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Sixto Castro Rodríguez, OP

de Sixto Castro Rodríguez, OP
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26
Dic
2011
Cosas nuevas hasta en la lógica
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Y así, para terminar el año, algo del argumento ontológico, que jamás ha llevado a nadie a creer o a dejar de creer en función de que lo encontrase válido, plausible o simplemente un juego de palabras. Da que pensar, por eso grandes cabezas se han dedicado a él, si bien cabe comprender también, que su sola mención en los circuitos corrientes de lo que “se” habla, “se” piensa o “se dice” es de lo más intempestivo. En fin, que ?continuando el debate del otro día? el final de la Nueva historia de la filosofía occidental de Kenny, termina “riñendo” a B. Russell por haber dicho que “como resultado del análisis del concepto de existencia, la lógica moderna ha probado que este argumento es inválido”. Kenny cita a Plantinga, que lo ha vuelto a poner en la palestra y al que también le han dado palos por todos los lados, pero no es fácil de vencer el profesor de Notre Dame. Kenny dice: “la rehabilitación del argumento por parte de Plantinga sirve como un aviso saludable del peligro que aguarda a cualquier historiador de la lógica que declare que una cuestión filosófica está definitivamente cerrada”. No hay que olvidar que el mismo Kant afirmaba que la lógica había quedado establecida de modo definitivo por Aristóteles…y no ha llovido poco desde entonces. En fin, ahora que nos acercamos al fin (del año, espero que no del mundo, aunque 2012 nos va a dar cháchara sobre el tema día sí día no) conviene recordar que la novedad entra con potencia inusitada cuando uno menos se lo espera, hasta en la lógica y en la ontología. Pues si, desde el Génesis hasta el Apocalipsis, pasando por Isaías, todo el tiempo se nos recuerda el “hago nuevas todas las cosas”, ¿vamos a despistar (que no perder) la esperanza? Ni por asomo.

 

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24
Dic
2011
Sólo susurro
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Sólo dos palabritas para desear una feliz nochebuena y una gran navidad a todos los que se acercan de vez en cuando por allá. No por muy repetidos los mensajes que habitualmente nos intercambiamos en estas fechas dejan de ser necesarios. A veces resulta que lo más necesario es lo que más se repite, curiosamente. Pero no me voy a ir por ese ramal. Esta noche cantaremos la calenda y se nos recordará que en el culmen del tiempo aconteció el evento de la Natividad. No hay que buscar signos históricos especiales para que el culmen del tiempo sea el culmen del tiempo. De cosas especiales nos saturan los noticiarios y los centros comerciales ?o los partidos del siglo, ay? cada diez minutos, que generan su culmen particular. El culmen del tiempo, la mejor noticia de toda la historia, pasa como la brisa para Elías. Ni terremoto ni tormenta. Susurro. Pasa y pasando se queda sin que se note, como no se nota casi nada de lo que nos constituye hasta que nos falta, que, entonces, es su ausencia la que se hace presente. Pues bien, hoy es la celebración de la presencia presente, con mayúscula. Sin ruido. Sólo susurro. Feliz navidad.

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18
Dic
2011
Como si nos fuesen a juzgar
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Pues sí, hace 500 años exactamente (día arriba, día abajo) del sermón de Montesinos que daría paso a infinidad de cosas que afectarían a todo el mundo conocido. Seguro que ni Antón de Montesinos ni su comunidad preveían las consecuencias de su sermón, la obra de Bartolomé de las Casas o la síntesis de Francisco de Victoria. De ahí la importancia de lo que uno hace. Montesinos y Las Casas se hacen grandes uno otro. Montesinos hace posible a Las Casas y Las Casas, a su vez, vuelve sobre Montesinos y le da un puesto en la historia, le hace necesario. ¿Acaso no tienen ánimas racionales? No deja de ser llamativo que esas preguntas, pronunciadas con “parresía” sigan siendo actuales. A toro pasado todo es fácil y yo hubiese hecho lo mismo, seguramente hasta escribir el Quijote si hubiese nacido en el siglo de Oro español. Pero sé que, antes de que pase el toro, si puede decirse así, nada está escrito y nada está dado. El sermón está ahí(gran pieza de pensamiento, de retórica y de verdad) y las glosas son infinitas. No seré quien las iguales. Sólo pensaba recordar que la grandeza de algo suele ser una obra colectiva, tanto en el momento (la comunidad de la Española) como a lo largo del tiempo. Seguramente por eso es tan bueno vivir la vida como si los que vienen después nos fuesen a juzgar (y lo harán, de eso hay pocas dudas). Y muchos lo siguen haciendo, aún en la Española.

