salida, otra se nos cuela por la ventana, y adem&aacute;s viene cargada de obligaciones y deberes.</p> ]] Sixto Castro Rodríguez, OPMon, 13 Oct 2025 00:00:00 +0200https://bitacoraveritas.dominicos.org/articulos/mas-nautica-y-astronomia/Venidero y providencialhttps://bitacoraveritas.dominicos.org/articulos/venidero-y-providencial/ <![CDATA[ <p>Qu&eacute; duda cabe que la suerte tendr&aacute; que ver con la elecci&oacute;n del Papa. Hay infinidad de elementos incontrolados en esta elecci&oacute;n, empezando por los cardenales. Ser&aacute;n de Francisco muchos de ellos, pero tambi&eacute;n son de su padre y de su madre, que son m&aacute;s que Francisco. Esos cardenales han tenido la suerte de no ser atropellados por un troleb&uacute;s cuando eran j&oacute;venes, y por eso han alcanzado la edad provecta que les permiti&oacute; dar con un curial o un arzobispo que habl&oacute; bien &ndash;o mal&ndash; de ellos, lo cual lleg&oacute;, vaya usted a saber c&oacute;mo, a o&iacute;dos papales. O quiz&aacute; han escrito un libro o una cr&oacute;nica que alguien ley&oacute; y esa bola fue haci&eacute;ndose m&aacute;s grande&hellip; Puede que el Papa escuchase una entrevista que le hicieron a un pensador cristiano, le pareciese sugerente, lo promoviese a obispo y ah&iacute; empezase la carrera cardenalicia de este buen hombre, en una humilde emisora de barrio. &iquest;Qui&eacute;n sabe? Es imposible reconstruir cualquiera de esas historias sin considerar el elemento del azar. &nbsp;<br />Este azar, as&iacute; pues, constituye el presente c&oacute;nclave. Pero el azar tambi&eacute;n es del Esp&iacute;ritu Santo. El Aquinate deja claro que el hecho de que exista el azar en cualquiera de los eventos de este mundo no significa que no haya se&ntilde;or&iacute;o de Dios sobre la historia. Al fin y al cabo, el azar no es m&aacute;s que una de tantas causas segundas subordinadas a la causa primera. Si dos siervos son enviados por su se&ntilde;or a un mismo lugar, desde lugares diferentes, ser&aacute; casual para ellos encontrarse en ese sitio, pero no lo ser&aacute; para quien los envi&oacute;. Por eso, no hay inconveniente alguno en que lo accidental haya sido concebido con una intenci&oacute;n por alguien, &ldquo;si no &ndash;dir&aacute; el santo&ndash;, ser&iacute;a imposible que el entendimiento formase esta proposici&oacute;n: cavando un sepulcro encontr&oacute; un tesoro&rdquo; (<em>Summa Theol.</em> I, q.116, a.1). Para el de Aquino, Dios integra el azar en su providencia. Otra cosa es que uno se ponga a extraer la intenci&oacute;n de Dios de ese juego de causas segundas. Eso es harina de otro costal. Pero aceptando ese marco general, hay que dar la bienvenida al hecho de que el Papa que sea fruto de todo ese cumulo de azares &ndash;cabildeo y negociaciones <em>sotto voce</em> incluidas&ndash; ser&aacute; un Papa providencial. Nos tocar&aacute; leer ese texto.</p> ]] Sixto Castro Rodríguez, OPMon, 28 Apr 2025 00:00:00 +0200https://bitacoraveritas.dominicos.org/articulos/venidero-y-providencial/Pero no la ha demostradohttps://bitacoraveritas.dominicos.org/articulos/pero-no-la-ha-demostrado/ <![CDATA[ <p>Entre la mir&iacute;ada de textos y comentarios publicados a lo largo de estas tres intensas jornadas, hay uno que me ha llamado la atenci&oacute;n. Un articulista comentaba que el papa no hab&iacute;a demostrado la existencia de Dios. Es evidente que no, ni creo que dedicase a ello ni un minuto. No s&eacute; cu&aacute;ntos papas han desarrollado tratados teol&oacute;gicos y filos&oacute;ficos. Imagino que la mayor&iacute;a no lo han tomado como asunto propio. No conviene olvidar que la <em>Suma de Teolog&iacute;a</em> de Santo Tomas dedica <em>una</em> de sus cientos de cuestiones al asunto. Una nada m&aacute;s. Pero el tema no es ese. El tema, como siempre, es el de la predisposici&oacute;n, la plantilla que nos configura socialmente. &nbsp;<br />Hace no mucho escuchaba en la radio a un se&ntilde;or hablando sobre Kurt G&ouml;del, concretamente sobre sus teoremas de incompletitud, que alababa. El tertuliano dejaba caer que tambi&eacute;n hab&iacute;a demostrado la existencia de Dios, pero afirmaba su prueba &ndash;y aqu&iacute; a&ntilde;ad&iacute;a un adverbio del tipo &ldquo;obviamente&rdquo; o &ldquo;evidentemente&rdquo;, no recuerdo con exactitud&ndash;, era muy criticable. Ah&iacute; se qued&oacute; el hombre, cuando todos hab&iacute;amos abierto los o&iacute;dos para ver c&oacute;mo desmontaba el argumento; no lo hizo, ya que no es nada f&aacute;cil comprender en detalle el desarrollo g&ouml;deliano y menos a&uacute;n exponerlo en un programa de estos que la gente usa para dormir.