Abr
Humanidad de la semana santa
0 comentariosNo sé si gustará o no, pero no hay duda de que la obra de Andrés Serrano “Piss Christ” no deja a nadie indiferente. A mí me pareció estéticamente preciosa, hasta que comprendí que el título hacía referencia al contenido de la fotografía, un Cristo sumergido en orina. Nunca ha dejado de estar de actualidad, porque allá donde se ha expuesto ha provocado polémica. Los detractores dicen que es una falta de respeto, quizá una blasfemia. Los defensores, el artista entre ellos, hablan de la representación de la encarnación hasta sus últimas consecuencias: todo lo humano ha sido asumido y salvado, no sólo el intelecto o la acción. “Todo” incluye absolutamente todo lo humano, hasta lo que desechamos. Pero no está tan lejos de nuestros Cristos barrocos. Muchas veces me paso un rato contemplando el de Gregorio Fernández que luce en San Pablo, y el realismo es tan aterrador, que si no supiese que es de madera, pensaría que se trata de un cuerpo real… ¿Sería admisible un cuerpo real en lugar de la talla de Gregorio Fernández como objeto de culto? No tardando mucho se propondrá, sin duda. En cualquier caso, esto me ha recordado la imponente humanidad de la cruz, que costó siglos aceptar a los cristianos. El de Juan de Juni que preside San Pablo de Valladolid hace pensar sobre ello: atroz y sublime, las dos caras de la vida humana que se ponen en juego en estos días. Felices y meditativas jornadas.