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Sixto Castro Rodríguez, OP

de Sixto Castro Rodríguez, OP
Sobre el autor

2
Sep
2026

Estar sujeto a un tirano equivale a ser presa de una bestia voraz

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oso

Dejemos que hable santo Tomás. No hace falta más.

 

“Este régimen se vuelve injusto cuando, despreciando el bien de la sociedad, tiende al bien privado del dirigente. Luego cuanto más se separe del bien común, tanto más injusto será el régimen. (..) Cuando el tirano, despreciando el bien común busca el suyo, es lógico que oprima a su.s súbditos de mil maneras, pues se deja llevar por muchas pasiones para adquirir algunos bienes. Quien se encuentra sometido a la pasión de la codicia roba los bienes de los súbditos, y por ello Salomón advirtió (Prov 29, 4): El rey justo endereza la tierra, el varón avaro la destruye. Pero, si está sometido a la pasión de la ira, por nada derrama sangre, y por eso se dice en Ezequiel: Sus príncipes se hallan en medio de ella como lobos que arrebatan la presa para derramar sangre (Ez 22, 27). De ahí que el Sabio avise que es preciso huir de ese régimen, al decir: Permanece lejos de quien tiene poder de matar (Eclo 9, 18), o sea, de quien no mata por justicia, sino por poder, cumpliendo un capricho de su voluntad. Y de este modo no puede darse seguridad alguna, sino que solamente hay incertidumbre cuando se olvida el derecho, ni se puede asegurar nada, tal y como sucede, que se halle bajo la decisión de otro, y menos sobre la avaricia. Pero no oprime solamente los cuerpos de sus súbditos, sino que impide hasta sus bienes espirituales, puesto que se preocupa más de figurar que de servir e impide el progreso general de aquéllos, sospechando que cualquier superioridad de sus súbditos supone un perjuicio para su dominación inicua. Los tiranos sospechan más del bueno que del malo y siempre les parece terrible la virtud ajena. Los tiranos se esfuerzan en que sus súbditos virtuosos no alcancen un espíritu de magnanimidad efectiva ni destruyan su inicua dominación. También se preocupan de que entre sus súbditos no se fortalezca ninguna relación de amistad ni que se alegren mutuamente de las ventajas de la paz de manera que, mientras uno desconfía del otro, nada pueden preparar contra su dominio. Por eso siembran las discordias entre sus súbditos, o las atizan si ya han surgido, y prohíben todo lo que pueda llevar a la unión de los hombres, como las asambleas y los banquetes y cosas semejantes, por medio de los cuales suele aparecer la familiaridad y la confianza entre las personas. Se preocupan también de que no se hagan poderosos o ricos porque sospechan de los súbditos por su experiencia anterior, ya que, como ellos mismos utilizan el poder y las riquezas para hacer el mal, temen que ese poder y riquezas de sus súbditos se vuelvan peligrosos para su perdición. Por eso se afirma del tirano en Job: Siempre resuena en sus oídos el terror y, cuando hay paz (Job 15, 21), o sea, cuando nadie intenta nada contra él, él siempre sospecha traiciones.
De ello resulta que, como mientras gobiernan, quienes deberían inducir a sus súbditos a la virtud, miran con malos ojos la virtud de sus súbditos y la entorpecen cuanto pueden, en su régimen se encuentran pocas personas virtuosas. Pues, según Aristóteles, bajo su mandato hay hombres fuertes por los cuales son honrados como varones fortísimos, y Tulio dice: Descansan siempre y apenas trabajan, cosa que reprochan a los demás. Y es hasta natural que los hombres que crecieron bajo el temor degeneren hacia el servilismo y se vuelvan pusilánimes ante cualquier obra viril y esforzada, lo cual está demostrado en las provincias que vivieron mucho tiempo bajo un tirano. Por eso dice el Apóstol a los Colosenses: Padres, no provoquéis la indignación de vuestros hijos para que no se vuelvan pusilánimes (Col 3, 21). Y el rey Salomón, considerando los daños que provienen de los tiranos, dice: Las ruinas de los hombres son causadas por los reyes impíos (Prov 28, 12), porque los súbditos de los tiranos malvados se apartan de la perfección de la virtud; y más adelante añade: gemirá el pueblo cuando los impíos tomen el poder (Prov 29, 12), puesto que vuelve a la esclavitud; y además observa: se esconderán los hombres de bien cuando los impíos se levanten (Prov 28, 28), para evadirse de la crueldad de los tiranos. Y esto no debe extrañar, porque el hombre que gobierna según su capricho al margen de la razón, no se diferencia de la bestia en nada; por eso continúa Salomón: Como un león rugiente y un oso hambriento es un príncipe impío sobre un pueblo pobre (Prov 28, 15); y no sólo los hombres se esconden tanto de los tiranos como de los animales salvajes, sino que estar sujeto a un tirano equivale a ser presa de una bestia voraz".
 
Del tratado sobre la monarquía de Santo Tomá, según la versión de https://tomasdeaquino.org/el-peor-regimen-es-el-tiranico/

 

Posterior


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