&nbsp;La clave est&aacute;, como en toda argumentaci&oacute;n en el mundo ha sido, en si se aceptan sus premisas o no. Ya Tom&aacute;s de Aquino se&ntilde;alaba el elemento de la voluntad en la creencia. Sin este, como dec&iacute;a un l&oacute;gico, el argumento prueba, claro que s&iacute;, pero solo en la pizarra.</p> ]] Sixto Castro Rodríguez, OPWed, 23 Apr 2025 00:00:00 +0200https://bitacoraveritas.dominicos.org/articulos/pero-no-la-ha-demostrado/Cháchara de pistoleroshttps://bitacoraveritas.dominicos.org/articulos/chachara-de-pistoleros/ <![CDATA[ <p>En la magn&iacute;fica pel&iacute;cula de Anthony Mann <em>Winchester 73,</em> de 1950, gloriosa fecha para estas cosas, el rifle es el MacGuffin perfecto que hace que una trama tr&aacute;gica, la venganza anhelada por dos hermanos que se han buscado durante a&ntilde;os, avance por un sendero narrativamente majestuoso. Me llam&oacute; la atenci&oacute;n una escena de la pel&iacute;cula en la que, en medio de una turba de tiradores que esperan participar en el concurso, le pasan al protagonista el magn&iacute;fico rifle que da t&iacute;tulo al filme, para que le eche un vistazo. La versi&oacute;n original dice algo as&iacute; como "&eacute;chele un ojo, diga una oraci&oacute;n y p&aacute;selo". Obviamente, en los subt&iacute;tulos de tve la referencia a la oraci&oacute;n ha desaparecido, por aquello del esp&iacute;ritu del tiempo. Pero al eliminar ese elemento, que pone el acto y sus efectos posteriores bajo la mirada de Dios, se acaba con la &eacute;pica tr&aacute;gica del asunto, y la conversaci&oacute;n pasa a ser un cotidiano no decir nada. No es un error de menor calado; tambi&eacute;n es una falta &eacute;tica: hace decir a la pel&iacute;cula lo que la pel&iacute;cula no dice, como si a uno le imputaran un significado siniestro en su descripci&oacute;n del buen d&iacute;a que hace.<br />No es de extra&ntilde;ar esta amputaci&oacute;n de dimensiones de la condici&oacute;n humana a base de ese olvido que supone no hablar de ellas. He querido escribir en un correo &ldquo;Deo volente&rdquo; (si Dios quiere) a una persona que supon&iacute;a que lo iba a entender y a recibir la expresi&oacute;n como se debe recibir. El corrector, sin embargo, se ha empe&ntilde;ado en que debe ser &ldquo;Teo volante&rdquo;, cambiando la voluntad de Dios por lo que bien podr&iacute;a ser un personaje de un cuento infantil que quiere ser piloto de avi&oacute;n, subirse en un autogiro o hacer uso de los propergoles para impulsarse a la estratosfera. <br />Estos sesgos tecnol&oacute;gicos, como los de la traducci&oacute;n &ndash;o los period&iacute;sticos&ndash; priman ciertas cosas, desde&ntilde;an otras y, en el fondo, tienen un marcado car&aacute;cter disuasorio: esto no entra dentro de lo que toca en estos tiempos. Parte de lo que antes se denominaba educaci&oacute;n ambiental es ahora este tipo de asunci&oacute;n de normalidades t&eacute;cnicas. La tecnolog&iacute;a cambia el mundo y deja la voluntad de Dios en manos de un volat&iacute;n. Y la oraci&oacute;n, en una mera ch&aacute;chara de pistoleros.</p> <p>&nbsp;</p> ]] Sixto Castro Rodríguez, OPTue, 25 Mar 2025 00:00:00 +0100https://bitacoraveritas.dominicos.org/articulos/chachara-de-pistoleros/Potentia absoluta y potentia ordinatahttps://bitacoraveritas.dominicos.org/articulos/potentia-absoluta-y-potentia-ordinata/ <![CDATA[ <p>Viendo en hora de m&aacute;xima audiencia televisiva a un presidente de un pa&iacute;s abroncar a otro en directo, o incluso m&aacute;s, humillarlo, uno comprende que, efectivamente, esa es la esencia del poder. As&iacute; se ha entendido en el mundo moderno: el poder como la capacidad de aplastar al enemigo (o al amigo). Tal es la consideraci&oacute;n que aparece en el Leviat&aacute;n, ese texto fundacional de la teor&iacute;a pol&iacute;tica moderna. En &eacute;l, Hobbes reflexiona sobre el poder omn&iacute;modo de esa figura pol&iacute;tica que ha descrito, y lo equipara a Dios. &iquest;Por qu&eacute; permite Dios que Job sufra? Porque puede, dir&aacute; Hobbes. No hay necesidad de m&aacute;s explicaci&oacute;n.