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Blog Bitácora Véritas

Sixto Castro Rodríguez, OP

de Sixto Castro Rodríguez, OP
Sobre el autor

29
May
2016
El Bosco y el siglo
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Dado que estamos en el año de El Bosco, proliferan por los suplementos culturales comentarios sobre su vida y obra. Entre ellos, algunos han tratado de convertirlo en una suerte de hereje, más bien incrédulo, resistente a las normas eclesiásticas y demás, casi como un adelantado a esos biólogos evolucionistas que copan contemporáneamente la academia cuando de hablar de Dios se trata. Pero El Bosco no aguanta tanto. Es el espíritu de nuestra época, que se empeña en ver a todos los grandes hombres como una suerte de avanzados a su época que prefiguran la nuestra que, por eso mismo, se torna un éxito histórico acuñado por los mejores. Ya hace unos años un autor español escribió una biografía sobre Bach  en la que el buen músico aparecía como un poco mentirosete… Todo lo que decía sobre Dios ?sus obras compuestas para su alabanza? en realidad era un artificio para congraciarse con quienes pagaban la cosa. Y en esas estamos, repitiendo lo que también en otra época ciertos pensadores cristianos hicieron con pensadores precristianos, tan impresionados por ellos que pensaban que en los mismos latía una cierta previsión de lo que había de venir, como si fuesen sibilas. A este respecto, nihil novum sub sole. Estos comentaristas parecen decir que si el Bosco hubiese nacido en nuestra época ni de lejos habría sido religioso, sino un tipo bien secular… Lo que se les olvida en esta profecía ucrónica o acrónica es que no hubiese sido El Bosco, pintor de “El jardín de las delicias” que, por cierto, es una pintura religiosa y configura también lo que es nuestra forma de vida, aunque tengamos que ir a verla al museo.

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13
May
2016
De tribus y teles
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Al leer una crónica que el P. Cándido Ániz ha preparado sobre la historia del Instituto Superior de Filosofía de Valladolid, me he encontrado con que allá por el curso 1979-1980, en el contexto de un curso organizado por la Cátedra de Estudios Político-Sociales, de gran renombre entonces, titulado “La familia: ¿institución superada?”, una de las conferencias llevaba por título “Las comunas como alternativas de la familia”. Y me dije, como Azorín: “vivir es ver volver”. O vamos al Eclesiástés: “nihil novum sub sole”. Esto lo digo al hilo de las cosas que dicen los políticos de hoy en día , a los que la cosa pública les preocupa lo mismo que el coeficiente de dilatación del puente de Villarriba al sol de la mañana del 23 de junio. O sea, más bien poco. Todas estas ocurrencias formaban parte, por ejemplo, de los escritos, algo más razonados de lo que hoy permite un parlamento (gran tragedia, dicho sea de paso), de Platón y Aristóteles en sus propuestas políticas y por eso, respaldadas sus soluciones por su misma autoridad, los intérpretes les han dado unas cuantas vueltas, ponderando sus pros y sus contras. Y hay más contras que pros. Sospecho que cuando la política se vuelve el “arte” ya no de lo posible, sino de conseguir titulares, no hay mucho tiempo para pensar y menos para leer. Cosa bien necesaria. Un periódico recogía hace unos días un ingenioso reclamo de una librería, que decía: Hay gente que quiere un romance como el de Romeo y Julieta sin saber que fue un romance de tres días y seis muertos. ¡Hay que leer!” Para ser político, supongo que también.

 

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21
Abr
2016
Patrimonio
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Hace años, un alumno mío se fue a Siberia, a escuchar unos cantos de no recuerdo qué pueblo, que tenían interesantes peculiaridades armónicas y cuyo origen se pierde en la noche de los tiempos. Otros amigos músicos viajaron a algún lugar de Asia, movidos también por intereses espirituales, para escuchar unas melodías que se cantaban allí exclusivamente, de una belleza, por lo visto, inexplicable.  Dicen que en algunos lugares de occidente (y también en Oriente, en el meridión y el septentrión) se cantan ciertas melodías cuyo origen se pierde también en la noche de los tiempos. En concreto, parece que hay una que, con ligeras variaciones dependiendo de la tradición específica en la que se inserte, se canta de manera ininterrumpida, diariamente, desde hace más de 800 años. Diariamente. En muchos lugares. Con pequeños matices que harían y hacen las delicias de los musicólogos. ¿Qué haría falta para declararla patrimonio de la humanidad? Casi un milenio, si no más, cantándola de modo ininterrumpido. No nes poco. Aquí mismo también. La melodía es, cómo no, la Salve.