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15
Dic
2011
La fiesta danzada
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A punto de llegar las navidades, surge de nuevo la pregunta sobre qué celebramos. Lejos de mí ponerme homilético o nostálgico, sólo un poco filosófico, siguiendo unas iluminadoras reflexiones que Giorgio Agamben sugiere en su último libro (creo), titulado “Desnudez”. Entre otras cosas, en él trata de nuestra incapacidad para celebrar las fiestas. Repetimos gestos que nos han enseñado, pero bailamos sin escuchar la música, dice, tomando prestada la expresión de otro filósofo. De hecho, hoy me ha llegado una felicitación institucional en la que viene impreso, como tema, un edificio. Y yo me pregunto, ¿qué tiene esto que ver con la navidad, o con el solsticio de invierno, que dicen algunos? La fiesta es una cosa seria (precisamente por ser divertida) que ha caído en un cierto descrédito de repetición inane. Salir de fiesta equivale a salir los sábados (o los viernes, o los jueves…) y el lenguaje refleja la comprensión que una sociedad tiene de sí misma. Se va de fiesta para…, mientras que en la fiesta “clásica”, “tradicional” lo que se hace, que es equivalente a lo que se hace cada día, se despoja de sus urgencias cotidianas: ropa nueva que no sólo viste, comida especial que no sólo alimenta, se trasnocha, pero no sólo para trabajar o acabar algo, se baila… ¿Y hay algo más gratuito que el baile? O bien convertimos todo en especial (que equivale a la eliminación del contenido del término) o bien detestamos todo lo especial por un deseo de normalización avasalladora. Yo me quedo con el “me desataste el sayal y me has vestido de fiesta” del salmo 29. Vaya si sabía lo que era la fiesta aquel que cambió su luto en danzas: bailó siguiendo la música. Ojalá.

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9
Dic
2011
El Aquinate, Russell y Kenny
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Bertrand Russell, en su Historia de la filosofía occidental, sostiene que “había poco del verdadero espíritu filosófico en Tomás de Aquino: no podría, como Sócrates, seguir un argumento dondequiera que le pudiese llevar, dado que conocía la verdad por adelantado, declarada en la fe católica. El hallazgo de argumentos a favor de una conclusión dada por adelantado no es filosofía, sino una súplica especial”. A esto Anthony Kenny, que no oculta su pasión por el Santo, en su Nueva historia de la filosofía occidental, le responde que no es una acusación grave contra un filósofo que busque buenas razones para aquello en lo que cree. Y le pone el ejemplo de Descartes, sentado junto al fuego con su bata y buscando razones para juzgar, comprender o verificar que, en efecto, eso es lo que estaba haciendo, estar allí sentadito al fuego. Y le llevó bastante tiempo y bastantes páginas. O el mismo Bertrand Russell, al que, no sin sarcasmo le achaca Kenny que “gastó mucha energía buscando pruebas de lo que ya creía: los Principia matemáticadedican cientos de páginas a probar que 1 y 1 suman 2”. La diferencia esencial no es qué se busca, sino qué se considera lícito y encomiable buscar y de qué manera: empezando de cero (Descartes, Russell) o pensando que a lo mejor los otros también tienen razón (el Aquinate).

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7
Dic
2011
El mundo real
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Leía en un suplemento que ciertos viajeros que viajan en un tren bastante elegante, cuando vuelven al “mundo real”… y lo que sigue. Una frase tan tonta, que todos usamos de vez en cuando, encierra todo un mundo de ontologías y cosas de ese cariz. Lo real es lo que hay, las cosas tal como son. Y lo que es es y no puede ser que no sea. Ya los griegos discutieron estos líos y, en la lejanía del pensamiento, trataban de dar solución a estas cosas que para muchos son evidentes. No, no lo son. “Lo real” es un nombre para algo que no sabemos exactamente qué es. Pero aunque no lo sepamos, tiende a identificarse con la furia, la envidia, la dureza, el desánimo, la lucha, el desprecio… y las colas de los aeropuertos y estaciones de autobuses. El bienestar, el disfrute, la amistad, la belleza, la justicia ya no parecen pertenecer al mundo real, sino al mundo de ficción. Y esto es sumamente peligroso, porque “lo que hay” y “lo que es” es lo otro. Y ahí se enredó Parménides y enredó a unos cuantos (seguro que no estaba pensando en mercados, primas de riesgo ni corruptelas políticas, pero…). Lo que es tiene mucho que ver con lo que hagamos de ello. Si uno no se detiene ante el apaleado, éste no “es” un ser humano, sino una estadística. Sólo pensaba sobre el “mundo real” que vamos configurando.

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3
Dic
2011
Noli timere
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En las vísperas de ayer el segundo salmo era el 45, la convicción de que no hay razón para tener temores “metafísicos”. Y bien traído está ahora que cada día nos desayunamos con infinidad de noticias, primas, bolsas, ataques y demás cosas cuyo segundo nombre es “miedo", un nuevo jinete del Apocalipsis que va a resultar más lesivo que los tradicionales. Para nuestra generación, mayormente cinéfila, el referente de que “no se puede vivir con miedo” es Blade Runner, donde los replicantes viven así, porque tienen una obsolescencia programada que les impulsa a acudir a sus “creadores” para tratar de evitarla, aunque quizá, en realidad, sea para preguntarles por qué, como Job, si bien la respuesta siempre se les hurta. Pues bien, salmos, evangelios, cartas paulinas son las que están detrás de ese “noli timere” tan constitutivo de lo cristiano. Un buen amigo presentaba el otro día un gran libro en el que desarrollaba su tesis de que tener esperanza es, en realidad, equivalente a tener miedo. Pero yo no estaba de acuerdo: en el infierno de Dante se abandona la esperanza, no los miedos, que seguirán. De este modo, ne timeas, aunque los montes se desplomen en el mar…

