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Blog Bitácora Véritas

Sixto Castro Rodríguez, OP

de Sixto Castro Rodríguez, OP
Sobre el autor

1
Nov
2012
Eureka
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El día de todos los santos, y el de difuntos, que van seguidos y de la mano, nos plantan de golpe todas esas preguntas escatológicas que parece que no podemos ni siquiera hacer, pues no se nos da permiso. Han caído en el terreno de esas obras que algunos libreros acaban metiendo en el nuevo saco de la "metafísica" (donde parece que cabe la reflexión sobre la causa, el tiempo, el ser, los fantasmas, el bienestar personal y el planchado de la ropa, si me apuras). Pero da igual dónde caigan, no podemos evitar hacer esas preguntas. Hasta los grandes filósofos que a lo largo de la historia han considerado que el conocimiento que se puede tener de modo certero deja fuera estas preguntas han admitido que no podemos dejar de hacerlas. Y vaya si las hacemos. Si no que se lo pregunten a Unamuno, escatológico por los cuatro costados y temeroso de esa eternidad de quietud, contemplación y aburrimiento. Algo de esto sabían Platón y Plotino, pero a ellos no les planteaba problema alguno, porque entendían el final como la consumación de una búsqueda. Cuando uno alcanza aquello por lo que ha suspirado toda su vida, ya no queda resquicio para el anhelo. El apetito se aquieta. Y así lo vivían los antiguos y medievales y es lo que cuentan Agustín y Tomás. Y así podría entenderse que cuando uno encuentra a su media naranja, la mitad de su alma, aquello que le completa, se acabó la búsqueda. Pero nosotros somos hijos de una historia del pensamiento en la que la voluntad ha tomado el mando, y una voluntad que es puro “querer querer”, a la que nada satisface nunca. Por eso nos resulta extraño que alguien enamorado diga que su búsqueda se acabó, o pensar que la bienaventuranza tenga este carácter de encuentro con lo anhelado que aquieta los apetitos. Sí, el lenguaje es raro, pero los estudiantes de filosofía, sobre todo en esa edad en la que están locamente enamorados, saben bien de lo que se habla cuando se habla de esa bienaventuranza (la de los santos y la de los que visten y calzan), ese supremo "eureka". Feliz fiesta.

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26
Oct
2012
El cuerpo
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Ayer salía de un convento, y mientras pasaba por el claustro, olía el incienso que se estaba quemando en la iglesia. Y me preguntaba qué fiesta era, qué se celebraba. Al salir vi la respuesta: un funeral. Si uno asiste a él, no piensa en ello; si lo ve de lejos, tampoco presta atención, pero si pasa al lado de los deudos, seguramente pueda dejar que el pensamiento vagabundee sobre un hecho que todavía a Machado le planteaba bastantes preguntas (no sé si sigue haciéndolo, aunque sospecho que sí). En fin, lo que me vino a la mente es el respeto que el ritual cristiano de difuntos tiene por el cuerpo que se despide. El incienso, el agua, las oraciones, todo simboliza, recuerda y realiza ese carácter sagrado del cuerpo, vivo o muerto. Y eso me hizo pensar en la falta de razón de quienes sostienen que el cristianismo niega el cuerpo, lo maltrata, lo rechaza. Habrá muchos cristianos que lo hagan, sin duda, como los hay que hacen tantas otras cosas. Pero no forma parte ni de la fe ni de la celebración de la misma esa idea un tanto gnóstica, sino justamente lo contrario. ¿Cómo iba a defender tal cosa una religión cuyo dogma central es la Encarnación? Incluso cuando no sabemos muy bien qué hacer, el ritual nos recuerda qué nos cabe esperar… también por medio del incienso.

