Soy fraile dominico, nacido en Cangas del Narcea (Asturias) en el feliz año de 1970. Soy doctor en filosofía y bachiller en teología, además de titulado en órgano. Soy profesor de estética y teoría de las artes y de teodicea del departamento de filosofía de la universidad de Valladolid. Soy profesor invitado en la universidad alemana de Bayreuth, a la que acudo todos los años. He publicado tres libros, y diversos artículos de filosofía en diferentes revistas. Dirijo también la revista de filosofía Estudios Filosóficos.
De más está decir que me gusta leer (¿a qué filósofo no?) y la música, sobre todo la polifonía española del Renacimiento y toda la música de órgano (deformación profesional), aunque no le hago ascos a contemporáneos como Arvo Pärt. El cine es otra de mis pasiones. Y tengo la suerte de viajar mucho a congresos, conferencias y cosas por el estilo, lo que me ha permitido conocer diversos países. Aquí estoy para servirles.
Leyendo un periódico de hoy me he encontrado con una galería de imágenes que, puestas en el mismo recuadro, no dejan de sorprender a cualquiera que tena ojos para ver. Por una parte aparece un soldado consolando a una mujer en Georgia y, por otra, los legados de una serie de países, que van a ¿arreglar la situación? No parece que la situación les incomode demasiado. No digo que tengan que viajar en el gallinero del avión (como hace el 99% de la población) ni que tengan que poner cara de filósofo contemporáneo que parece un Atlas soportando el peso del universo sobre sus cansados hombros. Pero algo más de decencia y menos repanchingueo no vendría mal del todo. Cualquiera diría que van a los toros de Peñafiel a pasar la tarde.
Y, mientras buscaba esas fotos en la red, que me incomodan grandemente, me llegaba un correo muy divertido, en el que, entre otras cosas, se me adjuntaba el chiste de una señora que se preguntaba algo así cómo qué pasaría si en los próximos cuatro años no tuviésemos presidente. Creo que poca cosa. Por mucho que los sabios de la cosa me cuenten que nos gobiernan unos genios (no sólo en España, sino en el ámbito cósmico, aunque, al decir de los consejeros áulicos nosotros tenemos el mejor de los gobiernos posibles), estoy convencido de que hacen más bien poco y que su falta no sería excesivamente dañina ni lesiva. ¿Anarquía? En absoluto. Simplemente, ¿por qué no buscar otra cosa, aún no imaginada (por eso no sé cuál)? ¿Qué tal cuatro años sin gobierno a ver qué sale? Desde luego, las imágenes de los poderosos son de lo más desazonantes. Será el verano.