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Sixto Castro Rodríguez, OP

de Sixto Castro Rodríguez, OP
Sobre el autor


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24
Dic
2008
Feliz Haendel
1 comentarios

Además de ser una obra de una belleza sin parangón, “El Mesías” de Haendel es un tratado de teología bíblica de primera magnitud. Como bien es sabido, se trata de una sucesión de textos del AT y del NT en los que se describe la historia, la anagogía (quo tendas), la alegoría (quid credas) de la maravilla que es el relato cristiano. Además de los evangelistas y de San Pablo, por ahí se dejan ver Job, Isaías, Malaquías y buena parte del elenco de lo que constituye nuestra tradición. Porque, como es bien sabido, y aunque a Marción le costase un poco aceptar la cosa, el NT sólo hace, como bien dijo San Agustín, patente lo que estaba latente en el AT. Si a toda esta historia de esperanzas cumplidas y por cumplir (aquello del ya, pero todavía no tan caro a los escatólogos) se le pone una música que nos planta ante los morros (o dicho en términos más elegantes, convierte en apodíctico) aquello que reflexionaron los medievales de que verum et pulchrum convertuntur,  pues miel sobre hojuelas. No cabe duda de que la Navidad es la celebración del hecho más importante de la historia. Llegaremos a Marte y al agujero negro ese que está en el centro de nuestra galaxia (seguramente para dejar por allá unas cuantas botellas de plástico y algo más de porquería), viviremos 500 años sin arrugarnos como uvas pasas, y podremos ir a pasar el verano a una luna masificada por el turismo… Seguramente, pero si Dios se ha hecho hombre (y eso es quid credamus), lo demás es una nota a pie de página de la historia. Feliz navidad.

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21
Dic
2008
Más belleza en el vivir
1 comentarios

Por supuesto que "¡Qué bello es vivir!" es un peliculón. Me da lo mismo si doy la barrila con el mismo tema. Es que es navidad, y toca en todos los foros. De nuevo, el New York Times presenta una lectura novedosa de esta obra magnífica, en la que hay infinidad de elementos que presentan la vida como algo duro, difícil (véanla y dejen el final aparte), en la que el protagonista discute con su mujer, con sus hijos, con su tío, con el policía, con el banquero, con el camarero…, hasta con su ángel de la guarda. No se cumplen sus deseos (recordemos lo que decía Oscar Wilde al respecto, algo así como que con los deseos pueden pasar dos cosas horribles: que no se cumplan o que se cumplan), no abandona su pueblo, no puede construir puentes ni aeropuertos… Y sin embargo, ah, el sin embargo… es feliz, pero no lo sabe. Hace falta que se produzca esa peripecia (el giro de los acontecimientos en el que se le permite ver lo que nadie ha visto) para que acontezca la anagnórisis o agnición (el reconocimiento). Vamos, que es un tragedia griega, sólo que con final feliz. Si hubiesen hecho esa película hoy, le pondrían un final desastroso, porque la desgracia vende, tanto en el ámbito del cotilleo como en el de la alta filosofía, en la que los pensadores están contentos de ser seres solitarios, desgraciados… encaramados detrás de su pipa y contentos de ser seres tristes y pesimistas. A esta afirmación metafísica, de que todo es un asco, “¡Qué bello es vivir!” contrapone otra, igual de metafísica: todo acabará bien. No sabemos ni cómo ni de qué manera, pero confía en que será así y elige, como George Bailey, la vida. No te arrepentirás.