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1
Abr
2016
El decálogo de Máino
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Ayer, en clase, puse como ejemplo de algo el ciclo “El decálogo” de Kieslowski. Al preguntarles a los alumnos qué era “el” decálogo (no un decálogo, que para eso basta abrir el diccionario) resultó que solo uno lo sabía y algunos apuntaban que era algo que estaba en la Biblia. Desde luego, no es culpa suya, ni mucho menos, porque los sistemas educativos que nos han precedido han tirado el niño con el agua (y por lo que se ve, la intención futura es tirar la bañera, el baño y, si es posible, la casa) y vivimos un poco más en un desierto cultural. Ah, disculpe, que todo lo que tiene que ver con la religión pertenece a otro departamento. El de cultura está ocupado…
En la página de Facebook del museo del Prado se conmemora hoy a Maíno, pues tal día como hoy falleció. Y en ella se nos dice que “Maíno realizó muy pocas pinturas, alrededor de 40, pues al ordenarse dominico en 1613 fue dejando los pinceles”. Nadie se ordena dominico, hasta donde yo sé. Y me dirán que es cuestión de palabras, y sin duda lo es. Pero otras “incendian” las redes sociales, según cuentan, así que las palabras no son tan inocentes. Mira que si voy en coche y, por aquello de las palabras, piso el acelerador en vez del freno… Palabras, palabras, palabras.
En fin, nuestro lenguaje cotidiano va camino de convertirse en un lenguaje arcano, cuya comprensión exigirá, en pocos años, un máster especializado, en el que los egresados (pocos) alcanzarán el conocimiento que era de uso común hace no tantos años. Qué movimiento pendular tan curioso. Feliz día de Maíno
 

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28
Mar
2016
Los cristianos de Pakistán y la naturaleza humana
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Ayer mismo en Pakistán hicieron volar a unos cuantos cristianos que celebraban la Pascua. La noticia ha tenido algo más eco por estos pagos, creo, porque va a rebufo de los atentados de Bélgica y, sin duda, gracias a la tenaz insistencia de mucha gente que considera que es injusto no prestar atención a las cosas que suceden más allá de nuestras fronteras occidentales. Me cuesta explicarme la indiferencia con que se recibe este tipo de cosas, es decir, que en buena parte del mundo se mate a gente por sus creencias. Una posible lectura de esto remite a la comprensión previa del ser humano como una especie de ente al que se le van añadiendo cosas que, en el fondo, son, o bien superfluas o, en el mejor de los casos, intercambiables, como un robotito o un ordenador al que le cambio una fuente de alimentación por otra más potente o más colorida. O como Míster Potato. Y sospecho que en nuestra mentalidad occidental dominante, las creencias religiosas son una de esas cosas que se añaden a una (inexistente, según el discurso dominante) naturaleza humana. En cuanto añadido, no forma parte de qué es ser humano o, en el mejor de los casos, como decía, es sustituible. Cámbiese, de religión, hombre de Dios, que anda usted buscando que le maten. Esa mentalidad “ikea” que se ha instalado entre nosotros es la que no entiende absolutamente nada de en qué consiste ser persona. Pero como no hay “naturaleza humana”, no sé ni de qué estoy discutiendo.
N.B. El otro día escuchaba un debate muy interesante en la radio y tan poco fundamentado que me atrapó… Sobre la castidad, la abstinencia, el sexo y esas cosas. ¿Cómo no me iba a atrapar? La defensora de la libertad (creo) sostenía sin complejos que la abstinencia era “antinatural”. Se nos coló otra vez la naturaleza humana en el discurso. Pero solo vale para según qué cosas. En fin… Felices Pascuas.
 

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5
Mar
2016
El Bosco
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Con motivo del año Bosco, que ha traído consigo le esperada polémica respecto a la autoría real de algunas de sus obras (lo interesante es que no hay manera apodíctica de asegurar esa autoría, solo de falsarla: hay un elemento de confianza ineludible), el comentarista de un periódico señala algo que no por sabido deja de ser importantes: “las visiones diabólicas de El Bosco siguen siendo seductoras y más populares que nunca. Puede que pocos tiemblen con sus advertencias de la cólera de Dios, pero muchos buscarán en google las imaginaciones de un hombre extremadamente singular”. Esto es lo que algunos filósofos, ya desde hace un par de siglos, proclamaban cuando hablaban de la “muerte del arte”. El modo moderno y contemporáneo de asistir al “arte” es eso, moderno, como si la "obra de arte" fuese una cosa contemplada para decir: oye, qué cosa tan bonita (o tan fea, o tan conmovedora). Mírame y no me toques. Y añadirán: puedes prescindir por completo de la visión del mundo y del modo de vida en el que nací. Ah, y no te olvides de considerar al artista, ante todo, como un revolucionario que pretende cambiar con cada gesto suyo el statu quo de cada momento. Es otro paradigma, si podemos llamarlo así. La cuestión es: ¿y si uno quiere habitar en cierto modo el mundo de El Bosco (o de Fra Angélico, o de Bach, si me apuras) en tanto que parte de vivir una vida “religiosa”? A veces, ciertas formas de arte contemporáneo están más cerca de esa vida de la que el “arte” forma parte que de aquella de la que se segrega como un espacio ajeno.

