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Sixto Castro Rodríguez, OP

de Sixto Castro Rodríguez, OP
Sobre el autor

3
Feb
2017

El humor del católico

1 comentarios

Ayer vi este pequeño fragmento de un programa de televisión norteamericano, en el que el entrevistador, Stephen Colbert, debate con un actor sobre el ateísmo de este. Colbert es un católico que no tiene problema en confesarlo, y es un tipo muy divertido. Y ahí quiero llegar. Habitualmente se asocia la religión con la seriedad, las caras largas y los miembros trémulos. Supongo que se aplicará en muchos casos, como se aplicará a muchos devotos del Atlético Marimberiro Club de fútbol o algunos de los miembros de la sociedad cervecera de Lovaina. Pero no es una propiedad necesaria de un tipo religioso, ni algo que le distinga de la gente secular, que, por contraposición, sería definida como gente risueña, satisfecha y sin temblor pasional alguno. Por ahí tengo un artículo científico que defiende que las personas religiosas no se llevan bien con el humor. No le pongo comillas a científico, porque cumple todos los criterios para serlo. Pero está errado. Mi experiencia (ah, tú experiencia –dirá alguien– frente a un artículo científico… Pues sí, así de limitada es) es que los católicos (como un subgrupo de las personas religiosas) en general son bastante más risueños y dados a habitar en ese espacio del humor que el público en general. O al menos tanto. Stephen Colbert es una prueba de ello. No habrá espacio donde la gente habite más en ese humor comparable a la vida dominicana, créame, desocupado lector. Así que concluyo, experiencia contra artículo, que no hay nada en lo religioso que nos aleje del humor. Al contrario, ambos nos ponen en ese espacio límite donde uno toma conciencia de su propia pequeñez… Hasta el supuestamente triste Kierkegaard los hacía habitar en espacios próximos.

Una cosa más, Stephen Colbert. Ha sido un movimiento erróneo por tu parte concederle que la pregunta "por qué hay algo y no más bien nada" se puede reducir a la pregunta "cómo hay algo y más bien nada". Es un error de primero de dialéctica. Pero en fin, la cosa es reírse. Qué católico es. 

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1
anónimo
4 de Febrero de 2017 a las 18:56

Es curioso que el agnóstico, cuando pone la carga de la prueba en el creyente, nunca especifica qué tipo de prueba es la que necesitaría para aceptar la existencia de Dios. Si profundizara en ese camino tal vez descubriría que, antes que nada, tiene revisar su manera de concebir a Dios.

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