<br />La tradici&oacute;n tan brit&aacute;nica de entender el poder en esos t&eacute;rminos &ndash;heredada, por lo visto, por muchos de sus hijos&ndash; se remonta ya a la pol&eacute;mica nominalista. Cuanto m&aacute;s miro a nuestro mundo m&aacute;s veo que es v&aacute;stago de ese debate tan t&iacute;picamente medieval respecto a la omnipotencia de Dios. &iquest;Dios lo puede todo o Dios est&aacute; limitado de alg&uacute;n modo (incluso autolimit&aacute;ndose)? La tradici&oacute;n cat&oacute;lica (no toda, justo es decirlo, aunque s&iacute; la tomista) ha pensado que Dios, una vez que abre espacio al ser, respeta los l&iacute;mites que el mismo ser lleva en s&iacute;. La reforma, heredera de ese nominalismo, se representa, por el contrario, el poder de manera cruda, sin l&iacute;mites. Porque los l&iacute;mites parecen la ant&iacute;tesis del poder. He ah&iacute; lo que hemos visto en la tele. Nos lo hab&iacute;an contado, pero ahora lo hemos visto en horario de m&aacute;xima audiencia.&nbsp;<br />En las relaciones pol&iacute;ticas, la diplomacia siempre ha sido un juego de respetar ciertos l&iacute;mites o, al menos, de aparentar que se hace. Los &uacute;ltimos a&ntilde;os, sin embargo, han sido el arte de la deslegitimaci&oacute;n de esos l&iacute;mites, llamados &ldquo;l&iacute;neas rojas&rdquo;, que b&aacute;sicamente, son el nombre adecuado para algo que est&aacute; a punto de ser abolido. No voy a pactar con tal, ni a dormir con cual; nunca amnistiar&eacute; a fulano ni ceder&eacute; tales atribuciones a mengano. En fin. Tambi&eacute;n visto en horario de m&aacute;xima audiencia, aunque nos pidan que no creamos nuestros ojos.<br />&ldquo;La delgada l&iacute;nea roja&rdquo; es el t&iacute;tulo de la m&aacute;s fascinante pel&iacute;cula del cineasta-fil&oacute;sofo Terrence Malick. Esa expresi&oacute;n alude a la l&iacute;nea que separa la locura de la cordura, pero tambi&eacute;n a la piel como &aacute;mbito de contacto con el mundo y de relaci&oacute;n con los otros. La piel, como el rostro, es una demanda: no me puedes humillar sin humillarte a ti mismo. Pero esa l&iacute;nea roja es tambi&eacute;n la que separa lo que los medievales llamaban la <em>potentia ordinata</em> de la <em>potencia absoluta</em>, es decir, el poder como algo que se ejerce en bien de la creaci&oacute;n, de los semejantes, del mundo, a diferencia de ese despliegue de una voluntad, sublime ciertamente, que acaba por triunfar sobre las ruinas. Hace unos a&ntilde;os, un anuncio de neum&aacute;ticos nos recordaba que "la potencia sin control no sirve de nada". Ese&nbsp;este sendero medieval equivocado y enloquecido lo vimos recreado por la tele. &nbsp;&nbsp;</p> ]] Sixto Castro Rodríguez, OPSun, 02 Mar 2025 00:00:00 +0100https://bitacoraveritas.dominicos.org/articulos/potentia-absoluta-y-potentia-ordinata/¿Qué hay de comer hoy en el banquete olímpico?https://bitacoraveritas.dominicos.org/articulos/que-hay-de-comer-hoy-en-el-banquete-olimpico/ <![CDATA[ <p>No es f&aacute;cil determinar si la c&eacute;lebre parodia de la inauguraci&oacute;n de las Olimpiadas lo es de <em>La &uacute;ltima cena,</em> de Leonardo, o de <em>El banquete de los dioses,</em> de van Bijlert. Puede ser que la inspiraci&oacute;n del art&iacute;fice haya sido este cuadro, cualquier otro, o ninguno. Cabe la posibilidad de que, cuando alguno empez&oacute; a protestar y la cosa fue creciendo en intensidad, alg&uacute;n historiador adepto a la causa ol&iacute;mpica recordase de s&uacute;bito esa pintura, en la que un s&aacute;tiro alza el brazo de un modo conspicuo, que se asemeja bastante a como lo hace una de las actrices del fondo de la parodia, en un momento, quiz&aacute;, qui&eacute;n sabe, de aburrimiento o de anquilosamiento muscular. O puede que cada gesto y posici&oacute;n estuvisen perfectamente estudiados conforme a ese modelo pict&oacute;rico. Los carpetovet&oacute;nicos que hemos visto la <em>Viridiana</em>&nbsp;bu&ntilde;uelesca no pudimos evitar hacer la asociaci&oacute;n leonardiana. Pero eso puede ser por cosas nuestras, que cuando vemos algo que se parece tanto a la torre Eiffel, lo interpretamos como un homenaje o parodia de ella, pero resulta que no, que lo es del lisboeta elevador de Santa Justa. Todo es posible, de modo que podemos seguir el debate&nbsp;<em>ad calendas graecas.