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Blog Bitácora Véritas

Sixto Castro Rodríguez, OP

de Sixto Castro Rodríguez, OP
Sobre el autor

17
Feb
2016
Las implicaturas de Wojtyla
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He seguido un poco el asunto de las cartas que el Papa Juan Pablo II y una amiga filósofa se escribieron durante años, del que se hacen eco unos cuantos periódicos. Y digo un poco porque ha sido eso: un poco, ya que la cosa da de sí lo que da de sí. Dentro de algunos años podrán utilizarse estos reportajes en las universidades para estudiar y ejemplificar aquello que los filósofos llaman “implicaturas conversacionales”, es decir, lo que se dice sin decirlo expresamente.

No veo el interés periodístico, para el gran público, que puede tener que Wojtyla se escribiese cartas con nadie.. Mmmm, el Papa escribía cartas, ajá. Interesante. Si acaso para un biógrafo tales cartas pueden ser material de estudio, pero eso no da para que todos los rotativos del mundo mundial le dediquen espacios, salvo por las implicaturas conversacionales. Ah, mira tú a ver... Siempre hay algún redactor que faltó aquel día a clase, se carga la implicatura y lo pone en román paladino, no vaya a ser que haya alguien venido del espacio exterior y que no se haya enterado de lo que se está realmente hablando. Y así se dice lo que no se dice, o no se dice lo que se dice, y tenemos panem et circenses para un par de semanas. Si no saben de que estoy hablando, tampoco pasa nada. No me habrá funcionado la implicatura.

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9
Feb
2016
Lutero el optimista un poquitín iconoclasta
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No sé cómo se ha colado en mi ordenador un comentario que aparece en un periódico gallego. Dado que comenzaba “el mundo que conocemos nació de la mano de un pequeño fraile que ocasionó un demoledor terremoto en la Europa del siglo XVI”, me dije: vamos a leerlo. Y lo leí (o lo leímos, por seguir con el plural este). El primer párrafo (no sé cómo sigue el texto). Y me dije a mí mismo (o nos dijimos): con estos mimbres no me extraña nada los cestos que queremos hacer. (Ya no pongo más plurales, que cansa). No sé muy bien de qué requiebro historiográfico ha salido este buen Lutero. Y pensé también: algo, algo, alguito que tenga que ver con la religión (historia, semántica, liturgia, escatología, historia de los Papas, lo que sea…) tiene que haber en la educación general, para tener un poquito de cuidado al escribir, para no decir todo lo que se piensa, pensar un poco lo que se dice... Nada más que eso. Vamos, digo yo. Y seguramente el optimista Lutero diría algo parecido si se reconociese en este textillo.

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7
Feb
2016
La Razón mayúsucula
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Cayó en mis manos un suplemento de esos dominicales, atrasado, por supuesto, que contenía una breve entrada sobre la incompatibilidad de rezar y razonar. A los que rezamos, o nos gustaría, o nos parece que deberíamos rezar, se nos mira no ya con condescendencia (que es relativamente habitual), sino como si fuésemos una especie de amenaza para la Razón. Si, con mayúsculas..., y dios, claro, con minúsculas. Este articulista no se había enterado de que, con su contentura de matar a Dios convirtiéndolo en dios no le quedaba lubricante intelectual para pasar de la razón a la Razón. La razón es una facultad humana. Y si queremos llamarla Logos, Nous o algo así estamos en nuestro perfecto derecho, pero nos metemos en un sendero con muchas estribaciones platónicas, gnósticas, religiosas en general (nuestra razón lo es en tanto que participa de la Razón) que imagino que no se le habían presentado a dicho articulista.
La tesis implícita del texticulo del dominical es que la “Razón” hace que todos lleguemos a una unidad de pensamiento (o algo por el estilo), que creará un mundo donde los intereses universales triunfarán y se impondrán, por su propio peso, por ser racionales. La religión y el rezo, por el contrario, son ese territorio confuso, oscuro, interesado, vanidoso (nada más y nada menos que pretender que el cosmos me escuche, dice el sagaz escribano) y -de su peso cae- divisor y violento. La cosa es que la filosofía lleva un par de milenios dando vueltas a los límites de la razón, que, por si sola, decía el Aquinate, puede mostrar que el universo tiene un origen en el tiempo y que no lo tiene. Por eso hilaron tan fino los pensadores ilustrados (de los que supongo que este hombre se llamará heredero) para pensar los límites y las capacidades de la razón, que no de la Razón, que es un monstruito (o los produce en sus sueños).
En fin, se ve que vivir a base de consignas twitter empobrece bastante la vida. Y la razón (o la Razón fuese lo que fuese ello). No nos quiten la filosofía del bachillerato, por Dios. O por la razón, si tiene más efecto.
 

