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Nov2015Homo sum, eso parece claro
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Nov
Uno se asoma a las “redes sociales” ?quizá se llamen así porque te atrapan, da que pensar? y ve que hay tortas para todos. Para los terroristas, cómo no, y para los franceses. Para los occidentales y para los del medio Oriente. Para los fríos y para los que se calientan. Para los que ponen la bandera para solidarizarse con Francia y para los que no. Obviamente, cómo no, para la religión. Seguramente sea uno de los fenómenos humanos más complejos, con más manifestaciones culturales, fenomenológicas, históricas y todos los adjetivos que usted quiera poner, y muchos se ven obligados a liquidarlas, a todas, en 140 caracteres. Sin duda, hay muchas razones en críticas específicas a situaciones específicas, pero el descrédito total de la religión al que parecen abonados algunos intelectuales no debería tener demasiado recorrido, valga la redundancia, intelectual. Las religiones o las no-religiones pueden, en la apariencia, producir los mismos efectos. No hace falta ser religioso para ser un asesino, como no hace falta no serlo. No hace falta ser ateo para ser el mayor humanista, ni hace falta no ser ateo. Homo sum. Y de ahí parte todo. Cuando se dice que quien no teme más que a Dios es capaz de cualquier cosa, se entiende que Dios es una “cosa”, una idea, un concepto, o lo que sea, que no tiene nada que ver con el ser humano. Y precisamente, las religiones postulan justo lo contrario, a diferencia del concepto que de ellas han forjado algunos pensadores. Pero homo sum, y cada quien recibe lo que ha de recibir según su conformación humana. Si eres un asesino, es posible que la religión te haga más de lo mismo, pero tampoco es necesario. Y si eres un santo, ídem. Ahora bien, para eso hay que creer, aceptar o postular que hay algo así como una naturaleza humana, y contemporáneamente eso está “demodé”. Hoy parece que somos una nada sometida a fuerzas externas de múltiples calibres. Me acuerdo de aquello de gratia non tollit naturam… O de aquello de quod natura non dat… Muchos latines, sí. Y mucho pensamiento en ellos…
Algunos filósofos se regocijan cuando algunos pensadores decretan el fin de la religión y la teología como pensamiento anejo, y no leen en la línea siguiente que en el mismo saco va la filosofía. Por eso digo que en este barco vamos todos y si uno se salva o bien lo hace sacrificando parte de su esencia (si la filosofía deja de ser lo que es para convertirse en una glosa o nota a pie de página de, por ejemplo, la ciencia, o la teología se convierte, como decía aquel, definitivamente en una rama de la literatura fantástica) o bien no se ha enterado de que en realidad ya murió en la escena anterior y sigue caminando sin darse cuenta de que ya está muerto. No puede ser que una persona culta de nuestra época no sepa quién es Abraham. Crea o no crea. Salvo que se convierta en una rueda de un engranaje. Y ahí, filosofía y religión van de la mano. Y no es cosa de la parroquia...