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Blog Bitácora Véritas

Sixto Castro Rodríguez, OP

de Sixto Castro Rodríguez, OP
Sobre el autor

23
Feb
2012
La ceniza
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Seguramente quien no se deje caer demasiado por las iglesias no se habrá percatado de la cantidad enorme de gente que va a ponerse la ceniza el miércoles de autos. Sin duda, es una de las fechas señaladas del calendario litúrgico. Y dentro de la liturgia, es mucha más la gente que va a recibir la ceniza, con el “conviértete y cree en el evangelio” o el “polvo eres…,” que algunos usarán, imagino, que la que va luego a comulgar. Ambos hechos tienen, creo, un profundo significado y tienen que ver, seguramente, con la conciencia que todos tenemos de que, queramos o no, acabamos por hacer cosas mal que siempre perjudican a alguien. Algún filósofo sostenía que el éxito de la religión judeo-cristiana consistió en introducir ese sentido de culpa y manejarlo a su antojo. Dudo que ese sea un “mérito” de la religión cristiana, porque la “culpa” (aun cuando con otro nombre) es uno de esos símbolos a los que Ricoeur aludía en su magna obra “Finitud y culpabilidad”, con el que tratan también las artes, la filosofía…, lo cual es decir, en pocas palabras, todo aquel que piensa. Contemporáneamente muchos pensadores asignan a la obra de arte la tarea de recordarnos que “debemos cambiar nuestra vida”. Luego la conciencia de que algo no va (o puede no ir) por donde debiera (y tómese este debiera con todas las salvedades, y en el sentido más general que se quiera) forma parte de la condición humana. Y el miércoles de ceniza sale a la calle, entra en el templo y, seguramente, pide sabiduría para comprenderla y valor para cambiarla. Y es, sin duda, un momento fundamental en el año… porque somos así.

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19
Feb
2012
Para los mariólogos
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Hace un par de días llego a mis manos un libro sobre unas apariciones marianas, y lo estuve hojeando, por curiosidad, sobre todo porque en cuanto uno ve algo relativo a misterio o secreto, parece que se ve llevado. Lo que me llamó la atención es el tono apocalíptico de las supuestas revelaciones marianas (y digo supuestas en el sentido más ortodoxo, ya que aquí incluso las declaraciones oficiales de la Iglesia dicen lo que dicen). La tradición de la Salve en la Orden, que se remonta, según nos dicen las crónicas, a 1225, nos ha hecho acostumbrarnos a ese rezo en el que no hay apocalipsis, ni sustos ni malos augurios. Y podemos seguir buscando antífonas, desde el Stella Maris al Regina Coeli. No aparece por ningún lado la imagen de María como transmisora de mensajes terribles, condenatorios… Las “Vidas”, de Gerardo de Frachet narran todas aquellas historias en las que la Virgen siempre interviene a favor de los frailes. Supongo que los mariólogos tendrán alguna respuesta acerca de en qué momento se produce ese giro tan radical en la concepción de María, que pasa de ser mediadora, intercesora y cosas que encajan bastante bien con la idea de Madre de Dios, a una cosa que bien poco tiene que ver con eso, y mucho con un esquema religioso arcaico. Desde el sueño de Santo Domingo, en el que veía a los dominicos bajo el manto de la Virgen, a estas visiones en las que la misma Virgen no hace sino prevenir de castigos que parecen, por otra parte inevitables, algo ha cambiado de modo muy radical. Habrá que pensarlo con cuidado, pero yo me quedo con Santo Domingo cantando el Ave Maris Stella, qué le voy a hacer.