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17
Dic
2008
SI Dios quiere
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No conozco a muchos musulmanes, sólo a algunos. Y dicho esto (porque parece que si uno no tiene muchos amigos de una tendencia sexual, una confesión religiosa o una opción política no puede referirse a ninguno de ellos, olvidando aquello del tercer grado de abstracción del que hablaban los escolásticos, y que parece que poca gente alcanza), alguna vez saludo a uno y le digo “hasta mañana”, y el me contesta: “si Dios quiere”. Y en ese momento tengo la certeza absoluta de que el que “quiere” o "no quiere" es exactamente el mismo para él, que lo dice, y para mí, que lo escucho. El mismo, la misma realidad, el ens realissimum de Tomás de Aquino (con permiso de Heidegger y sus adláteres por aquello de convertir al ser en un ente, pero sabemos de lo que hablamos). Después podemos ponernos a discutir nuestras creencias, y departir sobre si es trino o es absolutamente incomunicable, si se encarnó o se reveló a profetas. De acuerdo, hagámoslo. Pero ¡hemos avanzado tanto! No se trata de un ecumenismo de salón y de buen rollito. Al contrario. Las diferencias son muchas, pero es que cuando hablamos del “suelo del ser”, del fundamento de la realidad, que al final no es una cosa rancia, sino alguien que “quiere” (recordemos la frase), hablamos de lo mismo. El Aquinate insistía en que las palabras tienden, son intencionales, van hacia una res, hacia la cosa por la que están. Y en este mundo contemporáneo en que todo son palabras contra palabras, sin que haya nada detrás de la mismas (un puro juego de significantes que nos llevan a otros y a otros y a otros…), como lo era el de los sofistas, consuela saber que cuando decimos “si Dios quiere”, decimos lo mismo, yo y el musulmán: un ser personal. Da que pensar. Y que hacer.

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15
Dic
2008
Feliz Navidad
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Aunque ya algunos han decidido que la navidad empezó hace casi un mes, no es de todo cierto. Pero, ante la posibilidad de que se me pase la cosa, ya he mandado mis felicitaciones internáuticas. Lo que envié es lo que aquí adjunto, un texto de Frederick E. Weatherly al que puso música Stephen Adams, que es una de las reflexiones más hermosas que se han compuesto sobre Jerusalén, la ciudad santa, que no es, al menos para mí, tanto un pedazo de tierra cuanto el símbolo de lo que somos, pura temporalidad abierta a lo porvenir de lo santo, con esperanza y deseo de cosas mejores. Cuentan que Isadora Duncan decía: “si pudiera decirlo, no tendría que bailarlo”… En nuestro caso, si pudiera decirlo, Charlotte Church no tendría que cantarlo. Feliz Navidad.

 

The Holy City

Last night I lay a-sleeping

There came a dream so fair,

 I stood in old Jerusalem

Beside the temple there.
I heard the children singing,
And ever as they sang
Methought the voice of angels
From heaven in answer rang,
Methought the voice of angels
From heaven in answer rang.

Jerusalem! Jerusalem!
Lift up your gates and sing,
Hosanna in the highest!
Hosanna to your King!

And then methought my dream was changed,
The streets no longer rang.
Hushed were the glad Hosannas
The little children sang.
The sun grew dark with mystery,
The morn was cold and chill,
As the shadow of a cross arose
Upon a lonely hill,
As the shadow of a cross arose
Upon a lonely hill.

Jerusalem! Jerusalem!

Hark! How the angels sing,

Hosanna in the highest!

Hosanna to your King!

And once again the scene was changed,
New earth there seemed to be.
I saw the
Holy City
Beside the tideless sea.
The light of God was on its streets,
The gates were open wide,
And all who would might enter,
And no one was denied.
No need of moon or stars by night,
Or sun to shine by day;
It was the new Jerusalem
That would not pass away,
It was the new Jerusalem
That would not pass away.

Jerusalem! Jerusalem!
Sing for the night is o'er!
Hosanna in the highest!
Hosanna forevermore!

 

 

La ciudad santa

 

 La otra noche estaba durmiendo

Y me vino un sueño tan bello,

Estaba en la vieja Jerusalén

Al lado del templo.

Oía a los niños cantar,

Y mientras cantaban

Me parecía la voz de los ángeles

Que respondía desde el cielo.

Me parecía la voz de los ángeles

Que respondía desde el cielo.

Jerusalén, Jerusalén

Alza tus puertas y canta,

Hosanna en las alturas

Hosanna a tu rey.

