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Sixto Castro Rodríguez, OP

de Sixto Castro Rodríguez, OP
Sobre el autor

16
Jul
2009

Carmen y capítulo

1 comentarios

Leyendo las crónicas, veo que se acaba hoy la primera parte del capítulo provincial, la “masiva”, en la que todo el mundo propone cosas, a ver si de algo de eso se puede disponer. Supongo que estos compases finales tendrán una suerte de carácter catártico, exactamente como lo tiene esa ofrenda de fuego que es la descarga de Cangas del Narcea, mi pueblo. Los antropólogos llaman a lo que se hace aquí potlacht, un tirar la casa por la ventana sin ningún beneficio aparente. Pero el antropólogo sabe también que la perspectiva etic, desde fuera, no capta la perspectiva emic, desde dentro. Si la gente llora, grita, se lleva las manos a la cabeza, aplaude y le echa piropos a la Virgen no es porque se dejen llevar por emociones “aparentes” (como equivalente a falsas). Al contrario. Gadamer habla de la fiesta grande como el origen y el fin del tiempo. El año gira en torno a este evento, que actúa como momento de descarga, de purgación, exactamente como acontecía en la tragedia, según la Poética de Aristóteles. Mira qué cosa tan chula me ha salido sin haberlo pretendido, bastante mejor que la tomadura de pelo del pregonero de las fiestas, que vaya usted a saber cuánto se embolsó simplemente por aparecer allá. Si es que cuando se gobierna mal (el triunvirato de la alcaldada que nos rige), se acaba notando por todos los lados. Menos mal que la Virgen del Carmen está por encima de todas estas cosas. Feliz catarsis.

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entós susurrante
17 de julio de 2009 a las 23:27

Sí, los humanos somos así y se comprende muy bien que las fiestas sean ese acontecimiento sobre el que gira el resto del tiempo, incluso lo “genere” como hito fundamental de referencia. Lo que ocurre es que vivimos tan inconscientemente que nos olvidamos de que también “transcurre” nuestra vida antes y después de esas fiestas (y aquí, quizás, podríamos incluir toda suerte de acontecimientos más o menos banales pero a los que damos –normalmente excesiva- importancia en nuestra vida). Todo un año esperando a que una “ocurrencia” de algo llene nuestra existencia es conformarnos con demasiado poco, así que luego no es extraño que “vendamos” nuestra felicidad a cualquier cosa que nos adormezca… ¡Con lo mal que se siente uno cuando ha estado esperando tiempo (es decir, cuando “ha generado” tiempo) a determinado acaecer, depositando en ello todo el sentido de su vida, y luego contempla lo pronto que pasó…(no importa que resultara estupendo, en el mejor de los casos)! Diríase que las personas no queremos aprender de esta experiencia y seguimos hipotecando nuestra felicidad (=vida) en acontecimientos futuros, mientras se nos escapa de las manos el milagro del Presente… Seguro que fiestas tan importantes como la del Carmen (o el final de ese Capítulo Provincial, modelo admirable de la verdadera democracia, como he aprendido hace poco) nos pueden venir a recordar que cada momento de nuestra existencia en la Tierra debe ser una gran fiesta en torno a la cual “nos purifiquemos” de la ignorancia que nos hace creer que estamos solos y abandonados en un mundo caótico y sin sentido. ¿Qué tal si organizamos constantemente fiestas privadas con nosotros mismos y celebramos el sagrado acontecimiento de Vivir con una pirotecnia de gratitud sincera, tomando como modelo “físico”, por ejemplo, lo que hacen en Cangas del Narcea?

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