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12
Feb
2012
Piros, machiguengas...
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Estos días he seguido con una cierta atención el “descubrimiento” de tribus no contactadas en esas zonas de Perú. Lo que más me llama la atención es que no me llama la atención, porque lo escucho con una cierta regularidad. Mashcos, piros, machiguengas son pueblos que habitan el vicariato de Puerto Maldonado, es decir, tanto Paco, obispo del mismo, como el resto de los frailes que lo habitan, nos dan puntual información sobre lo que sucede allá (sin olvidar a las dominicas del Rosario). De zonas remotas (al menos si por remotas se entiende accesibles sólo en avioneta, después de varias horas de vuelo o en lancha, después de varios días de algo que debe asemejarse a una singladura de un galeón ultramarino) nos dan detalles otros frailes, como David. Han saltado a la luz pública los nombres de estas comunidades nativas (y me temo que por poco tiempo), pero eso no los ha vuelto populares. Quienes viven con ellos saben de las injusticias de la selva, cuya riqueza, en este caso, parece más desgracia que gracia (qué fácil es convertir la gracia en condena). Y muchos las hemos escuchado desde que en la Virgen del Camino nos las contaban los misioneros que se dejaban caer por allá, seguramente sin que los críos entendiésemos demasiado lo que se cocía allá, m´lá del elemento exótico (fuimos unos privilegiados en formación antropológica, de eso no hay la menor duda).

Sin duda esta noticia arroja algo de luz sobre ese mundo, pero no sé por qué me da que pasados los ecos de los no contactados, los frailes del vicariato van a tener que seguir contando con la ayuda que muchos anónimos contribuyentes les hacen llegar. Ojalá llegue el día en que no la necesiten, pero de momento…

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2
Feb
2012
De hominum natura
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Estos días se habla mucho de un libro sobre sexo, que defiende, entre otras cosas (parece ser ,según lo que cuentan y escriben, porque no lo he leído), que somos infieles por naturaleza. Ayer escuchaba por la radio al autor y, en efecto, hay una aproximación que mezcla lo etológico y lo antropológico para concluir sus tesis, que es probable que en el libro estén más desarrolladas de lo que parecía en el diálogo y aparece en la prensa, ya que hasta donde yo sé del tema, que tampoco es demasiado, todo eso viene de lejos. Pero no es la fidelidad o infidelidad lo que me interesa (otro tema que en manos de los terapeutas dará bastante de sí, a saber, dónde están los límites, si varían o no, pero ese es otro cantar bien complicado). Lo que me llama la atención es la soltura con que se habla de naturaleza humana (otra vez). Hace pocas décadas nadie que rondase por un departamento de filosofía dudaba de que no existía una cosa tal. El ser humano tenía historia, cultura, dependía del lenguaje, de estructuras inconscientes, sociales, de fuerzas de producción o de manos invisibles, pero, al igual que el yo había desaparecido, como lágrimas en la lluvia (Blade Runner-Foucault), la naturaleza humana era como las brujas, que ya no existían porque nadie creía en ellas. Pues las brujas y los brujos copan los canales de radio y televisión y la naturaleza humana parece haber vuelto para quedarse (al menos un rato). Ahora bien, llevamos una buen número de siglos discutiendo sobre qué es o en qué consiste y en los años presentes la discusión es bien enconada. Hay, pues, que tomar con mucho cuidado todas las afirmaciones que se hacen radicadas en la “naturaleza humana”, que vaya si existe, pero no se deja someter a fórmulas algorítmicas intemporales.

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26
Ene
2012
Mi Kübler Ross particular
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Un buen amigo que tiene la mala costumbre de leer este blog y al que podemos llamar mi Kübler-Ross particular me escribe por cosas de la Pasión según San Lucas del otro día. Gran tema de comentario, qué duda cabe. Y le traigo a colación porque él convive todos los días con esa fase tan particular de la vida que es el final y que da tanto que pensar, sobre todo porque no sabemos muy bien cómo afrontarla y asumirla. Lo cual, dicho sea de paso, no es tan malo como pudiera parecer, sobre todo cuando por “saber” se entiende casi dar una respuesta “algorítmica” o instrumental al asunto. Y no vale, o no debería valer. En esos momentos de tanta fragilidad y cuando todo se vuelve especialmente intenso (porque, como en la cantata, se pide besar sólo una vez más, y eso se convierte en el supremo valor) no hay duda de que se ven los grados de perfección, esa cosa que suena a teólogo rancio y viejísimo (pero que no lo es ni de lejos), con palmaria claridad. Siempre hay un bien que se puede introducir en la situación más desasosegante. Me resisto a poner ejemplos, pero dudo de que alguien dudase de que es mejor estar acompañado que solo en esos momentos. O experimentar que alguien nos alivia el dolor, o sentir que alguien se interesa por uno. Es difícil pensar que quepa siquiera discutir eso. Apuesto a que mi Kübler-Ross particular me confirma el asunto. Y de eso va la cuarta vía de Tomás de Aquino, de que hay grados de perfección. Lo cual no deja de ser reconfortante en una quincena en que se han ido ni sé ya cuántos frailes y alguna gente del entorno, seguramente antes del tiempo.