 

Y entonces me parecía que mi sueño cambiaba,

Las calles ya no sonaban

En silencio quedaron los alegres Hosannas

Los niños pequeños cantaban.

El sol se oscurecía con misterio,

La mañana estaba fría y fresca,

Mientras la sombra de una cruz surgía

Sobre una colina solitaria

Mientras la sombra de una cruz surgía

Sobre una colina solitaria

Jerusalén, Jerusalén

¡Escucha cómo cantan los ángeles!,

Hosanna en las alturas

Hosanna a tu rey.

 

Y de nuevo la escena cambió,

Y parecía ser una tierra nueva.

Vi la Ciudad Santa

Junto al mar sin mareas.

La luz de Dios estaba sobre sus calles,

Las puertas se abrieron de par en par,

Y todos los que querían podían entrar,

Y a nadie se le negaba.

No hacían falta luna ni estrellas por la noche, o que luciese el sol por el día.

Era la nueva Jerusalén,

Que nunca desaparecería

Era la nueva Jerusalén,

Que nunca desaparecería

 ¡Jerusalén!, ¡Jerusalén!

¡Canta pues la noche ha acabado!

¡Hosanna en las alturas!

¡Hosanna para siempre!

 

 

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13
Dic
2008
Imágenes
0 comentarios

A veces uno escucha cosas en la radio (o lee en la prensa) que no pueden dejar de sorprenderle, sobre todo cuando se refieren a temas religiosos que a uno, en cuanto persona de andar por casa, le preocupan. Resulta que algunos comentaristas empiezan a hablar de Dios, nada más y nada menos, exactamente como hablaría un niño que aún no ha hecho la primera comunión: una cosa antropomorfa, barbuda y con un rayo que lanza a diestro y siniestro (igualito que Zeus, vamos). Y uno se pregunta que por qué no han madurado estas gentes (que en otros terrenos puede que sean exitosos profesionales) en el aspecto religioso. ¿Acaso no hay que crecer en esto? Me resulta difícil pensar que la vivencia religiosa sea un dato dado de una vez por todas y para siempre. O mejor dicho, no es que me resulte difícil creerlo, sino que simplemente no me lo creo. En todos los ámbitos de la vida se van depurando, educando, interpelando, dejando y haciendo crecer las imágenes (y las experiencias, y las vivencias, y las esperanzas…) que, como la vida misma, son históricas. Y claro, cuando uno tiene 50 años y se pone a desbarrar contra un dios que está sentado en una silla, viendo pasar el universo y rascándose las orejas de las que le salen pelos, parece que hay lo que algunos técnicos llaman “disonancia cognitiva” o lo que, dicho en román paladino, viene a ser equivalente a “parida”. ¿Qué le hace suponer a uno que la imagen de Dios que portaba en su sesera cuando tenía 7 años le vale a los 20, a los 30 y a los 70? Pues no lo sé. Pero es lo que tienen las imágenes, que, a diferencia de windows, no se dedican a amargarnos a vida diciéndonos: hay actualizaciones listas para el equipo. Mas, aun así, conviene pensar de qué se habla cuando se habla.

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9
Dic
2008
It's a wonderful life
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Mirando los periódicos de hoy me he encontrado con un comentario sobre mi película… cuál va a ser…y más cuando se aproximan las fechas que se aproximan: ¡Qué bello es vivir! El comentarista me ha hecho caer en la cuenta de que su trama se ubica en una época de crisis económica terrorífica (¿casualidad?), en la que los hombres llegan a valer más muertos que vivos, lo cual, además de lo bursátil y monetario, evidencia una crisis moral de tres pares de bemoles, pues si la moralidad no tiene que ver con la vida del hombre, ya me dirá usted con qué. Y a pesar de los pesares (que son muchos, pues hay poco pasteleo en la obra de Capra), el bien triunfa. Se trata de una convicción básica, que no puede explicarse en términos analíticos. O se confía en que el bien triunfará (y se obra en consecuencia, no vayan a venir los listos de siempre diciendo que la confianza es la fuente de la inacción) o se confía en que el mal tiene la última palabra (y también se obra en consecuencia, que porque el pesimismo tenga mejor prensa hodierna –no sé por qué– no es menos tendencioso a este respecto). George Bailey, otra vez. Espero poder contar lo mismo el año que viene y recordar a todo el mundo que debería ver este peliculón, al que algunos incluyen dentro de la categoría de “humanismo cristiano”, que uno no sabe si lo hacen con buena o mala intención (porque ya lleva lloviendo bastante desde la polémica de los humanismo, que si el cristianismo es un humanismo, que si no, que si el existencialismo esto y lo otro…). El cómo llamen a la rosa, lo sabemos, no cambiará un ápice su aroma. It’s wonderful life.