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18
Oct
2012
La historia de San Gregorio
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Mientras trato de resolver una cuestión que me inquieta desde hace tiempo (¿qué lleva a un chaval de 20 años a coger siempre el ascensor para bajar tres pisos?), encuentro la respuesta, aunque no en forma directa. Fr. Cándido Ániz nos ha hecho entrega hoy de una obra que le ha ocupado varios años y que anuncia como su última obra. Bueno, eso no lo sabe nadie, y quienes conozcan a Cándido me entenderán. Se trata de tres volúmenes sobre la historia del convento de San Gregorio de Valladolid, que recopilan casi todo lo que se puede encontrar sobre el convento que, en esta casa, existió antes del de San Pablo y San Gregorio. Simplemente hojeándolos se da uno cuenta de la cantidad inmensa (pero inmensa hasta límites insospechados) de cosas que los frailes hacían e hicieron, de la pujanza vital, intelectual y religiosa de esta santa casa a la que yo llegué hace ya unos cuantos años, de la cantidad de gente de primera línea que pasó por acá y de los gigantes sobre cuyos hombros los “quasi nanos” que hemos venido después hemos tratado de alzarnos. Supongo que si digo que esa obra es un trabajo de chinos se me entenderá, sobre todo por la actualidad del tema aquí en España. Y tiene tantas virtudes, a primera vista (seguro que le encontramos más una vez que la leamos con detalle) que es difícil quedarse con una. Pero lo voy a hacer: la memoria, el recuerdo de los rostros, los nombres y hasta las corporalidades. Algunos ya no están, otros hemos cambiado de pinta y estamos algo más estropeados (si nos fiamos de las fotos) y de algunos de más allá yo no tenía más que una somera noticia. Es difícil evitar un estremecimiento, siquiera leve, al recordar tanta vida y trabajo que fueron (y de algún modo lo que fue no puede no haber sido) buenos y bellos. Y eso lo ha hecho Cándido, que pasa con bastante amplitud de los 80 y baja las escaleras caminando.

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10
Oct
2012
Llegará la modesta proposición (espero que no)
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Leo en la prensa algo que ha “inquietado” a generaciones de espectadores de cine:  Jack (Leonardo DiCaprio, en Titanic) podría haberse salvado si Rose le hubiese dejado sitio en la tabla. Era un secreto a voces que hubiese cabido y hubiese podido flotar sin hundirse, y ahora unos tipos han demostrado que, en efecto, así podría haber sido. Al menos desde San Agustín (que lo dice expresamente) o si vamos más atrás, desde Aristóteles, sabemos que lo que es un defecto de representación no siempre es un defecto estético o artístico. Que uno pinte un caballo moviendo las patas de una determinada manera en una carrera puede que represente de modo incorrecto cómo el caballo articula ese movimiento, pero no es, sin más, un defecto artístico. Que se lo digan a Picasso. Los guardianes de esta ortodoxia vendrán a decirle que su cuadro de Gertrude Stein no se parece a la modelo, y Picasso seguirá respondiendo: “ya se parecerá”. Nos estamos empobreciendo. En lo económico, es más que evidente. En otras dimensiones, aunque pasa más desapercibido, también. Esto no se puede, esto no es verdad, esto no es creíble, no hay nada que hacer más allá de aquello o, en definitiva, este es el canon, la regla, el umbral que separa lo real (economía real, política real, saber real… que no sé por qué se arrogan ese calificativo deslegitimando todo lo que no sean ellos mismos) de lo irreal. Nada, que Jack no se iba a salvar, fuese como fuese la tabla (que, en este caso, es lo de menos). Y vaya si nos enseña la ficción sobre lo que no es ficción. En todo este maremagnum de medidas contingentes que los políticos hacen pasar por necesarias (y son contingentes, lo sabe cualquier estudiante de primero) me acuerdo de la receta de Jonathan Swift para acabar con la hambruna, en su "modesta proposición". Estoy a la espera de que a algún dirigente se le ocurra ponerla en práctica y eso sí me inquieta, bastante más que las dimensiones de la tabla.

