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Sixto Castro Rodríguez, OP

de Sixto Castro Rodríguez, OP
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23
Dic
2014
Feliz navidad
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El otro día, visitando un museo, me encontré con este precioso Misterio, realizado por una artista de raíces latinoamericanas llamada Marisol, que tiene piezas fantásticas, para mi gusto, en algunos de los principales museos del mundo. En la exposición de este museo, el vientre de la Virgen, formado por esa especie de caja oval, estaba abierto y dejaba percibir una superficie lisa, que recordaba un espejo. Las manos de los personajes están colocadas de un modo imposible y los colores están llenos de simbología. La figura que domina es, sin duda, la de la Virgen. San José se asemeja a un pilar, y el niño duerme sobre la luz, pero la apariencia es, sin duda, la más humilde de las tres.
Es sin duda un modo de contemplar el misterio de la Navidad. Porque eso es lo que muchos celebramos, un misterio que se expresa bajo muchas formas, cada una de las cuales desvela ciertos aspectos y posibilita que se hagan manifiestos muchos de los elementos que constituyen ese hecho. A mí, personalmente, me fascina la capacidad que tienen los artistas para captar cosas que a los pensadores ni se les pasan por la cabeza hasta el punto de que muchas de las ideas teológicas que rondan por nuestra cabeza deben más a los artistas que a los teólogos. A veces, cuando ya se ha pensado, conviene mirar y escuchar. Es posible que la luz entre a borbotones. Feliz navidad.
 

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17
Dic
2014
Los muertos no olvidados
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En este convento en el que he pasado un tiempo se rememora cada día el aniversario de la muerte de los frailes de las distintas provincias del país. Antes de ir al refectorio, como es tradición, se reza de De Profundis, y se leen todos esos nombres, para que ninguno caiga en eso del salmo, “los muertos ya olvidados”. A veces aparecen nombres del siglo XIX, otros de principios del XX, algunos, quizá cercanos, de otras provincias… Pero, obviamente, en algún momento se lee el nombre de algún fraile de esta provincia que murió no hace demasiado y que fue conocido por los frailes que habitan esta casa, lo que suscita una especie de murmullo de memoria y un movimiento de cabeza. En ese momento, supongo, su imagen y su vida concentrada en un instante se hacen presentes en la mente de los que rezan por él. Se trataba de un fraile más, uno de tantos en la estadística del recuerdo civil, si podemos hablar así, pero para cada uno de aquellos cuya vida afectó deja de ser un quidam, que dicen los que saben latín, y se pasa a ser alguien bien determinado, definido y seguramente querido.
Esa idea de las viejas gentes –que se ha hurtado un tanto a las jóvenes generaciones- que afirma tan metafóricamente que nada se olvida en “la mente de Dios”, encuentra una imagen bien hermosa en este recuerdo cotidiano de los frailes. Una bella práctica. Podríamos hacerlo también…
 

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10
Dic
2014
Me gusta la nieve
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“Nieva. ¿No te gusta la nieve?”, le pregunté a un muchacho. “Antes me gustaba. Pero ahora me toca limpiarla”, me dijo. Es interesante cómo ha calado la idea del gusto en relación a aquello que no toca nuestras preocupaciones cotidianas. Nos gusta esta obra de arte o este paisaje en la medida en que se presenta alejado de nuestro trabajo, de nuestro esfuerzo. Vemos un paisaje donde un labrador ve un campo y vemos la belleza del invierno donde el castañero ve castañas. Parece que no siempre fue así y que en otros momentos de la historia se gustaban cosas nada separadas o ajenas a la vida cotidiana, sino lo más propio, lo más íntimo. Seguramente hoy conservamos algo de eso cuando gustamos cosas que requieren un esfuerzo grande. Qué gustazo cuando llegamos derrengados a la cima de una montaña. Qué gusto produce el trabajo bien hecho. Ahora que se acaba el año nos ponemos a pensar en todo el esfuerzo invertido en él y me da la impresión de que hay un elemento de gusto en ello. Parece que nos gusta la nieve, aunque tengamos que limpiarla. Quizá más así.