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23
Ene
2012
A Bernardo
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Un profesor norteamericano, reflexionando sobre la cuestión del mal, afirma que el hecho de que existan males misteriosos es precisamente lo que cabría esperar si hubiese un Dios, no sólo males que se puedan “explicar”. A pesar de que él afirma que la mayoría de los males son no “misteriosos” yo creo que todos, desde lo más pequeños encierran un misterio. Hoy acabamos de enterrar a Bernardo Cuesta, un fraile excelente por las cuatro causas que se va mucho antes del tiempo, a nuestro modo de ver. Y claro que lo entendemos: una enfermedad que opera así y asá. Todo explicado. Ya. Nada, más bien. Y ciertamente, no nos queda más que aquello tan paulino de “vemos como en un espejo”, o mejor “en enigma”. No hay comprensión posible y lo que se presenta como comprensión sólo es una explicación que no alcanza el nivel mínimo de “satisfacción” que se le exige. Lo que ese enigma, que también tiene su cara de trasluz ?porque incluso a través de la niebla más espesa se percibe algo?, nos muestra es que se ha ido un fraile bien bueno y ha dejado un vacío muy raro, y más en un mes en el que se han marchado otros cuantos frailes, alguno incluso más joven que él. Y todo son preguntas, pero también todo son asentimientos, sobre todo para quien está convencido de que, en la noche oscura, quien hace las cosas, las hace bien. Sí, ya sé, ya sé, de sobra sé. Pero, parafraseando a C.S. Lewis ?creo que esto ya lo cite en otra ocasión?, en la muerte de su amigo Charles Williams, “ningún acontecimiento ha corroborado tanto mi creencia en la próxima vida como lo hizo Bernardo simplemente muriéndose. Porque cuando la muerte y la idea de Bernardo se unieron así en mi mente, lo que cambió fue la idea de la muerte”. Creo que en el anterior post comentaba la pasión de Lucas. Así terminaba: “descansa, Salvador, en la gruta, hasta que te despierte la voz del Padre”. Descansa hasta entonces, donde ya no habrá entonces, Bernardo.

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15
Ene
2012
El beso de San Lucas
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Los domingos se puede hacer muchas cosas. Una de ellas es quedarse prendado y prendido de la pasión según San Lucas, una obra que se atribuyó a Bach por una serie de avatares que darían para escribir una novela, pero que es apócrifa, si bien parece ser que Bach la interpretó. En fin, una historia apasionante. Hacia el final, cuando se va acabando, hay dos momentos (musicalmente) increíbles que acontecen tras la muerte de Jesús. Hay un aria ?como siempre, cargada de emoción? en la que el tenor (cabe pensar que Pedro) sólo pide que le dejen besar el cuerpo de Jesús una vez más. Sólo una vez más. Y lo repite machaconamente. Ese beso tan humano que acoge, despide, traiciona, ama, expresa, presenta… a veces todas esas cosas a la vez. Es el elemento central de esa última aria de la pasión, que termina con un coral fascinante, también una despedida al cuerpo de Jesús: “descansa, Salvador, en la gruta, hasta que te despierte la voz del Padre”. No me extraña que Lutero estuviese tan encandilado con la música, que además de decir, muestra, porque, parafraseando a Isadora Duncan , si pudiésemos decirlo (en lenguaje “lógicamente perfecto”), no tendríamos que cantarlo. Por suerte, tenemos que hacerlo, y cuánto mejor. Buen domingo