</em> Las opciones que tenemos para reconstruir la g&eacute;nesis y las intenciones que laten tras esa representaci&oacute;n son innumerables, y tampoco tiene toda la importancia del mundo lo que pretendiese el artista, no hay que ponerse as&iacute; (lo cual no significa que no tenga importancia en absoluto). Cuando un poeta quiere transmitir su sensaci&oacute;n de pesadumbre y buena parte de su p&uacute;blico interpreta su soneto como si el artista estuviese embriagado de j&uacute;bilo, cabe pensar que la reconstrucci&oacute;n de esa g&eacute;nesis creativa puede hacer bien poco por el resultado po&eacute;tico.<br />Lo m&aacute;s importante de este asunto es, a mi entender, que esas quejas, un tanto desva&iacute;das, quiz&aacute; con la boca peque&ntilde;a &ndash;aunque no falte quien se ha sentido muy dolido&ndash; manifiestan algo llamativo: que la cosa no est&aacute; completamente muerta. No hay muchos practicantes de la religi&oacute;n ol&iacute;mpica que hayan protestado porque a Dioniso se le haya representado como a pap&aacute; Pitufo, cosa que habr&iacute;an estado en su derecho de hacer. Ni siquiera los amantes de las bacanales han alzado la voz. Eso indica que esa religi&oacute;n est&aacute; difunta y esqueletizada. Por el contrario, ese &ldquo;oiga usted, haga el favor&rdquo; de ciertos cristianos &ndash;y no cristianos&ndash;, incluso aunque hubiesen interpretado de modo deficiente la cosa, a decir del artista y sus corifeos &ndash;cosa que me inclino a pensar que no han hecho: si anda como un pato, parpa como un pato...&ndash;, deja ver que hay cosas que todav&iacute;a importan. No todo da igual. Y est&aacute; bien decirlo, aguantando ancas, que dec&iacute;an los cl&aacute;sicos.</p> ]] Sixto Castro Rodríguez, OPFri, 09 Aug 2024 00:00:00 +0200https://bitacoraveritas.dominicos.org/articulos/que-hay-de-comer-hoy-en-el-banquete-olimpico/Quizá es que Beethoven hablaba Klingonhttps://bitacoraveritas.dominicos.org/articulos/quiza-es-que-beethoven-hablaba-klingon/ <![CDATA[ <p>La m&uacute;sica de la novena sinfon&iacute;a de Beethoven se inicia con un pian&iacute;simo. El sonido va creciendo, poco a poco, sugiriendo que viene de siempre, y solo ahora, en el instante preciso en el que le prestamos o&iacute;do, entra en el espacio de la apariencia, pero en realidad ya estaba, llegando de lejos. Esta reflexi&oacute;n tan l&iacute;rica me ven&iacute;a a la mente cuando, esta ma&ntilde;ana, le&iacute;a un peri&oacute;dico, horrorizado. Erratas, errores ortogr&aacute;ficos, incorreciones sint&aacute;cticas y desidia se juntaron para procurar una experiencia que no es de ahora, sino que tambi&eacute;n procede de una lejan&iacute;a que no es f&aacute;cil ubicar. Ahora el pian&iacute;simo ha llegado a un<em> forte</em> que amenaza con ensordecernos. El bello espacio de las letras ha renunciado por completo a esa figura tan fascinante y necesaria que es el corrector de estilo. Nadie echa un segundo vistazo a lo que va a salir impreso. Uno siempre est&aacute; esperando que alguien chille y d&eacute; la voz de alarma, pero nadie da esa voz. <br />Lo dicho: esta ma&ntilde;ana le&iacute;a una cr&oacute;nica de la presentaci&oacute;n de la pr&oacute;xima edici&oacute;n de las <em>Edades del Hombre,</em> que este a&ntilde;o se celebra de consuno en dos sedes: Villafranca del Bierzo y Santiago. S&eacute; de buena tinta que quien prepar&oacute; la de Villafranca la articul&oacute; en torno a cuatro &ldquo;estancias&rdquo; que se corresponden con los cuatro sentidos de la Escritura que, de la tradici&oacute;n medieval, recoge el catecismo: "<em>Littera gesta docet, quid credas allegoria, moralis quid agas, quo tendas anagogia",</em> es decir, la letra ense&ntilde;a los hechos, la alegor&iacute;a lo que se ha de creer, el sentido moral lo que se ha de hacer, y la anagog&iacute;a a d&oacute;nde se ha de tender. Es m&aacute;s que esperable, en estos d&iacute;as de desgana, que el redactor de la cr&oacute;nica no sepa lat&iacute;n, faltar&iacute;a m&aacute;s, pero uno siempre imagina, de modo iluso y contra toda esperanza, que podr&iacute;a haber pasado por all&aacute; alg&uacute;n antiguo cartujo que ejerciese ahora de linotipista, que