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Sixto Castro Rodríguez, OP

de Sixto Castro Rodríguez, OP
Sobre el autor

13
Feb
2014

Hay gente pa'to

2 comentarios

Presto mucha atención a los que saben mucho de alguna materia. Es justo y necesario. Y cada vez menos a los que saben de todo. En el mejor de los casos se mueven con truismos para llenar el discurso… ?palabras, palabras, palabras, que decía Hamlet? y en el peor hacen afirmaciones falsas o, si lo consideramos con benevolencia, incorrectas por apresuradas.
Al comentar un escrito sobre religión en un periódico norteamericano, un columnista señala que el ensayo que está reseñando supone que toda la filosofía sobre Dios (y la teología, claro), no sería más que una constante retirada frente al avance del naturalismo y el secularismo. Y para ello tiene que presentar “la pretendida síntesis de razón y revelación como una suerte de retiro teológico contemporáneo hacia la impotencia divina”. Para defender ese movimiento “contemporáneo” (que podemos rastrear en los santos Padres, nuestros contemporáneos, en efecto, y en el Aquinate, mucho más coetáneo, al menos mío, que muchos otros filósofos de ayer tarde) el autor en liza tiene que generar una serie de categorías excluyentes y exclusivas: los fundamentalistas, los modernistas (siempre en retirada) y los no creyentes. Como si no hubiese más. El articulista, para mostrar lo falaz de esto, cita al Aquinate y a muchos otros autores que no pueden incluirse en ninguna de las categorías. No, lo que hacían (y lo que muchos hacen) es otra cosa, porque no hay necesidad de ser no creyente si no se quiere caer en el fundamentalismo o se considera que no hay por qué esconderse de nada en el espacio del debate intelectual. Sólo si se aceptan las caricaturas de las figuras divinas ?en las que ciertamente creen algunos (y algunas confesiones quizá lo dicen de modo expreso, con una caracterización de la divinidad que se parece sospechosamente al superhombre nietzscheano… No sé quién habrá copiado de (o se habrá inspirado en) quién), es decir, tal como relata el autor criticado “en un hombre omnipotente (sic) que está en el cielo (sky, no heaven) creando reglas morales y vigilando las acciones humanas con una intensidad paranoica”? quizá haya que pensar que uno cree en cosas raras (perdón por esta frase tan larga). Y usted me dirá: pero hay gente que cree eso. Y yo le diré, como el torero: hay gente pa’tó. Pero, ¿tiene eso algo que ver con la creencia cristiana?
 

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1
JMValderas
16 de Febrero de 2014 a las 10:42

La abundancia de información satura tanto, que acabamos mostrándonos exasperantemente ignorantes. Repiten, a modo de mantras, estereotipos por un lado y por otro necedades sin más que evidencian una falta de información rigurosa alarmante. En el caso que denuncias, Sixto, se ha vuelto ya un tópico citar como autoridad en religión... a Dawkins y otros ateos militantes. Por deformación he empezado a leer We are our brains, de DF Swaab por la parte dedicada al cerebro religioso. En vez de detallar, como cabría esperar, la actividad cerebral excitada ante distintos procesos del fenómeno, se explaya en dominios externos a la neurología (habla in extenso de la papisa Juana...) Y la inferencia del incauto lector es inmediata: ese señor, autoridad en neurología, desmonta las falsedades de la religión. Ni que decir tiene que la base histórico-teológica de Swaab es nula. Pero es lo que hay. Y, ahora que han traducido la obra al español, a agotarse en las librerías. Lo vamos a ver muy pronto. Queda con Dios.

2
J.M. Almarza
16 de Febrero de 2014 a las 19:24

Pues sí, querido contertulio, hay gente "pa tó", sobre todo hay gente que ya ni siquiera te enfada sino que te hace esbozar un leve rictus de sonrisa. Me pregunto: ¿por qué siempre sale alguien "modernoso" que antes de hablar presupone que todos los clásicos eran estúpidos. Menos mal que nos concede la oportunidad de pensar correctamente escuchado sus pensamientos. He tenido la oportunidad de leer la publicación de este blog, tan acertado, en una pausa después de leer al Pseudo-Dionisio Aeropagita que tanto matiza los sentidos en que podemos hablar de Dios(teología positiva, la más inadecuada par hablar de Dios, porque éste es infinitamente superior a la capacidad de nuestra mente y a las posibilidades expresivas de nuestro lenguaje. Esta hace uso de una serie de "nombres de Dios", como bien, belleza, ser, vida que vienen usados en sentido puramente metafórico; teología negativa,que consiste en decir lo que Dios no es, no es bien o ser porque es infinitamente superior al bien o al ser: y la teología mística, que cconsidera la más adecuada, que consiste prácticamente en el silencio, un silencio cargado de significado en cuanto expresión directa del misterio de Dios. Hay una teología o filosofía del silencio, como intuyó pertectamente Wittgenstein, pero también hay teología y filosofía de "bocazas". No cabe duda de que el silencio le asienta igual de bien al creyente como al no creyente....
No sé cómo la persona a la que refieres en tu comentario, querido Sixto, se da cuenta de que los clásicos como Platón, Aristóteles, el Pseudo-Dionisio o Santo Tomás no están diciendo más que tonterías... a la luz de lo que es capaz de pensar alguien sin haber estudiado nada. Esto es una confirmación más de una tesis que vengo sosteniendo desde hace muchos años y que estoy ya a punto de confirmar: "Todo estúpido es exhibicionista, nunca puede mantenerse discreto, es decir, callado, sobre todo en temas que no controla lo mas mínimo. Lo del silencio es ya demasiado pedir... Una abrazo, Sixto . J.M. Almarza.

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