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12
Ene
2016
El futuro perfecto es Pocoyó
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Después del lío de las cabalgatas en diversas ciudades de España, algunos internautas ingeniosos se han dedicado a enviar imágenes de cómo serán las próximas procesiones de semana Santa: unos penitentes portando espadas láser en vez de cirios, o un paso que, en lugar de portar al Cristo o a la Virgen lleva a Pocoyó que, por lo visto es un personaje que nos une a todos y que nos va a salvar de tanta cosa.
Las polémicas que se dan cuando hay elementos religiosos en el espacio público son análogas a las que se dan en el debate  más general sobre el papel de la religión en la esfera publica. En todo este fárrago se parte, en muchas ocasiones, de la idea no siempre meditada de que hay una situación intelectual, una constitución humana o algo de eso, que puede tomarse, como dirían los angloparlantes, como default, es decir, como la configuración que el electrodoméstico trae de fábrica. Si usted no toca el reproductor de DVD, de fábrica vienen estas características. Luego usted verá cómo se complica la vida, si lo quiere, como se dice ahora horriblemente “customizar”. (Perdón por tanto anglicismo, pero el inglés también es el lenguaje de los electrodomésticos con los que, por lo visto, algunos nos confunden). En fin, el hecho es que, tras esa inocencia, late una tesis filosófica fuerte: que el default, el punto de partida antes de toda manipulación, es la filosofía kantiana (Habermas), una suerte de religión “natural” que, curiosamente nunca ha existido (Hume) –será por eso que es natural, ya que en el discurso contemporáneo se equipara natural a ficticio- o, vista la hondura filosófica de parte de nuestros intelectuales y políticos, Pocoyó. Luego vendría la religión a destruirlo todo, a desunirnos y a no sé qué. No acabo de ver por qué es más natural o más neutral ser kantiano que cristiano. Como si hubiese siempre que elegir en falsos dilemas. Al final, la solución va a ser Pocoyó (ya lo indica el nombre, sí).
 

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22
Dic
2015
Foro y fuero
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Lo que más me ha sorprendido de esta campaña electoral es aquella cosa que ha pasado medio inadvertida. Sí, el candidato cántabro de Ciudadanos, médico de profesión para más señas, que dijo que “el aborto es una forma de violencia” y lo han puesto de chupa de dómine, de tal modo que el hombre ha tenido que pedir disculpas, ha tenido que decir que se ha expresado mal, que era un error y yo qué sé qué más cosas. ¿Libertad de opinión? ¿Libertad de expresión? Uno podrá estar de acuerdo o no, pero, hombre, este señor no dijo nada que no piense mucha gente y que puede ser perfectamente defendido desde un punto de vista argumentativo y no necesariamente confesional, para que nos entendamos.
Algunos periodistas han olido carnaza: aborto. Violencia. Les sonará a chino mandarín el recientemente fallecido René Girard. Así que: violencia igual a “cosa mala”. Ya tenemos titular. Y de paso ejercemos una violencia (en el mismo sentido antedicho) atroz sobre el hombre este. Y mandamos un aviso para navegantes. ¿Qué ha pasado para que no solo no se tolere siquiera que alguien piense que puede haber algo de malo en lo que hacemos? Una cosa es que cada quien obre como le parezca mejor, y otra es exigir que todo el mundo haya de aceptar que eso está bien. Hay quienes no se conforman con el foro, sino que no hallan satisfacción si no entran hasta el fuero. En fin, feliz navidad.
 

