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Sixto Castro Rodríguez, OP

de Sixto Castro Rodríguez, OP
Sobre el autor

26
Nov
2006

Espías y civilizaciones aliadas

1 comentarios

Parece ser que se acaban de cepillar a ese ex-espía ruso de nombre impronunciable. Y digo que parece ser porque me da la impresión de que el asunto tiene cuerda para rato. Y tiene cuerda y vida asegurada porque va a haber quien lo investigue, lo cual va a estar requetebién, que dicen en México. No obstante, ese hecho me lleva a preguntarme no ya por las víctimas del pasado, sino por los que hoy mismo han pasado por una situación semejante, si bien no tan sofisticada. A muy pocos les echan talio o lo que fuese en la comida. Pero a muchos les cortan la cabeza, los cuelgan o les hacen sabe Dios qué perrerías para que dejen de ser un estorbo. Ser un estorbo, en demasiados países, supone solamente pensar de manera diferente al que está en el poder o no aceptar 50.000€ de un dictador cuando sale a visitar a sus subordinados en el extranjero. Me llegó hace unos días, vía Internet, un informe, con imágenes, del trato que reciben los homosexuales en países como Irán, por ejemplo. Tienen la costumbre de colgarlos en la plaza pública. Y yo me pregunto qué alianza o qué diálogo puede caber con esas actitudes. Lo siento, pero ahí sí que no me bajo del burro y no estoy dispuesto a acercarme ni siquiera un ápice a la ley que permite ese tipo de barbaridades. Alíese usted, querido presidente, si quiere, pero conmigo no cuente ni para dar el primer paso. Afortunadamente, Occidente ha pasado por muchos procesos de purificación para no tener que andar mirando a los lados para ver si esas otras culturas, en sus barbaridades, tienen algo de razón. Nada, ya se lo digo yo. Nada justifica la muerte de otro ser humano, y menos aún en la plaza pública. Usted deje que sigan amputando clítoris, que yo seré políticamente incorrecto y seguiré bebiendo cocacola y diciendo que con esa civilización yo no me alío, pero vamos, ni de broma. Me llamarán fascista, eurocéntrico y cuatro sandeces más, que, dicho sea de paso, me caen grandes y me importan un rábano. No podemos perder las conquistas del estado liberal, que han costado la sangre y el sudor de muchos para tirarlas por la borda por un "vamos a quedar bien" y ser los más guapos del circo. Pues eso.

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JMValderas
27 de Noviembre de 2006 a las 22:54

Querido Sixto El polonio con que se envenenó al espía lleva el nombre del país natal de Madame Curie, descubridora de la radiactividad. Una buena metáfora de su exposición. En un comienzo se recibió la radiactividad como una bendición del cielo. Hubo trabajos publicados, a principios del siglo XX, en revistas sesudas que ponderaban sus virtudes en las cosechas... La alianza de civilizaciones o el ansia de infinita de paz y otros narcóticos (talante, etcétera) aparecen a primera vista, en la epidermis, omo algo objetivamente laudable. Pero si lo ponemos en el espejo cóncavo de la realidad, ¿qué vemos? un espejismo para no reparar en los problems de convivencia actal y futura, el silenciamiento de las causas de una mortandad conocida, el ataque implacable contra la Iglesia. ´Vale la pena recordar las obras de Juan Tusquets sobre la masonería en los años treinta, para entender la política actual. (Tusquets fue catedrático y decano de la facultad de pedagogía de la Universidad de Barcelona.) Ni una voz más alta que la otra salía de las "fraternidades masónicas"; nunca se apagaba la sonrisa. Pero el objetivo estaba claro: la Iglesia es la culpable. ¿De qué? De todo. la agresión es en todos los frentes. Lean el editorial de hoy en El PAIS y el artículo de ayer de Reyes Mate en EL PERIODICO DE CATALUNYA contra los obispos. Menos bonitos, todo. De cara a la galería alianzas, sonrisas y ansias infinitas de paz. Ese es el efecto del polonio a escala nacional.

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