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6
Dic
2008
Angelotes trompeteros
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El otro día, paseando (o trasladándome, que no es lo mismo) por Madrid pude observar la iluminación navideña de la ciudad, … que es terrorífica (al menos la que vi). No se trata de que sea hortera y horrenda (creo que hay un importante artista detrás de esa chorrada de líneas horizontales o verticales, según se mire, o de corazoncitos, por otras partes), sino de que evidencia una pérdida de referentes preocupante. Antes (y aquí en Polonia, donde estoy en este momento se ve) uno entraba en una ciudad y, teniendo ciertas referencias culturales, podía hacerse una idea de en qué época del año estaba simplemente viendo la decoración. Lo que han perpetrado este año en Madrid (o al menos en la Plaza de España) es un monumento a la corrección política (¿quién podrá sentirse herido por la verticalidad? ¿Y por la corazonez? ¿Y si digo que yo? ¿Me mandarán a galeras?) que hace que nos resuenen las tripas estéticas. ¿Celebramos la navidad? Las celebraciones siempre son intencionales: se celebra “algo”, y si se pierde la referencia, el contenido, el correlato noemático (que dirían los fenomenólogos), las celebraciones son un conjunto de actos vacíos idénticos a sí mismos. Y así resulta que no hay diferencia entre celebrar la navidad, San José, la constitución, la parrala o salir un sábado por la noche. Todo queda reducido al epíteto de fiesta. Y una fiesta sin complemente (fiesta de…) se puede convertir (se ha convertido) en la fiesta de la verticalidad y horizontalidad o la bobada que quieran dar a entender esas luces de la verbena madrileña. ¿Por qué es más neutral la verticalidad que un ángel tocando una trompeta? ¿Porque no representa nada? Échale un vistazo al cuadrado negro sobre fondo blanco de Malévich y cuando sepas qué representa me dices si eso es neutral. Al cuerno con la verticalidad. Vivan los angelotes trompeteros.

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5
Dic
2008
O jugamos todos...
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Desde lejos he seguido las últimas noticias de los gudaris esos que se dedican a liquidar gente en España desde tiempo inmemorial (y por no se sabe qué extrañas razones, son justificados intelectualmente por unos cuantos desde sus poltronas). Nadie se ha enterado, prácticamente, fuera de España. Nadie sabía nada aquí, donde ahora me encuentro. Y sólo los españoles hemos seguido con más o menos interés a esa suerte de plañideras vergonzantes en que se convierten los políticos cuando se cepillan a uno, esos gudaris, por la espalda o de lejos, que suele ser lo habitual. ¿Qué quiere decir esta cosa? Que cuando se cargan a uno sólo nos enteramos los de siempre. No tiene repercusión mundial, a pesar de lo que crean estos salvadores de la patria. A la mayor parte de la humanidad les importa un auténtico rábano si se va a hacer el AVE en Vascongadas o no (uy, cómo suena Vascongadas de raro, aunque creo que es aún política y lingüísticamente correcto). Creo que no les vendrá nada mal (como bien nos ha venido a los que venimos en Valladolid) y dudo que la visión de esos bicharracos pueda invocar especial penetración en la realidad (no AVE porque nosotros sabemos que ser cosa mala de hombre blanco). ¡Qué desastre! Parece mentira que en pleno siglo XXI…, ¿o no? ¿Cuántos intereses no se ocultarán detrás de lo que toma la forma de un conflicto político? Siempre estuve convencido (por inducción de las experiencia históricas) de que las soluciones políticas vienen después. Primero hay que hacer justicia. Y o jugamos todos o tiramos la baraja por la ventana (¿o no era así?).

