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Sixto Castro Rodríguez, OP

de Sixto Castro Rodríguez, OP
Sobre el autor

24
Nov
2009

¿Cómo se traduce esto?

2 comentarios

Estaba escuchando una entrevista a un ex-obispo que nos cuenta cosas más o menos entretenidas, y la pobre traductora, ante la palabra Gospel, se bloquea. ¿Qué será eso? Lo más probable es que no la haya escuchado muchas veces, y seguramente los traductores españoles a otras lenguas tampoco sabrán muy bien cómo se dice “evangelio”, ya que hay términos que son cada vez menos utilizados. Pero, mujer, podías haber imaginado que un obispo iba a decir determinadas palabras, un poco de picardía. En cualquier caso, hay una reconfiguración de la cultura, de eso no hay duda y eso se nota en el lenguaje. Apocalipsis nos suena no a un libro, ni a una revelación, sino a un follón de mil demonios en que no quedará títere con cabeza, según dicen, en el 2012, que ya son ganas de poner fechas. El otro día escuchaba a un comentarista, al que yo creía hasta ese momento bastante culto, decir que la Iglesia había ido cambiando el Credo según sus conveniencias. Madre del amor hermoso: seguramente será lo único que no se ha tocado desde el siglo IV (con la excepción del filioque) y va y nos lo clava como ejemplo. En todo este magma nos encontramos hoy, con un evidente interés por lo religioso, sea para comprenderlo, vivirlo, o sea para desautorizarlo, con muchos datos, pero a veces da la impresión de que poca reflexión hay alrespecto. Saber todos los hechos de la historia de la Iglesia, por ejemplo, no nos convierte ni en mejores cristianos ni en mejores críticos, si no se piensa y uno se deja llevar por lo que toca. Es el “se” de Heidegger: se dice, se hace, se habla, pero nadie dice, nadie hace, nadie habla. Voy a seguir escuchando la trayectoria sinuosa y errabunda de monseñor Milingo, a ver qué piensa de todo esto 

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1
Martín
25 de Noviembre de 2009 a las 11:21

Hace 35 años, en Suiza, una profesora de alemán de un colegio francés salía indignada de su clase. Era una monja. Se encontró conmigo y se desahogó. El problema era la palabra virtud, que las chicas no sabían como traducir al francés. Cuando ella lo hizo, la sorpresa fue mayúscula porque las chicas le preguntarón: ¿y eso qué es? Evangelio, virtud. Ambos casos son significativos de lo que tú dices: la reconfiguración de la cultura, que se nota en el lenguaje. Saludos fraternos.

2
entós susurrante
26 de Noviembre de 2009 a las 13:11

A la vista de cómo andamos en la actualidad en cuanto al dominio de términos “abstractos”, muestra muy clara, en efecto, de por dónde vamos en nuestras sociedades, busquemos lo provechoso de esta situación y propongamos que quienes vamos aprendiendo a hablar (no incluyo a los “veteranos”) con un vocabulario cuyas palabras apuntan a lo "trascendental" (lo pongo entre comillas para no tener que explicar a qué me refiero con eso, así, ante cualquier crítica, díría muy sofísticamente que no me refería a ese sentido), lo exhibamos sin prejuicios en todos los foros que podamos. ¿Que nos encontramos con alguien que no sabe lo que es "evangelio" o "virtud" -como cuenta Martín-? Mejor, así nos obligamos a explicar lo que es. Y como lo que llega de verdad al corazón humano es el “léxico” de nuestras obras, enseñemos desde la “praxis” y esperemos a que nos pregunten: “¿Y eso que practicáis, cómo se llama?”. Seguro que de esa forma las personas no olvidarán nunca esos significantes que tanto nos ayudan a conformarnos como humanos en cuanto a “animales lingüísticos” que somos.

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