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18
Dic
2015
Un santo de supermercado
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He visto en un periódico un vídeo en el que una niña confunde a un señor mayor con Santa Claus. La verdad es que el hombre encarna la imagen estereotipada que tenemos de él a través de anuncios y películas. Y el buen hombre entra perfectamente al juego y ,asumiendo la identidad de Santa Claus, desempeña amablemente el papel que la niña le adjudica. ¿Por qué es especial? Supongo que lo lógico hubiese sido hacerse el sueco o haber sacado a la niña de su error. O no. Quién sabe qué es lo lógico en la vida de cada día. Pero lo que lo hace excepcional es esa especie de “actitud natural” (perdón por la expresión “natural”: mis amigos postmodernos saltan cuando oyen esta palabra) de la niña que reconoce una autoridad, una sabiduría o una referencia vital en la persona anciana. En ciertos momentos de la historia, no tan lejanos, los ancianos salían hasta en los tebeos como detentadores o sedes de una sabiduría que viene dada por la experiencia y por los años. Hoy los “sabios” que salen en las revistas tienen veinte años y viven en Palo Alto o alrededores. Evidentemente, hay un cambio de modelo. Menos mal que quedan niños y abuelos que nos recuerdan que no siempre lo que nos dicen las revistas dominicales es lo más cierto y lo más sensato.

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14
Dic
2015
Luces colganderas, incluso cónicas
2 comentarios

Según cuenta Oliver Sacks, en su fascinante obra “Musicolfilia”, cuando a Ralph Waldo Emerson, que padecía una grave demencia, le preguntaban cómo se encontraba, respondía: "Bastante bien; he perdido mis facultades mentales, pero me encuentro perfectamente".
Ayer pude ver la decoración navideña que han puesto en la ciudad. Un árbol de luz que no es un árbol, sino un cono; una serie de luces colganderas que, como viene siendo habitual, se han reducido a formas geométricas que, en tanto que realidades puramente matemáticas, se suponen neutrales y sin capacidad natural de ofender a nadie.
Viendo esas cosas me acordaba del increíble número de asociaciones místicas que, por ejemplo, para los creadores de la ciencia nueva tenían los sólidos platónicos, o las resonancias que, para buena parte de los maestros de la música antigua, tiene el ritmo ternario, porque el 3 es el número de la Trinidad, por no hablar del carácter divino del círculo o la idea del número como constituyente de la intención divina al crear (el mundo está escrito con caracteres matemáticos). Alguien me dirá: pero eso es algo que imputamos a los números, los círculos o al tetraedro que, en realidad, no poseen ninguna de esas propiedades. Esa afirmación tan simple supone que los números, los círculos y los tetraedros existen en algún “lugar” o son de algún modo, antes de que los pensemos y los mancillemos con nuestras asociaciones. De repente el alguien que me dice esas cosas se ha manifestado como un realista matemático, y, si se pone a serlo de verdad, tendrá que elaborar unos cuantos argumentos para defender su posición e impedir que alguien se sienta ofendido por los números o los cuadrados.

Dudo que quien decide la decoración navideña se haya sentado a reflexionar sobre el "tercer reino" de Frege o mundos semejantes. Y sin embargo, nos dicen que estamos en un territorio neutral cuando miramos geometrías. Y así, con todas estas cosas que me venían mientras caminaba, pensaba: qué fácil es, si uno quiere, sentirse molesto por los triángulos luminosos colganderos. Se ve que he perdido más facultades que Emerson, porque del todo bien no me encuentro con los conos arbóreos. (Esto es puramente un divertimento, no lo tomen en serio).

 

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6
Dic
2015
¿Sabría María eso?
2 comentarios

Hoy me he encontrado con este bonito villancico, de buena música y buena letra… En una página web he encontrado esta traducción de la letra:

María, ¿sabías que tu bebé caminaría un día sobre el agua?
María, ¿sabías que tu bebé salvaría a nuestros hijos e hijas?
¿Sabías que tu bebé vino para hacerte nueva?
Que ese niño que tú diste a luz, pronto te traería a la Luz
María, ¿sabías que tu bebé dará la vista a un hombre ciego?
María, ¿sabías que tu bebé calmará una tormenta con su mano?
¿Sabías que tu bebé ha caminado por donde los ángeles pisaron?
Que cuando besabas a tu pequeño niño besabas el rostro de Dios.
¿María, sabías? ¿María, sabías?
Los ciegos verán, los sordos oirán
Los muertos volverán a vivir
Los paralíticos saltarán,
Los mudos hablarán las alabanzas del Cordero.
María, ¿sabías que tu bebé es el Señor de toda la creación?
María, ¿sabías que tu bebé gobernará un día las naciones?
¿Sabías que tu bebé es el Cordero Perfecto del cielo?
Que el Niño dormido que sostienes es el gran “yo soy”.