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19
Oct
2014
Amalgamas confusas
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Estaba escuchando un programa de radio atrasado, un podcast de esos que llaman ahora, en el que el presentador, hablando de Israel y Palestina, comentaba su eterna lucha. Decía el hombre que la superioridad de Israel era tan abrumadora que no podía perder… Y entonces comparó la lucha de ambos pueblos con la de David y Goliath, y añadió: “sólo que esta vez David es Palestino”. ¿En qué quedamos? ¿Gana o pierde? Pues como esas a decenas supongo… o al menos eso me parece a mí. Ahora entiendo por qué este mismo hombre hablaba el otro día, en una pieza vergonzosa por la que algunos oyentes le recriminaron, sobre los misioneros que trabajan en África liberando a los críos de las manos de los brujos y decía que lo hacían con otra forma de brujería. Di tú que uno no se altera demasiado, pero… hay que ser necio. El saco mágico de las habichuelas de este señor ?que no le hace elevarse muy alto, a diferencia del saco del cuento? contiene brujería, religión, superstición, metafísica, cosas paranormales, adivinos nocturnos, al Papa, etc. etc. La vieja máxima de divide y vencerás se ha vuelto hoy algo así como “confunde (es decir, funde unas cosas con otras) y tendrás una amalgama fácil de vencer”. Será que es el signo de los tiempos, la noche donde todos los gatos son negros. Yo soy más de luz, del sol de Platón o del que lleva en su pecho el de Aquino. Pero son cosas mías.

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16
Oct
2014
Contra facta...
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Sí, la verdad es que nos hicimos expertos en preferentes, en la prima de riesgo, en derecho constitucional y ahora nos estamos haciendo sabios en epidemias. Porque el ébola es el gran tema del momento, seguramente, con sus pánicos, sus reacciones rarísimas entre gente supuestamente preparada para lidiar con todo ello, sus intereses, sus concomitancias políticas (esto parece el cuento de nunca acabar: para despellejarse entre ellos vale todo). En fin, que con lo que se ha escrito daría para varios tratados. Obviamente siempre hay gente un poco endemoniada que aprovecha para poner a caer de un burro que si a los frailes, que si a las hermanas… en fin, que cabe suponer que les importan un rábano los hechos, los retuercen y acaban considerando que una persona que lleva toda su vida dándola, hasta morirse como es el caso, es esto o aquello. No es cuestión de ideologías o cosas por el estilo, sino que sospecho que hay algo de retorcimiento moral, como lo hay en todos los ámbitos. A algunos nos le entra el teorema de Pitágoras y a otros no les entra el Bien (con mayúsuclas). Parece que hay gente que necesita esas píldoras groseras y mefíticas para mantenerse con vida, pero mejor que las busquen en otro lado. Porque no tienen razón. No la tienen. No es cuestión de interpretaciones, no es cuestión de lecturas. Aquí hay unos hechos. Y como decían los clásicos, que sabían bastante y por eso son clásicos, contra facta non valent argumenta. Y no hay pose postmoderna que pueda contra el hecho que en sí mismos constituyen estos hermanos que trabajan en África, tal como nos cuenta hoy El Mundo. Seguramente no haga falta morirse para convertirse en mártir, es decir, en testigo. Pero, ¿por qué he de dar argumentos para los hechos? Voy a leer otra vez la cosa.

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6
Oct
2014
¿Estudias o trabas?
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El otro día escuchaba en la radio una entrevista a Javier Marías, con motivo de la publicación de su última novela. Fue muy interesante, ciertamente, por todo lo hablado, y lo que emergía del modo de argumentar. Porque las argumentaciones siempre manan de algo que no se argumenta y que les proporciona el lecho cálido en el que moran, por así decir. Hablaban de los felices 80, años en los que se vivía “sin trabas morales” (sic), decía la entrevistadora. ¿Por qué no hablar, caso de que hubiese sido así, que no lo fue ni de lejos, seguro, de “principios”, “normas” o “acuerdos” si me apuras? No, “trabas”. Y la traba, en la medida que traba, habrá que quitarla para destrabar la cosa y que ruede bien. Los felices 80, así pues, eran una época supongo que de libertad enloquecida, sin freno, o algo por el estilo. Pero acto seguido pasaron a hablar de las corruptelas de los políticos, pan nuestro de cada día. Y ahí, entonces, el entrevistado hablaba ?y aquí sí que cito de memoria, y la expresión no es exacta? de la capacidad que tiene todo el mundo de distinguir lo que está bien de lo que está mal. Vaya, pensé yo: pero ¿eso no será una traba moral? Si no es traba, pertenece en todo caso al territorio de lo moral, y, por lo que se ve, ya no es traba, sino condición de posibilidad de una convivencia justa y pacífica. Pues eso, la moral a veces sí, a veces no, depende de qué, de quién y de cuándo se hable. Traba o no traba, de vez en cuando estas consideraciones aparecen sin querer.