 

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4
Dic
2008
Pecados no tan originales
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En Polonia (bueno en la parte que conozco, no quiero generalizar) hay crucifijos, vírgenes y santos por todas partes. Frailes, monjas, curas y demás andan con sus vestiduras talares con toda normalidad. No, no, no quiero decir que el “modelo” sea exportable a España ni a ninguna otra parte. Cada lugar tiene sus peculiaridades, su cultura y su historia, escrita o no. Pero siempre pueden tomarse referencias para pensar la propia identidad. El otro día aparecía en el País un señor que pedía la retirada de crucifijos, de todos los símbolos religiosos, porque le recordaban una sangrienta dictadura bendecida por la Iglesia. Sin matices. Supongo que lo siguiente que pedirá (si cabe seguir la lógica) será que se derriben los pantanos, se disuelva la Guardia Civil y, como último paso, la Seguridad Social, que también estuvieron en connivencia con el anterior régimen. Cuando todo se mezcla, no se llega a ninguna parte (aunque parezca que sí). Aquí, para los polacos, según escucho, las referencias religiosas expresan, precisamente, la lucha por la libertad bajo un régimen que hacía buena casi cualquier otra cosa. De todos modos, parece que entre las generaciones más jóvenes no hay grandes polémicas: el pasado actúa como parte del presente y no como motor del presente, que parece que es lo que pasa en España. Y hay tal cacao de historias que cada quien, viendo cómo la que considera que no es verdadera (porque a él la fiesta le fue de un modo bien distinto) se impone en según qué ámbitos, sufre como un torero. Desde luego, no se puede hipotecar a las generaciones venideras con los pecados de las anteriores, al menos no para la eternidad. Y no tiene sentido quitar el pecado de nuestro padre Adán para generar un nuevo pecado original (de hace 70 años) que nos toca a todos los españoles que no lo enunciamos. Cui prodest?

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2
Dic
2008
Utzon
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Aunque era menos conocido que cualquiera de los arquitectos que están en el candelero hoy, diseñó el que para mí es el edificio más importante (y más bello) del siglo XX. Se llamaba Joern Utzon, y seguro que su nombre no le suena demasiado. Mantuvo una relación de amor-odio con su creatura, a la que nunca vio ni quiso ver terminada, salvo, supongo, en fotografía. Y lo que hizo fue la ópera de Sydney, quizá el edificio más emblemático de Australia, situado en una de las bahías más bellas del mundo, y, sin duda, una de las razones que hacen de Sydney la ciudad más visitada del continente. Los que tienen la suerte de verlo de cerca cuentan que no hay dos perspectivas iguales de ese edificio que parece desafiar las leyes de la mecánica (los ingenieros se las vieron y se las desearon para llevar a cabo lo que no eran más que unos bocetos geniales sobre un papel de estraza) y que, al estar recubierto de un material cerámico, refleja la luz de una manera única (o de mil maneras únicas). Y quizá ahí esté la grandeza del arquitecto, en que plantó su semilla, y a otra cosa, mariposa. Ya está, y es irrepetible. Frente a los Gehrys, que proliferan por el mundo como setas (visto el Guggenheim de Bilbao, por poner un ejemplo, vistos todos), no hay Utzons, sino que sólo hay la ópera de Sydney (independientemente de que hiciese otros trabajos). Y eso nos devuelve la idea del arte único, encantado, rodeado de una aura que nos dice “merece la pena que vayas a verlo”. Justo del modo opuesto a lo que nos dice el premio Turner que han entregado hoy, que nos susurra al oído: “ni se te ocurra abandonar tus ocupaciones cotidianas, por tediosas que sean, para venir a verme”. Porque no todo es igual y la historia se construye y se enriquece con estas desigualdades.·

 

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