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14
Ene
2012
Oaxaca y la mujer del cura
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La verdad es que estoy un tanto liado acabando cosas y empezando otras que me salen al paso y que piden ser hechas para ayer. Pero eso forma parte de la cotidianidad. Parte de esta es también echar un vistazo a la prensa, pero selectivo. Hay varios temas que me interesan y varios que no me interesan nada, lo cual seguramente es culpa mía pero, por más que me fuerzo (miento, no me fuerzo nada), la cantidad de páginas dedicadas al noble arte del fútbol, o las no menos nobles estrategias del destripe político me son totalmente indiferentes. Pues bien, hoy aparecía en un periódico un reportaje turístico sobre Oaxaca, ciudad que, entre sus muchos atractivos, tiene la iglesia de Santo Domingo, a la que la mayoría de los mexicanos, cuando te identifican como dominico, aluden sin más, como una maravilla artística. Al ojear (ya sin h) el reportaje me encontré con que no hay una sola mención al templo, cosa rara y que me hace pensar en que se está generando un nuevo tipo de turismo, que no sé exactamente en qué consiste. Yo no concibo ir a cualquier ciudad y no visitar su catedral. Pero el tiempo dirá. Anteayer, en el mismo periódico, venía un artículo bastante más interesante, sobre el papel (y el lugar social) de las mujeres de los sacerdotes católicos casados que proceden del anglicanismo o de otras confesiones cristianas. Este sí que es un tema bien importante, que va mucho más allá de cuestiones de disciplina eclesiástica, porque tiene que ver, parafraseando aquel título de Scheler, con el puesto de la mujer en un cosmos que le es al menos refractario. Este sí que da que pensar.

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4
Ene
2012
De paso
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Hace un par de días, de paso por una ciudad en la que admiraba su bella catedral, me encontré ?en realidad apareció? con un señor de aspecto pintoresco, con barba de faquir, gorro de faquir (en realidad era una bolsa de la compra en la cabeza, pero daba esa impresión) y no diré que montado en una bicicleta de faquir, pero sí montando en una bicicleta, a secas, en la que daba la impresión de que se dedicaba a recorrer la ciudad, recogiendo turistas o paseantes para sugerirles qué no se tenían que perder. Gracias a él yo y mi acompañante pudimos conocer un precioso convento de monjas que, de no ser por su sugerenecia, nunca hubiese visitado, y unas increíbles ruinas romanas ocultas bajo el suelo de un supermercado. Mi acompañante se sorprendió de la aparición: en su país de origen, ante esa muestra de solicitud, lo normal y lógico era salir en la dirección opuesta. Por suerte aquí, a pesar del cambio cultural enorme que hemos experimentado en las últimas décadas, aún mantenemos una sensata y sana actitud de confianza, incluso ante lo pintoresco, que acaba por resultar una fantástica fuente de conocimiento y de deleite. Ojalá no perdamos esta disposición de admiración y confianza en el año que entra.

 

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26
Dic
2011
Cosas nuevas hasta en la lógica
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Y así, para terminar el año, algo del argumento ontológico, que jamás ha llevado a nadie a creer o a dejar de creer en función de que lo encontrase válido, plausible o simplemente un juego de palabras. Da que pensar, por eso grandes cabezas se han dedicado a él, si bien cabe comprender también, que su sola mención en los circuitos corrientes de lo que “se” habla, “se” piensa o “se dice” es de lo más intempestivo. En fin, que ?continuando el debate del otro día? el final de la Nueva historia de la filosofía occidental de Kenny, termina “riñendo” a B. Russell por haber dicho que “como resultado del análisis del concepto de existencia, la lógica moderna ha probado que este argumento es inválido”. Kenny cita a Plantinga, que lo ha vuelto a poner en la palestra y al que también le han dado palos por todos los lados, pero no es fácil de vencer el profesor de Notre Dame. Kenny dice: “la rehabilitación del argumento por parte de Plantinga sirve como un aviso saludable del peligro que aguarda a cualquier historiador de la lógica que declare que una cuestión filosófica está definitivamente cerrada”. No hay que olvidar que el mismo Kant afirmaba que la lógica había quedado establecida de modo definitivo por Aristóteles…y no ha llovido poco desde entonces. En fin, ahora que nos acercamos al fin (del año, espero que no del mundo, aunque 2012 nos va a dar cháchara sobre el tema día sí día no) conviene recordar que la novedad entra con potencia inusitada cuando uno menos se lo espera, hasta en la lógica y en la ontología. Pues si, desde el Génesis hasta el Apocalipsis, pasando por Isaías, todo el tiempo se nos recuerda el “hago nuevas todas las cosas”, ¿vamos a despistar (que no perder) la esperanza? Ni por asomo.

 

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