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25
Sep
2014
La vetula de Montaigne
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He mirado la página web de ese evento en el que participan los científicos que todos los días hablan de cosas religiosas, por ver si se trataba de alguna iniciativa cultural, o incluso pía, o impía, ya que, por lo que se ve, la religión y Dios son omnipresentes . Y parece que no, que es una festival “abierto a cualquier persona que tenga pasión por la astronomía, la ciencia, las artes y la música, y con el deseo de saber más acerca de ‘dónde venimos’ y ‘qué hay’ en el Universo”. Las comillas interiores de esta cita son de la misma página web, no mías. No sé muy bien qué significan. Quizá que no venimos de ninguna parte, quizá que no hay nada en el universo, o también que quien diseñó la página se quiso curar en salud: mira que si ni siquiera venimos y ni siquiera somos y me lo demuestran los conferenciantes con una fórmula matemática y quedo como un lelo...

 En fin, que no es un festival religioso ni antirreligioso, pero por lo que se ve va a tener razón Tomás de Aquino (glub, si se lo cito a alguno de los que hablan ahí, ya, sin más, me condena a la hoguera… Qué paradojas tienen las cosas de este mundo) cuando decía que incluso la “vetula” era teóloga, en la medida en que se preguntaba por Dios desde su experiencia. Obviamente, todo el mundo tiene derecho, y sus razones, para afirmar sobre Dios lo que le parezca más sensato y más racional a partir de sus conocimientos, sus experiencias, su expectativas y de cómo le vaya en la fiesta, pero, por muy científico o compositor de óperas que sea uno, por suerte o por desgracia, lo que diga ni es científico ni es una ópera. El famoso biólogo que siempre trata de sacarnos de nuestro error aunque tenga que obligarnos a ser libres, y que a veces ha de ser un poquito irracional (o al menos tramposillo) para hacernos racionales a su modo, cuenta en algún sitio que lo que le enfadó de toda esta historia fue que alguien le dijese que la cuestión de Dios había que preguntársela al capellán. Y el montó en cólera y ahí tuvo su caída del caballo. Suena bien para contarlo y tal, pero dudo que hubiese un caballo en el asunto, porque la cosa apunta a que nunca comenzó a cabalgar. Y creo que la metáfora esta me ha llevado demasiado lejos. No quería decir nada especial al respecto, que ya está dicho por mucha gente y mucho mejor que yo. Solo recordaba a Montaigne, quien vino a visitarme el otro día, súbitamente, con esta cita que tenía recogida por ahí: “Me gustaría que cada uno escribiese sobre lo que sabe y cuanto sabe, no sólo en esto sino en cualquier otro tema: pues uno puede tener algún especial conocimiento o experiencia sobre la naturaleza de un río o de una fuente y no saber del resto más que lo que saben lo demás. Decidirá, sin embargo, escribir la física entera para publicar ese pequeño retazo. De este vicio nacen muchos y grandes prejuicios” (Ensayos, I, 31). Pues no sé, igual sabe tanto o más la “vetula” del asunto que nos ocupa. Igual.

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23
Sep
2014
Son las monjas las que lo cuidan, hombre
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Estaba leyendo la reseñita de un libro y me he encontrado con la referencia al convento de Santa Catalina, en Arequipa, que, por lo visto, es un prodigio colonial. Con ese nombre, pensé, tiene que ser de dominicas. Pues no me ha costado poco certificarlo, vaya. La web del sitio (su parte turística) no dice ni mu, y la wikipedia, que habrá copiado de allá, menos aún. Sólo un periódico de la zona me ha certificado lo que pensaba y, al leerlo, me he encontrado con el comentario de un turista, que dice: “Está tan bien conservado que no se cree que hayan pasado tantos años desde su construcción. Entras y respiras paz. Es todo prolijo y bien cuidado, a mí me encantó”. Va a ser, sin duda, porque las monjas llevan allá desde su fundación. Sin duda.
El otro día estuve en Caleruega y pude charlar un rato con las monjas. Hacía tiempo que no iba. Muchas de ellas son mayores e impedidas, de modo que las que quedan en estado activo tienen que hacer no solo el trabajo que antes hacían entre todas, sino bastante más, pues atienden a las otras. Y, como siempre, el monasterio está como una patena. “Está tan bien conservado…”, diría el turista. Ya, por las monjas. Ojalá duren otros 800 años allá.
 