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7
Oct
2012
Panteísmo
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Quizá para conmemorar el día del Rosario (que también recuerda una batalla), el País trae un artículo de opinión sobre el panteísmo, que es otro elemento que siempre se olvida en el debate entre teísmo y naturalismo (hay un montón más, pero es más fácil enfrentar a dos sabiendo que, en realidad, para muchos ni siquiera dos hay). No sé si está muy bien descrito el panteísmo spinoziano en el artículo (bueno, en realidad no lo está.). En todo caso, aparece, de nuevo, la cuestión del mal como pregunta: Dios tendrá que explicarnos. Como si eso sirviese de algo, como si la respuesta atenuase algo el dolor y el sufrimiento… La respuesta es x. Está bien. Qué obsesión por la teoría. Explíqueme, déme razón. Sé que me repito, pero en el libro de Job la pregunta viene al principio y la “respuesta” no toma forma formularia. En el evangelio no hay respuestas teóricas: ¿acaso eran más pecadores aquellos sobre los que cayó la torre? No, el sol sale sobre justos e injustos y la brisa sobre buenos y no tan buenos. Y hay un misterio, sí. Es curioso que, a pesar de que algunos hayan defendido que la debilidad del pensamiento teológico radica precisamente en que lo explica todo, en que no hay nada, ningún "estado de cosas" que pueda ofrecerse contra sus tesis, la existencia del mal parece que le confiere de nuevo una cierta licencia epistémica. Y sobre todo, le supone una urgencia práctica. Por cierto, a este respecto, ya van varios programas de "misioneros por el mundo" (creo que es en 13 TV) en los que veo cómo se aplica aquella frase de Ana Karenina, en la que Tolstoi nos decía que todas las familias felices son iguales, mientras que las infelices lo son cada una a su modo. Por lo que veo (y conozco), todos los misioneros son iguales: felices y samaritanos.

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29
Sep
2012
Iconomaquia
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Hace tiempo que asistimos a una iconomaquia de dimensiones espectaculares. Es como la tauromaquia, pero sin toros (al menos toros de verdad). Las luchas dialécticas ya casi prescinden del argumentario y se juegan en el terreno de las imágenes. La prensa, las redes sociales bullen con imágenes que tratan de demostrar de manera inapelable una determinada tesis (como si la imagen cerrase una discusión de una manera inapelable, inalcanzable para el concepto). Las manifestaciones, protestas, contraprotestas y demás de los últimos días prolongan su polémica en esta lucha de imágenes. “Mira esta, que (de)muestra esto; mira aquella, que (de)muestra todo lo contrario”. La cuestión es que todo esto ha acabado socavando la aparente certeza de que “una imagen vale más que mil palabras” y no digamos ya, fuera de nuestros círculos, la idea de “a imagen y semejanza”. No sé cuánto vale una imagen, porque apenas sé qué es una imagen. La cosa no es nueva y ya Platón desconfiaba de las imágenes. Tenía sus razones de peso, entre ellas que algunas imágenes no eran imágenes de nada, eran puros fantasmas. Si llega a nacer en la época del photoshop, de Internet y demás artilugios probablemente hubiese visto cómo sus pesadillas se hacían realidad. La red está poblada de imágenes que luchan por hacerse no sé si con las mentes, pero sí con las emociones de los potenciales receptores (que luego recolocan las ideas en una escala de valor). Y así se juega todo. El asunto es que yo no sé con qué quedarme, no puedo distinguir la verdad de la falsedad en esta lucha de imágenes. Platón lo tenía más claro. Yo estoy bastante despistado.

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29
Sep
2012
Non omnes omnia possumus
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Dicho lo cual (sigo con lo de ayer), todos nos procuramos ciertas “agencias de calificación” que nos permiten atribuir fiabilidad a las imágenes. Al igual que las personas (o los mercados) invierten sus dineros (parece ser) según las indicaciones de esas agencias, yo tiendo a dotar de veracidad a ciertas imágenes según quién las respalde. He visto en la pagían de facebook de la fundación San Martín de Porres que refieren ciertas reflexiones sobre los desahucios (remiten a otra fuente), que a mí me sirven de criterio para distinguir el grano de la paja. Lo mismo me sucede con los informes de Cáritas, a los que concedo toda la credibilidad del mundo, sobre todo porque está más allá de cualquier interés político (de cualquier lucha de imágenes también). Y así, acabamos fiando la verdad de las imágenes a una confianza previa en personas que conforman ciertas instituciones. Los clásicos decían aquello de “non omnes omnia possumus”, no todos podemos hacer todas las cosas. Por eso nos necesitamos unos a otros, incluso para autentificar aquello de lo que nos fiamos.