quiz&aacute; habr&iacute;a podido, solo quiz&aacute;, echarle un vistazo corrector a esto: &ldquo;Tapices de siete metros compartir&aacute;n espacio, en las cuatro &lsquo;Estancias&rsquo; (llamadas <em>Liter Gesta, Allogir Credere, Moralis Algere y Anagogia Tenere</em>)&rdquo;. Imagino que los aficionados a Star Trek estar&aacute;n encantados de que la exposici&oacute;n de este a&ntilde;o hable klingon, que me figuro que, en nuestros d&iacute;as, es una lengua m&aacute;s familiar y usada que el lat&iacute;n. Pero esto, hace no tantos a&ntilde;os, habr&iacute;a sido impensable. <br />Esta falta de corrector de estilo, que ha ido cuajando poco a poco, sin darnos cuenta, como el comienzo de la Novena, se ha desbordado hasta colonizar todos los &aacute;mbitos. &iquest;Nadie corrige el estilo de los pol&iacute;ticos? Esa zafiedad, chuler&iacute;a y desacato no ser&iacute;an posibles si el &ldquo;corrector de estilo&rdquo; hubiese estado presente. Este personaje nunca obliga, pero informa, y si uno decide cometer su tropel&iacute;a ortogr&aacute;fica (o pol&iacute;tica) all&aacute; &eacute;l. Llegar&aacute; el momento en que los perpetradores de esta suerte de avieso prestimonio al que hemos asistido (pr&eacute;stamos de tierras a cambio de un precio, parece ser que es la cosa) se excusar&aacute;n diciendo que no hab&iacute;a corrector de estilo, es decir, que nadie les dijo esto o aquello. Pero eso no exime de nada. Eso s&iacute; lo saben, hablen lat&iacute;n o klingon: donde acaba la ley, comienza la tiran&iacute;a. Donde se retuerce, tambi&eacute;n.<br />&nbsp;</p> ]] Sixto Castro Rodríguez, OPThu, 30 May 2024 00:00:00 +0200https://bitacoraveritas.dominicos.org/articulos/quiza-es-que-beethoven-hablaba-klingon/Errante y erradohttps://bitacoraveritas.dominicos.org/articulos/errante-y-errado/ <![CDATA[ <p>Google me avisa de que este mes pasado he estado en tres hoteles. Me deja entrever que deber&iacute;a haber pernoctado en el convento. As&iacute; es Google, buena gente. Me alegro de que&nbsp;tal informaci&oacute;n no haya ca&iacute;do en las garras de alg&uacute;n chantajista. Con tales datos de buena tinta podr&iacute;a haberme obligado a posicionarme en favor de la amnist&iacute;a a los pol&iacute;ticos corruptos, de la rebaja de las penas por malversaci&oacute;n o de cosas igualmente absurdas, so pena de hacer saber a mis superiores que paso las noches en lugares de tr&aacute;nsito.<br />Tambi&eacute;n a m&iacute; me llam&oacute; la atenci&oacute;n no recordar d&oacute;nde pasaba las horas nocturnas, as&iacute; que me fui a ver en qu&eacute; hoteles hab&iacute;a estado, y, si el or&aacute;culo ten&iacute;a a bien revel&aacute;rmelo, con qui&eacute;n, que toda esa informaci&oacute;n es bienvenida para conocerse a s&iacute; mismo.<br />Aj&aacute;. En efecto. En un hotel de mi pueblo estuve tomando un caf&eacute; con un amigo (aunque llamar hotel a algo que es poco m&aacute;s que bar-casa de comidas-quiz&aacute; pensi&oacute;n es hacer de ese t&eacute;rmino una comba m&aacute;s que el&aacute;stica, pero la inteligencia artificial tiene la &uacute;ltima palabra). El segundo es un &ldquo;hostel&rdquo; que linda con un convento de dominicos madrile&ntilde;o, santa predicaci&oacute;n en la que, ciertamente, pernoct&eacute;. Esta inteligencia no distingue entre una ferreter&iacute;a y una cartuja, si se da el caso de que son contiguas. El tercero es un hotel que queda en una calle que sube hacia el convento antes mentado. Habr&eacute; pasado por delante y Google decidi&oacute; que hab&iacute;a pasado all&iacute; la noche.<br />&iquest;A qui&eacute;n creer&iacute;a alguien que se hiciese subrepticiamente con esa informaci&oacute;n? &iquest;A m&iacute; o a la m&aacute;quina infalible? Algunos fil&oacute;sofos apelan al &ldquo;principio de testimonio&rdquo;, que dice que, en ausencia de evidencia en contra, debemos creer al testigo. Esta chapuza googleana no es testimonio en contra de mi declaraci&oacute;n. Pero eso solo lo s&eacute; yo. Es m&aacute;s que posible que quien tenga que elegir entre mi testimonio y lo que diga esa m&aacute;quina se f&iacute;e de su precisi&oacute;n y haga referencia a mi pobre memoria o a mi deseo de ocultar juegos de noches insomnes.