Oct
Una mala tragedia desde un lugar de la Mancha
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En su Poética, Aristóteles consideraba que una tragedia funcionaba mejor si desarrollaba un argumento imposible, pero verosímil, que si se apoyaba en uno posible, pero inverosímil. Este último no da lugar a una tragedia comme il faut: es un mal relato, como diríamos hoy.
Pensaba en esta concepción de la tragedia (sub uno) mientras me enteraba de la nueva tragedia (sub dos) vivida hoy en España –el segundo accidente ferroviario en menos de un año– y contemplaba la falta de asunción de responsabilidades por parte de nuestros timoneles.
Alguno habrá pensado que, tras una catástrofe así, primero se dimite, por vergüenza torera, y después se investiga y se dan explicaciones. Pero parece haberse instalado en algún lugar de la Mancha –nunca mejor dicho– la idea de que lo posible –la dimisión de alguno de nuestros gobernantes o la del Gobierno en tromba– y deseable es, sin embargo, inverosímil.
Y así vivimos instalados en una mala tragedia. Muy mala.