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24
Nov
2011
San Melchor y el otro modo
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La obra de C. S. Lewis "Los milagros" se cierra con una advertencia: “milagros y martirios tienden a juntarse en las mismas áreas de la historia; áreas que naturalmente tenemos pocos deseos de frecuentar. Te recomiendo muy seriamente no desear ninguna prueba ocular, a menos que ya estés totalmente cierto de que no va a ocurrir”. Esto viene a cuento de la festividad de hoy. San Melchor de Quirós y demás compañeros mártires. Recuerdo que, tal día como hoy, hace ya algunos años, el hebdomadario leía las actas del martirio. Y, desde luego, no es un territorio por el que uno quiera deambular. No se trata de personajes de hace 2000 años, sino de hace poco más de un siglo, ante los que, si uno no se deja escorar por las olas del qué dirán, hay que quitarse el sombrero. Si hubiese gente de ese calibre en las diversas áreas de la vida social, económica, política, etc., etc., la vida sería, sin ningún género de dudas, bien distinta. Pero Lewis mete en el mismo saco los milagros. Si uno está convencido de que lo que hay "es lo que hay" y no puede ser de otro modo, ha de llegar necesariamente a la convicción, como señaló Leon Bloy, de que lo que hay es lo adorable. Y no, definitivamente no. Un componente de la vida religiosa o de la religión, sin muchos calificativos, es la convicción de que las cosas pueden ser de otro modo, y en ocasiones, que las cosas deben ser de otro modo. San Melchor y demás compañeros pululaban por ese “otro modo” de las cosas que, por desgracia, algunos no tenemos deseos de frecuentar. Es una constatación… que tiene algo de plegaria.

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22
Nov
2011
Gratitud
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El sentimiento de gratitud es bueno para la salud. Eso nos cuenta hoy el New York Times.Se trata de algo que seguramente saben todos los terapeutas, desde el punto de vista teórico, y las personas agradecidas, desde el punto de vista vital, que es más vital que el teórico, valga la explicación. El hecho de ir por la vida agradeciendo la misma existencia, considerando dones las cosas que acontecen, no sé, prestando atención agradecida y graciosa a los hechos de la vida cotidiana… cambia las cosas. El estudio conecta también esto con la actitud religiosa, lo cual no es nada nuevo. La religión, para Tomás de Aquino, dista de ser una forma de alquimia o un engranaje de obligaciones: es la forma suprema de gratitud (Summa Theologiae II-II, q.106, a.1 ad1). Es agradecido quien considera que todo es gracia y la mayoría de las cosas importantes son impagables. Y así lo dice este chiste del New Yorker: las mejores cosas de la vida son gratis; las peores cuestan 19.95. Ah, y eso no simplemente cambia cómo vemos la cosa: hace las cosas nuevas, lo que es bastante distinto.

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20
Nov
2011
Four lions
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Una película reciente, bastante divertida, “Four lions”, es una especie de sátira que tiene en su punto de mira el fundamentalismo (islámico, en este caso). La verdad es que trata un tema delicado sin perder el sentido del humor en ningún momento, lo cual es bastante difícil en esta época en que todo el mundo sabe de qué se pueden y se debe reír uno…, bueno, en realidad, de qué se puede y deben reír los otros. En fin, en un determinado momento, dos de los que se van a inmolar discuten a la vista del otro, quizá el más radical de los tres, y éste viendo que uno de ellos está a punto de convencer al que duda, le dice: sólo está siendo amable. Y siendo amable no se gana un debate. El otro le responde: no, estoy siendo racional. A lo que el duro del asunto le espeta: con razones no se gana un debate. “No way”, apuntala. Y esto que parece tan anti-intuitivo, y nos hace reír a mandíbula batiente encierra una buena verdad. Y es que el resultado del debate no siempre depende de cómo se argumente ni de las razones que se den. Alguien tan poco sospechoso de complacencia con el enemigo es Schopenhauer, que, buen conocedor de la retórica, recomendaba utilizar las armas “racionales” que se tuviesen al alcance de la mano para aplastar al otro. Y si uno puede colar un argumento falaz, hágalo. Y si tiene que mentar a los antepasados del contrincante para sacarle de sus casillas, bienvenido sea el giro, todo por el bien de la victoria. Pues bien, cada día escuchamos argumentos racionales que circunscriben lo que se considera racional (lo cual también darçia para pensar otro rato). Y a pesar de eso, de que los reconozcamos como tales, no nos invitan a actuar. Parece que hay algo más que orienta nuestra vida que el argumento, que es fundamental, pero no es todo el fundamento. En fin, “four lions” es una divertida película para una tarde de domingo (o de lunes…)

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