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25
Sep
2012
Dexter
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En la sexta temporada de “Dexter”, la serie sobre el forense que trabaja para la policía y que, al mismo tiempo, es un asesino en serie, se plantea, finalmente, el problema religioso. Dexter ?los seguidores de la serie lo sabrán? es un buen modelo de “experimento mental” de esos que gustan los filósofos. ¿Qué pasaría si un individuo careciese de cualquier tipo de escrúpulo moral a la hora de matar? Es lo que le sucede a este forense que, por suerte (supongo), tuvo un padre policía que le orientó desde niño a dirigir sus impulsos asesinos hacia los “malos”, de modo que sólo mata a aquellos que han burlado el sistema y que, si bien son judicialmente inocentes, son moralmente culpables (y de asegurar eso se encarga Dexter). En fin, la cosa es que en las primeras temporadas el tema religioso aparece de modo marginal, en forma de pregunta de vez en cuando, de si hay que creer en algo, de si existe algún tipo de justicia profunda, etc. Pero en la sexta temporada aparecen dos personajes profundamente religiosos. Uno es un profesor que quiere acelerar el Apocalipsis, por razones religiosas (una lectura particular del Apocalipsis), de manera que se dedica a matar personas que encajan en su plan. El otro es un exdrogadicto (también exasesino) convertido en pastor evangélico que se dedica a porteger y dar trabajo a los marginales. Al ver ambas descripciones ?bastante certeras y que delinean dos tipos de personalidades que seguramente en muchas taxonomías caerán dentro de "personalidad rligiosa"? tendemos a pensar que sólo uno de los dos es verdaderamente religioso. Quienes consideran que la religión, en general, es una suerte de patología favorecerán al profesor, mientras que los que ven lo religioso como una relación con lo divino, seguramente se queden con el hermano Sam. Da mucho juego.

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23
Sep
2012
No hay respuesta (al uso)
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Hoy me he encontrado en la iglesia con una conocida que se quedó viuda no hace mucho y no ha superado el trance. Supongo que en estas cosas no valen los calendarios ni los indicadores temporales. Ella me decía: “no sé qué hago aquí”. Y después: “no hay respuesta”. Y no la hay, y aunque la hubiese, no serviría de nada. Una respuesta (sea la que sea) no aligera la ausencia. Y eso me da que pensar que quizá el planteamiento en términos de “pregunta-respuesta” no funcione bien. ¿Por qué esto? ¿Qué sentido tiene? Aun cuando llegase "la" respuesta, la pregunta no quedaría respondida. Es un tipo de “pregunta” que no se cierra. Cuando a San Agustín se le murió su mejor amigo, la mitad de su alma, tal como nos cuenta en las Confesiones, él mismo se convirtió, para sí mismo, en pregunta. Si la pregunta es cada uno, no es fácil cerrarla con una frase, una argumentación o una máxima. Lo cuenta perfectamente bien Dostoievski en Los hermanos Karamazov, mediante la figura de la madre cuyo hijo ha sido asesinado. No valen las respuestas al uso, por eso la existencia del mal sigue siendo un misterio para el cristianismo (que no un problema, que se resuelve).

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20
Sep
2012
Una monja recepcionista
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No hace muchos días hice noche en un hotel/hostal en medio de casi ninguna parte. Cuando fui a la recepción me encontré con una monja… como recepcionista. Obviamente, y a pesar de que el hábito hablaba por sí mismo, tuve que preguntarle si era monja (no sé si al resto de la gente le parecía extraño, pero a mí no me parecía lo más habitual). En efecto, y así, preguntando (la extrañeza o el asombro es lo que nos lleva a seguir una conversación, una investigación o lo que fuere) descubrí que pertenecía a una orden más bien pequeña y novedosa y que estaba trabajando allá para pagarse el viaje a Italia, donde un obispo estaba dispuesto a recibirla en su diócesis, ya que al ordinario del lugar en el que habitaba no le hacía mucha gracia tenerla por allá. ¿No ha pensado en unirse a una orden más “establecida”, de un carisma similar, y así evitar todos estos líos "burocráticos"? Algo así le pregunté. Lo que me respondió fue: “eso sería muy fácil” (esto sí es respuesta literal). Y añadió algo así como que cuando Dios pone las dificultades, también pone los medios. Ciertamente me impresionó tanto la confianza que mostraba como la inversión que esa fe le suponía (12 horas diarias hasta mayo, sin vacaciones de ningún tipo). Me hizo pensar la infinidad de matices que tiene este caso, que da para una cuantas lecturas. (Y esto para volver de vacaciones)

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