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27
Feb
2016
Agustín, Edipo y Dominique
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Según nos cuenta el reseñista, parece que a la autora de este libro no solo no puede comprender que haya gente creyente, sino que la cosa le enfada. Le pone de mal humor hasta que nuestra amada monja del “Dominique” compusiese en su día esa canción, que no logra sacarse de su cabeza. Que ya son ganas de enfadarse.
Pensaba hacerme con el libro, pero es cierto que tengo demasiados sobre mi mesa, y he de elegir, pero si acaso alguien quiere hacerlo y luego nos cuenta su opinión, adjunto el enlace. Advierto que, según la reseña, la conversión de San Agustín es un Edipo de libro: Agustín se convirtió para librarse de su adicción al sexo, y lo que le hizo caer en ella fue ese Edipo, supongo que mal resuelto, ya que su madre era su objeto de deseo inalcanzable en la carne, pero no en su fe. Y así, en esa línea, parece que todas las demás conversiones famosas narradas tienen una causa perfectamente comprensible y sostenible dentro de nuestra concepción dominante del mundo (en la que curiosamente se acepta el Edipo, que no acabo yo de ver cómo encaja con ese naturalismo ramplón que hace que San Pablo que convierta por un porrazo contra una piedra o Chesterton lo haga para escapar de la confusión que le provocaba el mundo secular moderno). ¿No existe la menor posibilidad, por pequeña que sea, de que Dios…? No, ya no hay sitio en la posada. Pues hala. Siga usted con su Edipo superpoderoso y omniexplicativo.
Por cierto, invito a quien lo desee a leer un blog naciente y de mucha enjundia: Misericordia veritatis. Que sea por muchos años.
 

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24
Feb
2016
(El) más allá
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Estaba leyendo un artículo sobre “Transhumanismo” que me ha enviado una buena amiga, donde se detallan todas las promesas que este movimiento hace no de ser como Dios, que eso se ha quedado corto, sino algo más. Tampoco sabemos muy bien qué puede ser ese algo más, pero se está en ello.  Ya irá saliendo la cosa. Mientras esto hacía, escuchaba música en youtube. No sé qué algoritmo usa este chisme para ir presentando una pieza tras otra, pero había empezado con unas cantatas de Buxtheude y el programa me estaba haciendo escuchar, mientras leía el artículo de marras, un madrigal de Scarlatti titulado “O morte”, con la imagen de fondo de una calavera de esas que dice Eduardo Mendoza que tienen una risa totalmente fuera de lugar. En fin, que los astros se concitaron para poner sobre el tapete esas dos fuerzas que constituyen al ser humano, el ir más allá y el ir al más allá. Ya tengo alimento filosófico para pasar el día.

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17
Feb
2016
Las implicaturas de Wojtyla
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He seguido un poco el asunto de las cartas que el Papa Juan Pablo II y una amiga filósofa se escribieron durante años, del que se hacen eco unos cuantos periódicos. Y digo un poco porque ha sido eso: un poco, ya que la cosa da de sí lo que da de sí. Dentro de algunos años podrán utilizarse estos reportajes en las universidades para estudiar y ejemplificar aquello que los filósofos llaman “implicaturas conversacionales”, es decir, lo que se dice sin decirlo expresamente.

No veo el interés periodístico, para el gran público, que puede tener que Wojtyla se escribiese cartas con nadie.. Mmmm, el Papa escribía cartas, ajá. Interesante. Si acaso para un biógrafo tales cartas pueden ser material de estudio, pero eso no da para que todos los rotativos del mundo mundial le dediquen espacios, salvo por las implicaturas conversacionales. Ah, mira tú a ver... Siempre hay algún redactor que faltó aquel día a clase, se carga la implicatura y lo pone en román paladino, no vaya a ser que haya alguien venido del espacio exterior y que no se haya enterado de lo que se está realmente hablando. Y así se dice lo que no se dice, o no se dice lo que se dice, y tenemos panem et circenses para un par de semanas. Si no saben de que estoy hablando, tampoco pasa nada. No me habrá funcionado la implicatura.

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9
Feb
2016
Lutero el optimista un poquitín iconoclasta
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No sé cómo se ha colado en mi ordenador un comentario que aparece en un periódico gallego. Dado que comenzaba “el mundo que conocemos nació de la mano de un pequeño fraile que ocasionó un demoledor terremoto en la Europa del siglo XVI”, me dije: vamos a leerlo. Y lo leí (o lo leímos, por seguir con el plural este). El primer párrafo (no sé cómo sigue el texto). Y me dije a mí mismo (o nos dijimos): con estos mimbres no me extraña nada los cestos que queremos hacer. (Ya no pongo más plurales, que cansa). No sé muy bien de qué requiebro historiográfico ha salido este buen Lutero. Y pensé también: algo, algo, alguito que tenga que ver con la religión (historia, semántica, liturgia, escatología, historia de los Papas, lo que sea…) tiene que haber en la educación general, para tener un poquito de cuidado al escribir, para no decir todo lo que se piensa, pensar un poco lo que se dice... Nada más que eso. Vamos, digo yo. Y seguramente el optimista Lutero diría algo parecido si se reconociese en este textillo.

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