<br />Pasada la Pascua, en la que celebramos la Resurrecci&oacute;n, cabe recordar que, contra el testimonio de los ap&oacute;stoles, las mujeres y dem&aacute;s testigos del hecho, se crearon &ldquo;dispositivos&rdquo; te&oacute;ricos de todo tipo: que si mintieron, que si robaron el cuerpo, que si Jes&uacute;s ten&iacute;a un gemelo, que si no estaba muerto, solo de parranda, que si, que si&hellip;, que s&iacute;. En el acto de fe, dec&iacute;a Tom&aacute;s de Aquino, siempre hay un elemento de voluntad. Quien no est&aacute; dispuesto a creer a alguien no lo har&aacute; en ninguna circunstancia. Quien no quiera creer que no estuve pernoctando ni festejando en esos tres hoteles tiene ahora un magn&iacute;fico dispositivo a su disposici&oacute;n para negar mi testimonio. Lo que yo diga carece de valor ante un dispositivo errante errado. &iquest;Qui&eacute;n nos creer&aacute; en cosas m&aacute;s serias sin la fuerza del testimonio?</p> ]] Sixto Castro Rodríguez, OPMon, 08 Apr 2024 00:00:00 +0200https://bitacoraveritas.dominicos.org/articulos/errante-y-errado/Un zapato teraménico para la ley inicuahttps://bitacoraveritas.dominicos.org/articulos/un-zapato-teramenico-para-la-ley-inicua/ <![CDATA[ <p>Y es que vivir es ver volver. Ya Montaigne, a quien hay que dejar pasar por nuestra mesita de vez en cuando, en sus <em>Ensayos</em> dec&iacute;a aquello de que &ldquo;Nada hay tan moldeable y errante como nuestro entendimiento: es el zapato de Ter&aacute;mene, bueno para cualquier pie. Y es doble y cambiante como las materias son dobles y cambiantes&rdquo; (III, XI). El tal Ter&aacute;mene o Ter&aacute;menes ha pasado a la historia por ser un pol&iacute;tico mutable: donde dije digo digo Diego. Un zapato que vale para ambos pies. Una amnist&iacute;a que no es amnist&iacute;a, o que es constitucional o inconstitucional seg&uacute;n qui&eacute;n y c&oacute;mo. Ay, el qui&eacute;n y el c&oacute;mo. Ah&iacute; se juega todo.<br />De nuevo Montaigne: &ldquo;He o&iacute;do hablar de un juez, que, cuando encontraba alg&uacute;n conflicto dif&iacute;cil de resolver entre Bartolo y Baldo, escrib&iacute;a en la margen de su libro: &laquo;Cuesti&oacute;n para el amigo&raquo;; con lo cual quer&iacute;a significar que la verdad estaba tan embrollada y debatida en el pasaje, que si se terciaba una causa an&aacute;loga podr&iacute;a favorecer a quien mejor se le antojara. S&oacute;lo por falta de destreza pod&iacute;a dejar de adoptar en todo igual criterio. Los abogados y jueces de nuestra &eacute;poca encuentran en todas las causas razones de sobra para resolverlas conforme a su capricho. En una ciencia tan complicada, que depende de la autoridad de tantas opiniones, y de un asunto tan arbitrario, no puede acontecer que no nazca una peregrina confusi&oacute;n de juicios. De suerte que por claro que aparezca un proceso los pareceres sobre el mismo se diversifican; lo que uno entiende de un modo, otro lo entiende de otro, y a veces uno mismo de distintos modos en distintas ocasiones. De lo cual vemos ejemplos a diario merced a licencia semejante, que mancha la ceremoniosa autoridad y brillo de nuestra justicia, al no fijar concretamente el sentido de las leyes y al correr de unos a otros jueces para decidir de una misma causa&rdquo; (II, XII). La novedad contempor&aacute;nea es que ya ni siquiera son los jueces los que determinan esto, sino directamente el amigo, que puede ser un qu&iacute;dam venido a m&aacute;s. Y as&iacute;, la idea de una justicia justa se convierte en un ox&iacute;moron inficionado por la preferencia de quien manda y sus intereses. Parafraseando el dictum de Arist&oacute;teles sobre la ciencia cabr&iacute;a pensar que d<em>e singularibus non est lex,</em> es decir, una ley que se elabora para favorecer a un individuo (o colectivo concreto) es una aberraci&oacute;n conceptual, como lo era para el Estagirita pensar que hab&iacute;a una ciencia de esta piedra concreta de aqu&iacute;, seg&uacute;n se sale a la derecha.&nbsp;<br />A todo este proceso aberrante se une el hecho de que esta locura est&aacute; sucediendo delante de nuestros ojos. Las leyes, como las salchichas, mejor no ver c&oacute;mo se hacen, seg&uacute;n se atribuye a la chispa de Bismarck. La sospecha que este refrito &ldquo;amnistiero&rdquo; arroja sobre todo el procedimiento legal tiene unas consecuencias incalculables. No es lo mismo aceptar que en la concreci&oacute;n de una ley ha habido una negociaci&oacute;n de intereses, lo cual parece completamente leg&iacute;timo, que estar viendo en primera persona y con los propios ojos (&iquest;a qui&eacute;n vas a creer? &iquest;A tus ojos o al que vive del timo?)