Supongo que para mucha gente todo esto sonará a chino mandarín, una vez que los referentes básicos se han perdido. Pero esa es una batalla pendiente. Me llamó la atención la frase: “¿Sabías que cuando besabas a tu pequeño niño besabas el rostro de Dios?”. Supongo que habrá mucha gente que piense que eso es falso. Cuando besas el rostro de tu hijo besas el rostro de tu hijo. Tautología. Nada más se puede decir. Pobre gente, pienso yo. Son, como decía Jonathan Swift, arañitas encerradas en la esquina de una seguridad que pueden proteger, esperando que caigan las moscas y con miedo de adentrarse en lo un territorio que les parece desconocido… Otros dirán: bueno, sí, pero es una metáfora y las metáforas ya se sabe, si se las toma muy en serio, uno acaba perdiendo contacto con lo real. Porque todos sabemos que las metáforas no dicen nada cierto de la realidad. Para eso ya tiene la sociedad sabios que decretan que el rostro del niño es una bonita interfaz que sus egoístas genes usan para perpetuarse. Y esto no es metáfora, sino verdad de la buena (la única posible). En fin...

Habrá, sin duda, quienes hayan tenido la experiencia de lo que relata esa frase y habrán visto en el rostro de su hijo una revelación del rostro de Dios. Literalmente. Porque el mundo está lleno de signos, ninguno de los cuales es tan convincente y claro como para que a nadie le quede más remedio que aceptar la realidad de la que son signos, pero que, al mismo tiempo, son lo suficientemente explícitos como para que quien quiera (y la fe es también un acto de la voluntad, como decía el Aquinate) se abra a esa epifanía. Algo nos dice la Navidad sobre eso.

 

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23
Nov
2015
Reza (salvo en el cine)
2 comentarios

Ciertamente, entre las múltiples noticias que caen en nuestras manos, algunas sorprenden por…, no sé por qué. Un periódico alemán informa de que un breve “anuncio” de la Iglesia de Inglaterra, que dice que “la oración es para todos”, y en el que diferentes personas, en diversas situaciones, van rezando el Padrenuestro, no puede ser exhibido en las salas de varias de las principales distribuidoras, por temor a que los espectadores se sientan insultados o molestos. Además, en su descargo, los propietarios dicen que no es habitual exhibir películas promocionales con contenido político o religioso. En fin, supongo que están en su derecho de exhibir en sus salas lo que les dé la gana… Pero si se hubiesen negado a exhibir otras películas promocionales con contenido, digamos así, social, erótico-festivo o vaya usted a saber qué, les hubiese caído la del pulpo. En realidad, es igual que lo exhiban o no. Con esta pequeña pataleta de los exhibidores, me ha llegado la noticia y yo, que de otra manera ni siquiera hubiese sospechado su existencia, me he deleitado con el fantástico vídeo. Helo aquí. Amén.

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19
Nov
2015
Ni necesario ni suficiente
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Suelen los filósofos contemporáneos, de orientación analítica más bien, distinguir las propiedades, los elementos, los componentes, etc. necesarios y suficientes que hacen que una cosa sea una cosa,  que explican un proceso, etc. desplegando una sabia escolástica que recuerda la que llevaba aquel nombre con mayúscula. Para licenciarse en Salamanca es necesario presentarse a los exámenes (o al menos lo fue en una época... Ahora quién sabe), pero no es suficiente. Volviendo a lo que decíamos ayer, para poner una bomba en un local atestado de gente no es necesario ser religioso. Una bomba la puede poner cualquiera por las razones que sean. ¿Es suficiente? No, por Dios. De momento, la mayoría de la humanidad profesa una religión u otra y no se dedica a poner bombas. Luego, si no es necesario ni suficiente ser religioso para poner bombas, hemos de pasar al terreno de las correlaciones. Y ahí la cosa se complica más. Y si se complica más, pues hombre, trátela con el cuidado que merece una cosa que es complicada y requiere cuidado y que es complicada y requiere cuidado y que… Supongo que por repetirlo muchas veces no se hará más verdadero. Pero tampoco lo es la relación de necesidad casi causal que nos establecen los comentaristas furibundos: A es necesaria y/o suficiente para que se dé B. No, hombre, no.

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