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22
Sep
2014
Ay, qué hipótesis tan rara
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Leía ayer las declaraciones que S. Hawking hacía a El Mundo sobre la no existencia de Dios y la capacidad de la mente humana (léase la mente humana científica) para comprenderlo todo y pensaba: esto habría que titularlo algo así como “profesión de fe del vicario cantabrigense”, salvando las distancias y defendiendo casi todo lo contrario de lo que el autor de la profesión de fe aludida ?Rousseau, claro? pretendía hacer. Es, simplemente, una profesión de fe. O no simplemente. Pero eso no es algo que se pueda explicar en una cátedra de física, ni seguramente algo que se deba tratar allá, porque no es su materia. En las glosas que, en la prensa (concretamente en El Mundo), hacían dos comentaristas a estas declaraciones, ambos citaban aquellas palabras de Laplace a Napoléon de que Dios no era una hipótesis que él necesitase. Obviamente. No es una hipótesis y hasta donde yo sé, grandes pensadores que en el mundo han sido (vid. Agustín, Tomás... ya sé que me limito, pero de estos estoy seguro) no lo consideran así. Muchos escépticos (no sé muy bien por qué autores cientifistas se llaman a sí mismos escépticos, cuando más bien son claramente dogmáticos) o pensadores críticos (¿acaso los creyentes no son críticos?) se empeñan, quizá para ganar por adelantado una batalla un tanto amañada, en presentar al pensamiento religioso como una defensa unánime y firme de Dios como hipótesis explicativa. Y realmente no es eso, o no lo es al modo de las hipótesis científicas, o no solo es eso, o… Por eso no necesitaba Laplace esa hipótesis. En realidad, somos mucho más que constructores de hipótesis y el conocimiento abarca mucho más que esto, por mucho que les disguste a los reduccionismos que acaban por sajar la realidad y vaciarla de todo lo que no les gusta. Y ahí seguramente Dios sí pinta algo. Pero, claro, todo depende de la idea de persona que maneje uno y esas cosas… Ah, lean los pequeños despropósitos filosóficos de un catedrático de física en ese mismo periódico citado. Luego dicen que la filosofía no sirve para nada. Por lo menos algo de epistemología deberían estudiar estos buenos hombres... En fin, era por empezar con algo el blog que tengo arrumbado no sé desde cuándo. Sin mayores pretensiones

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17
Ago
2014
Voz que clama en el desierto
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Una pausa en estas vacaciones blogueras que, según parece, me estoy dando. La motiva toda la tragedia del ébola, el traslado del misionero español a España, con el consiguiente debate que “incendia” las redes sociales (me parece curiosa esa expresión, que da a entender un montón de gente debatiendo de manera airada, supongo, si no no entiendo lo del incendio, y cuando se debate de esta manera los argumentos suelen salir enclenques). En todo caso, todo el complejo virus-misionero-etc. asegura que la atención se mantiene en un tema al que parece que se quiere encontrar una solución, sea por razones de justicia o por intereses de otro tipo. Junto a esto, las portadas nos ilustran con el lío de Irak, Siria y la barbarie de esos personajes cegados también por la ira (seguramente también de argumentos canijos) que arrasan a su paso con lo que encuentran, historia que, mientras mantenga un lugar en esa mente colectiva que son los medios y demás, aún alberga un hilillo de esperanza para las víctimas. Pero hay infinitas tragedias que no tienen un rostro cosmopolita. Solo se enteran de ellas los que andan por allí cerca.
En el último número del boletín de los Misioneros dominicos de Perú se nos transcribe una información aparecida en el diario La República, de Perú, en junio de este año. Dice así: “El obispo de Puerto Maldonado, Francisco González Hernández, y el sacerdote Pablo Zabala Martínez, que realiza su labor eclesiástica en comunidades de la provincia del Manu en Madre de Dios, llegaron hasta el Congreso para pedir que el gobierno cese los operativos de interdicción que están generando destrucción y muerte en esta región. "Vengo a denunciar para que esto no se dé más. Estamos ante un Estado que está cometiendo terror y acoso a una población que hoy está inerte, sin patrimonio, sin nada; temerosa y controlada por todos lugares. Creo que la interdicción tiene que acabar hoy mismo. En nombre de Dios que no siga con esto”. Algo había oído yo de esto, más que nada por la familiaridad que me une a los protagonistas de las denuncias. En esta parte del mundo se dan masacres por doquier, como en tantas otras, pero no llegan a los oídos de quien puede presionar para que se haga justicia. Y sin embargo, sigue habiendo gente (y volvemos al caso del misionero con el que comenzaba) que no va a callar. Aunque sea una voz que clama en el desierto.
 

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