&nbsp;una colusi&oacute;n en la que la sociedad en su conjunto es perjudicada por un pacto fraudulento entre dos sedicentes negociadores a los que el bien com&uacute;n les parece una idea t&oacute;xica. El problema no es si la amnist&iacute;a es constitucional o no. Hace mucho que es una &ldquo;cuesti&oacute;n para el amigo&rdquo; y ser&aacute; esto o aquello seg&uacute;n convenga. El problema es que se haya planteado como posibilidad en raz&oacute;n de un inter&eacute;s inicuo. &iquest;Qu&eacute; ser&aacute; lo siguiente? &iquest;Qui&eacute;n ser&aacute; el poderoso que pueda beneficiar a quien puede llamar al amigo para ofrecerle la cuesti&oacute;n? Todo est&aacute; en venta. Todo es subastable. Todo es, en fin, &ldquo;cuesti&oacute;n para el amigo&rdquo;&hellip;</p> <p>Y sin embargo,<em> lex iniusta non est lex.</em> Ser&aacute; ley promulgada y vinculante. Pero algo le falta. Hay en la tradici&oacute;n cl&aacute;sica de Tom&aacute;s de Aquino un elemento que al menos nos debe hacer reflexionar. La ley, para &eacute;l es <em>&ldquo;quaedam rationis ordinatio ad bonum commune, ab eo qui curam communitatis habet, promulgata&rdquo;</em> o, en rom&aacute;n paladino, "una ordenaci&oacute;n de la raz&oacute;n al bien com&uacute;n, promulgada por quien tiene el cuidado de la comunidad" (Summa Theologiae I-II q. 90, a. 4). Ojo a la comunidad, ausente de toda esta pantomima hodierna. La ley se&nbsp;vuelve injusta de varias maneras, entre ellas cuando &ldquo;el gobernante impone a los s&uacute;bditos leyes onerosas, que no miran a la utilidad com&uacute;n, sino m&aacute;s bien al propio inter&eacute;s y prestigio&rdquo; (<em>non pertinentes ad utilitatem communem, sed magis ad propriam cupiditatem vel gloriam</em> (q. 96, a. 4 c.). El lat&iacute;n capta mejor esa ansia de poder y fatuidad. <em>Cupiditas, gloria.&nbsp;</em>En estas estamos. Pero como ya somos &ldquo;superpostransmodernos&rdquo;, citar a Tom&aacute;s de Aquino es haber perdido el sentido. Cedamos, pues, a la&nbsp;<em>cupiditas gloriosa,&nbsp;</em>y a esperar el pr&oacute;ximo desatino.&nbsp;<br />&nbsp;<br />&nbsp;</p> ]] Sixto Castro Rodríguez, OPThu, 15 Feb 2024 00:00:00 +0100https://bitacoraveritas.dominicos.org/articulos/un-zapato-teramenico-para-la-ley-inicua/Los ocho sacramentos y la conjura de los idiotashttps://bitacoraveritas.dominicos.org/articulos/los-ocho-sacramentos-y-la-conjura-de-los-idiotas/ <![CDATA[ <p>A mis o&iacute;dos lleg&oacute; hace tiempo una an&eacute;cdota, qui&eacute;n sabe si ap&oacute;crifa, seg&uacute;n la cual un profesor de teolog&iacute;a que explicaba los sacramentos culmin&oacute; una de sus magn&iacute;ficas lecciones con unas palabras m&aacute;s o menos semejantes a estas: &ldquo;Hemos demostrado que los sacramentos son siete y no pueden ser m&aacute;s que siete&hellip; Si hubiesen sido ocho, tambi&eacute;n lo habr&iacute;amos demostrado&rdquo;. La posesi&oacute;n de esa magn&iacute;fica tierra de nadie de las demostraciones de aquel terreno pantanoso que Kant denomino la &ldquo;dial&eacute;ctica trascendental" se adjudica al que juega mejor la partida de la german&iacute;a. Que los sacramentos sean siete u ocho, tal como lo planteaba el &iacute;nclito profesor, &nbsp;es el equivalente m&aacute;s o menos culto de la trifulca de gallos en que ha devenido ese debate ya huero acerca de la constitucionalidad o inconstitucionalidad de una amnist&iacute;a innecesaria, no demandada por el sentir general y profundamente injusta. &iexcl;Qu&eacute; m&aacute;s da un sacramento m&aacute;s o menos! Si son siete es por algo y si uno demuestra que son ocho es por razones que, quiz&aacute; de manera inopinada, cambian ese mundo en el que hay razones de sobra para que sean siete. Estamos ya en otro territorio, en otro juego y en otra concepci&oacute;n de la persona y de lo divino. As&iacute; juegan los amnistiadores y los amnistiados esa partida con la que han cambiado las reglas de un juego que les supera. Son el ejemplo perfecto que a un griego le hubiese gustado encontrar para ilustrar su concepto de ἰ&delta;&iota;ῶ&tau;&alpha;&iota;, aquellos