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Sixto Castro Rodríguez, OP

de Sixto Castro Rodríguez, OP
Sobre el autor

20
Nov
2019

Lo pseudo

1 comentarios

Siempre me ha llamado la atención cómo algunos filósofos desdeñan las preguntas más puramente filosóficas como pseudo-preguntas, es decir, como frases que tienen la forma de pregunta pero que, en realidad, no lo son, porque no admiten respuesta. Así, al que las hace le acusan de “pseudo-algo” y con un ademán despectivo envían la pregunta al cesto de la ropa sucia. Pero la ropa sucia hay que lavarla, si no acaba gritando desde su canasta. A veces comento este asunto a los alumnos que están despistados estudiando cosas en filosofía que les asemejan a gramáticos, ingenieros lingüísticos o estudiantes de estructuras de conocimiento… para que lo comparen con aquello a lo que piensan sus amigos que dedican su tiempo al entregarse a la filosofía, es decir, reflexiones sobre quiénes somos, a dónde vamos, si tiene sentido la vida, si existe Dios, si tiene sentido obrar de un modo u otro, etc. Estas cuestiones no aparecen más que tangencialmente, si hay suerte.

Una de las preguntas que más suelen despreciarse con un sofisma barato es aquella que inquiere por qué estamos aquí. Siempre hay alguien que dice, en un razonamiento circular, que si la vida no hubiese ocurrido no estaríamos aquí para preguntarnos por ella, por lo que lo que nos parece una enorme casualidad o un milagro, según quien lo interprete, se reduce a algo así como un dato sobre el que no cabe preguntarse. Thomas Nagel, en su obra La mente y el cosmos,señala que no tiene sentido la observación de que si la vida no hubiera ocurrido no estaríamos aquí para preguntarnos por ella. Para él, no se muestra que algo no requiere explicación señalando que es condición de la existencia de uno. “Si pido una explicación del hecho de que el aire esté presurizado al nivel del mar en un avión transcontinental, no es respuesta señalar que si no lo estuviera estaríamos muertos”. Queda el porqué (y el para qué). Sin embargo, esa causa final, formal, ha quedado abandonada en la filosofía y en el pensamiento en general, que solo acepta causas eficientes. Aun así, uno tiene derecho a seguir preguntando y preguntándose y huyendo de aquellos que le dicen que las preguntas más fundamentales son pseudo-preguntas. Cuando lo real queda catalogado como pseudo-real, es lo realmente “pseudo” lo que ocupa su lugar. 

 

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1
María Gómez
12 de Diciembre de 2019 a las 10:59

Me gusta tú aguda observación.
Gracias. A los que preguntamos por todo, se nos califican de ingenuos y de tontos. Dicen preguntamos sobre lo que es ovio. No entienden que cuando preguntamos sobre lo ovio, estamos inquiriendo una respuesta más allá de lo que es ovio. Y a esto le llaman ganas de meterse en elucubraciones inútiles.
Y lo que no sabemos filosofía bajamos la cabeza avergonzados. Aunque sigamos sintiendo el latido de la respuesta que desconocemos.
Salud

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