a los que solo les importa lo suyo, a los que el bien com&uacute;n les es totalmente indiferente. Idiotas es como lo transliteramos en castellano. &nbsp;</p> ]] Sixto Castro Rodríguez, OPFri, 02 Feb 2024 00:00:00 +0100https://bitacoraveritas.dominicos.org/articulos/los-ocho-sacramentos-y-la-conjura-de-los-idiotas/Pero mira que es bello el vivir analógicohttps://bitacoraveritas.dominicos.org/articulos/pero-mira-que-es-bello-el-vivir-analogico/ <![CDATA[ <p>Alguien acaba de decirme que est&aacute; viendo <em>Qu&eacute; bello es vivir</em> en este mismo instante. &iexcl;Qu&eacute; gran elecci&oacute;n! Ya desfilan por mi imaginaci&oacute;n George, Mary, Mr. Potter, Martini, etc. No hay mejor pel&iacute;cula navide&ntilde;a, pero no porque acontezca en Navidad (eso la meter&iacute;a en la misma categor&iacute;a de L<em>a Jungla de Cristal 2</em>), sino por el asunto de fondo, que en cierto modo se asemeja bastante al de <em>Vive como quieras,</em> pel&iacute;cula soberbia tambi&eacute;n de Capra con la que comparte un gran n&uacute;mero de actores. Llama la atenci&oacute;n que el grand&iacute;simo Lionel Barrymore, presente en ambas, nos ofrece sendas interpretaciones gloriosas &ndash;el abuelo en una y Mr. Potter en otra&ndash; que tienen algo en com&uacute;n: encarnan arquetipos perfectos, en aquel caso del hombre libre y feliz; en este del hombre amargado y desgraciado. O quiz&aacute;, la presentaci&oacute;n anal&oacute;gica y la dial&eacute;ctica de la realidad.<br /><em>Qu&eacute; bello es vivir</em> es una pel&iacute;cula t&iacute;picamente cat&oacute;lica. Obviamente esto se debe a Capra, pero imagino que hay muchos directores que son cat&oacute;licos o de origen cat&oacute;lico y eso no se trasluce en sus pel&iacute;culas. El profesor Kenneth Gumbert, dominico de Providence College, ha investigado, siguiendo a otros autores, las diferencias existentes en el cine entre lo que se ha denominado la imaginaci&oacute;n cat&oacute;lica (anal&oacute;gica) y la imaginaci&oacute;n protestante (dial&eacute;ctica), encarnadas, aquella, por ejemplo, en John Ford, y esta por Howard Hawks.<br />La imaginaci&oacute;n cat&oacute;lica ve la presencia de Dios en el mundo en una creaci&oacute;n que es buena &ndash; que se muestra en paisajes sublimes y hermosos&ndash;, una morada acogedora y bella habitada por personas bondadosas que son imagen de lo divino y se esfuerzan por lograr el bien com&uacute;n &ndash;cu&aacute;nto bien ha hecho Tom&aacute;s de Aquino&ndash;. Por el contrario, la imaginaci&oacute;n dial&eacute;ctica subraya la ausencia y la radical alteridad de Dios, que se muestra en una naturaleza hostil, efecto de la corrupci&oacute;n que se sigue de la ca&iacute;da, de ah&iacute; tambi&eacute;n el car&aacute;cter pecador inherente al ser humano, que solo puede salvarse mediante la confesi&oacute;n personal de la fe. En la imaginaci&oacute;n cat&oacute;lica los mediadores juegan un papel clave y suelen sacrificarse por el bien de la comunidad. Esta es lo que importa, de ah&iacute; que el sufrimiento encuentre un sentido. Para la imaginaci&oacute;n protestante, por el contrario, los mediadores no juegan papel alguno. El asunto clave es el individuo, solo frente a Dios, el h&eacute;roe solitario, que est&aacute; m&aacute;s all&aacute; de la comunidad. A diferencia de la imaginaci&oacute;n cat&oacute;lica, que se centra en la encarnaci&oacute;n como puente entre el cielo y la tierra, la imaginaci&oacute;n protestante orbita m&aacute;s en torno en la resurrecci&oacute;n. Ahora vean a John Wayne en <em>La diligencia</em> y <em>R&iacute;o rojo</em>, por ejemplo, y ver&aacute;n a qu&eacute; se refiere Gumbert. No puede haber dos pel&iacute;culas m&aacute;s diferentes.<br /><em>Qu&eacute; bello es vivir</em> refleja perfectamente esos aspectos de la imaginaci&oacute;n cat&oacute;lica en George Bailey y todo su mundo. Potter, ah, Potter, tiene un puntito de dial&eacute;ctico. No puede ser m&aacute;s rica esta pel&iacute;cula. Cuanto m&aacute;s se ve, m&aacute;s cosas se ven. <em>Ad multos annos. Y&nbsp;</em>feliz Navidad.<br /><em>&nbsp;</em><br />&nbsp;<br />&nbsp;<br />&nbsp;<br />&nbsp;</p> ]] Sixto Castro Rodríguez, OPSat, 23 Dec 2023 00:00:00 +0100https://bitacoraveritas.dominicos.org/articulos/pero-mira-que-es-bello-el-vivir-analogico/